Mitos, leyendas y verdades de las tandas de penaltis

En el Mundial, hay desenlaces tan memorables como crueles.
España lo sabe bien.
Cuando un partido no encuentra un ganador tras los 90 minutos reglamentarios y los 30 de prórroga, llega la tanda de penaltis: un final que se resuelve en apenas once metros de distancia y que, de forma irremediable, pone fin al sueño de una selección, de un país.Este sistema se introdujo en 1978 en las Copas del Mundo, pero no sería hasta cuatro años después, en el Mundial de España de 1982, cuando se disputó el primero.
El 8 de julio, el estadio Sánchez Pizjuán (Sevilla) fue el escenario del primer desempate por penaltis en las semifinales entre Alemania Federal y Francia.
Tras un encuentro que terminó 3-3, los alemanes se hicieron con la victoria desde los once metros al ganar 5-4.
De poco les sirvió: perdieron la final contra Italia (3-1).
Entre el Mundial de 'Naranjito' y el actual, no ha habido Copa del Mundo sin un par de tandas como mínimo.
En total, van 39.
El récord lo ostenta el de Catar de 2022, con cinco.Las selecciones con más (y menos) victoriasSi hay dos selecciones que ningún rival quiere ver ni en pintura en la 'lotería' de los penaltis en un Mundial son Croacia y Argentina.
La selección balcánica puede presumir de un porcentaje de éxito del 100%, ganando las cuatro que ha disputado.
Hasta 2026, Alemania podía decir lo mismo: llevaba cuatro de cuatro.
Pero llegó Paraguay con un excelso Orlando Gill bajo palos para cortar la racha.
Tras empatar a uno en el partido, los paraguayos vencieron a los alemanes en la tanda por 4-3.La albiceleste es la selección que más tandas ha disputado en los Mundiales con seis.
Cinco victorias y una derrota, la que sufrió hace 20 años, en 2006, en los cuartos de final ante la propia Alemania.
Después del 1-1 tras los 120 minutos de partido, los germanos vencieron 4-2.Otros países no pueden decir lo mismo.
España, Países Bajos, Italia e Inglaterra son las selecciones con peor porcentaje de victorias y al menos cuatro tandas disputadas.
Al igual que los neerlandeses, la selección española ha disputado cinco y solo ha ganado una.
Fue durante el aciago Mundial de Corea y Japón de 2022 ante Irlanda en octavos.Los jugadores de la selección argentina se burlan de los neerlandeses al concluir la tanda de penaltis Paul Childs/REUTERSItalianos e ingleses han ganado una y perdido tres.
Italia ha disputado dos en finales.
Y con resultados bien distintos.
El yin, la oscuridad, vino primero: en el Mundial de EE.
UU. de 1994 perdieron la final ante Brasil por 3-2 en los penaltis (tras el 0-0 del partido).
El gran Roberto Baggio falló la última pena máxima. «Es una herida que nunca se cierra», llegó a decir el italiano . «Había soñado con jugar una final de la Copa del Mundo desde que era un niño, pero nunca pensé que pudiera acabar así.
A día de hoy, todavía no he aceptado de verdad que ocurriera.
Me persigue».El yang, la luz, llegó en 2006, cuando derrotaron a la Francia de Zidane por 5-3 en la tanda tras el 1-1 final.Comienza la 'lotería': sorteo y primer penaltiEl azar toma protagonismo primero.
El árbitro reúne a los capitanes de cada equipo y lanza una moneda al aire.
Cara o cruz.
El ganador decidirá si lanza primero; el perdedor escogerá la portería en la que se ejecutan los disparos.
Muchos jugadores deciden tirar ante su público salvo que las condiciones de seguridad o del terreno obliguen a elegir un lado en concreto.
Con este ritual comienza el juego.
También, el psicológico.Durante años, ha existido el mito de que el primer equipo lanzador parecía tener ventaja y acababa ganando la eliminatoria.
Las estadísticas alimentaban esa idea.
En los 24 primeros desempates mundialistas por penaltis -hasta 2014-, 15 victorias fueron para las selecciones que lanzaban primero.Sin embargo, en ese mismo Mundial de Brasil, la tendencia cambió: en las siguientes 15 tandas, el equipo que inició los lanzamientos solo ha ganado en dos ocasiones.
Se ha visto en este Mundial: Alemania, Países Bajos, Australia y Colombia han caído tras haber sido los encargados de patear en primer lugar.El cuarto turno: gloria o tragediaCada equipo dispone inicialmente de cinco penaltis, ejecutados de forma alterna y cada lanzamiento tiene que ser realizado por un jugador diferente.
La serie puede concluir antes de que se lancen los cinco por equipo si uno de los dos conjuntos logra una ventaja inalcanzable para su rival.El cuarto turno es el que mayor porcentaje de fallo tiene: solo un 40% de los disparos -30 de 75- acaban dentro de la portería.Si persiste el empate tras los cinco lanzamientos de cada equipo, llega la muerte súbita.
Ambos conjuntos deben seguir ejecutando el mismo número de penaltis: si el primero marca, el segundo tiene la oportunidad de responder.
