Un joven sufre heridas de gravedad tras una agresión con arma blanca en Parla
La policía trabaja para aclarar si los hechos están vinculados a un enfrentamiento entre bandas
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La policía trabaja para aclarar si los hechos están vinculados a un enfrentamiento entre bandas
En un país con las heridas aún abiertas por la derrota en Nagorno Karabaj, el primer ministro prooccidental, Nikol Pashinián, se enfrenta el domingo al multimillonario prorruso Samvel Karapetyan
La víctima, que aparentemente cruzó por una zona no habilitada para el paso peatonal, ha sufrido un traumatismo “catastrófico” en una de las piernas
El accidente se ha producido en las instalaciones de Hanwha Aerospace, una de las empresas líderes en defensa. Otras dos personas han sufrido heridas graves
Entender que esta reacción es, en gran medida, un reflejo de la propia infancia y de sus heridas permite no actuar desde la sobreprotección y responder desde el acompañamiento y la serenidad
Country: Ukraine Source: Caritas La noche del 24 de mayo, Kiev sufrió uno de los mayores ataques rusos de los últimos meses. Unos 90 misiles y 600 drones fueron lanzados contra la capital ucraniana. Unas 87 personas resultaron heridas y 2 murieron. Se registraron daños en viviendas, infraestructuras civiles y lugares de interés cultural. Escuelas, museos y espacios públicos fueron objeto de ataques, lo que nos recuerda una vez más que la guerra sigue extendiéndose mucho más allá de los objetivos militares y llega a los lugares donde la gente vive, aprende y preserva su identidad. Este ataque también afectó a nuestro personal de Caritas Ucrania. Las viviendas de algunos de nuestros compañeros sufrieron daños. Las ventanas quedaron destrozadas. Los edificios cercanos fueron alcanzados. El labor humanitaria en Ucrania no consiste solo en responder a las consecuencias de la guerra. Para muchos de los miembros de nuestro equipo, la guerra también forma parte de la vida cotidiana. Las noches se pasan en los refugios, en los pasillos o aparcamientos subterráneos. La gente se preocupa por sus vecinos, tranquiliza a los niños y a las mascotas, evalúa los daños y se ocupa de las consecuencias inmediatas de los ataques, antes de volver al trabajo y seguir apoyando a las comunidades de todo el país. «Estaba sola en casa con mis dos mascotas. Tenía mucho miedo. En un momento dado, sentí como si el ataque hubiera ocurrido a solo unos metros de mí. Un destello de fuego, el sonido de la explosión, las alarmas de los coches, el estruendo de cristales al romperse, varias explosiones más, el trabajo constante de la defensa aérea», cuenta Liuda, nuestra compañera de comunicaciones, que vive en la zona de Vyshneve. Ella salió corriendo al pasillo con sus mascotas y se quedó debajo de la mesa. «Entonces se activó la alarma antincendios del edificio, y solo tenía un pensamiento en la cabeza: ¿y si ahora hay un incendio? ¿Y si hay más explosiones? Simplemente dejé la