La serie finaliza cuando, en una misma ronda, un equipo convierte su lanzamiento y el otro falla.En las rondas mundialistas solo tres partidos han llegado a este punto crítico: la mencionada primera tanda de la historia entre Alemania Occidental y Francia en 1982, el Suecia-Rumanía de cuartos de final de 1994 y el Alemania-Paraguay de dieciseisavos de final de este 2026.Las zonas de disparoLos penaltis son cuestión de esquinas bajas.
La zona abajo a la derecha del portero es la más recurrida, con 94 de los 360 disparos -uno de cada cuatro-, seguida de la zona abajo a la izquierda -con 58 disparos-.
Entre ambas suman un 42,2% del total de disparos.
Ahora bien, la zona abajo a la derecha es de las mejor leídas por los porteros: solo acaba en gol el 63,8% de los tiros.La eficacia vive arriba.
Las escuadras altas son las más letales cuando se acierta -arriba a la izquierda (del portero) con un 77,8% y arriba a la derecha con un 71,9%—, pero apenas se eligen por la dificultad: el precio de fallar por arriba es mandarla a las nubes.Los penaltis que se marchan fuera suponen el 10,3% del total: hasta 37 de los 360 lanzados a lo largo de la historia mundialista.La presión del lanzadorEn una tanda solo pueden participar los futbolistas que estaban sobre el terreno de juego al finalizar la prórroga.
Los suplentes, los jugadores sustituidos y los expulsados ya no pueden intervenir.
Así, hay equipos que llegan con la estrategia estudiada: saben quiénes van a tirar, en qué orden, hacia dónde se suele tirar el portero contrario.En ocasiones, el cuerpo técnico decide hacer cambios pensando en los penaltis (especialmente, en la segunda parte de la prórroga).
Pero la estadística dice que es un error.
El porcentaje de acierto de titulares y suplentes es similar: un 68,6% -157 goles de 229 tiros- los primeros y un 68,7% -90 de 131- los segundos.
No obstante, esta proporción se reduce con aquellos suplentes que salen en la segunda parte de la prórroga: solo el 61,9% mete gol -13 de 21-.Tanda de penaltis de la selección contra Marruecos en Catar 2022 REUTERSEl manejo de la presión es esencial.
Steven Gerrard, que falló su penalti ante Portugal en los cuartos de final de 2006, explicaba así su recorrido entre el centro del campo y el punto fatídico: «Se me hicieron como 40 millas.
La presión del momento, saber que todo tu país dependía de ti y que mil millones de personas en todo el mundo te estaban mirando, me fue consumiendo por dentro».En ocasiones, el propio entrenador deja la decisión en manos de los futbolistas, priorizando las sensaciones y el nivel de confianza de cada uno en ese momento.
Otro ejemplo reciente se produjo en la eliminatoria entre Alemania y Paraguay, cuando Leon Goretzka, uno de los lanzadores habituales del equipo germano, rechazó en dos ocasiones asumir la responsabilidad del lanzamiento.
Finalmente, Jonathan Tah, un defensa que nunca había ejecutado un penalti en una tanda con la selección, terminó ocupando su lugar y falló.El portero, la última esperanzaDesde 2019, el portero debe mantener parte de un pie sobre la línea de gol o por detrás en el instante del disparo.
Si se adelanta y para el penalti, el árbitro ordena repetirlo.
Mientras tanto, el ejecutor puede hacer paradinhas -aunque no frenazos en seco antes de golpear- durante su carrera.
El portero, con su trash talking , sus miradas, sus gestos, se convierte en la última frontera.Los guardametas se han lanzado a un lado u otro en el 89,2% de los lanzamientos en los Mundiales, un 47,8% a su izquierda y un 41,4% a su derecha.
Solo se quedan en el centro una de cada diez veces.
Una apuesta a cara o cruz que debe resolver en una décima de segundo antes de que el balón salga disparado, leyendo la carrera, la cadera y la mirada del lanzador.Bajo los palos han brillado especialistas como el argentino Goycoechea, el croata Subasic o el alemán Schumacher.
A ellos se han sumado, en las ediciones más recientes, porteros como Livakovic (Croacia), Emiliano «Dibu» Martínez (Argentina) o el marroquí Bono.Todos ellos pueden presumir de haber salido victoriosos en las dos tandas mundialistas que han disputado, atajando como mínimo un tercio de los lanzamientos.
Las cifras de Livakovic, por ejemplo, son asombrosas: logró detener la mitad de los tiros (cuatro de ocho).
Las de Bono no se quedan atrás.
De los ocho penaltis que le han lanzado, el balón solo ha entrado en dos ocasiones.
El resto, tres paradas del marroquí y tres disparos fuera de los palos.Modric felicita al héroe de Croacia en los penaltis, el portero Livakovic REUTERSPara el recuerdo también quedan otras dos eliminatorias con los guardametas como protagonistas: la del Portugal-Inglaterra de Alemania 2006, donde el portugués Roberto fue clave para la victoria por 3-1 en penaltis parando tres de los cuatro que le tiraron los ingleses.
Es el único que, hasta el momento, ha parado tres penaltis en una misma serie.La segunda, la que enfrentó a Países Bajos con Costa Rica en los cuartos de final del Mundial de 2014.
En el último minuto de la prórroga, Louis Van Gaal dio entrada a Tim Krul por el meta titular, Cillesen.
Le salió bien la jugada: Krul fue el héroe con dos paradas y dio la victoria a los neerlandeses por 4-3 tras el 0-0 del resultado final. ...
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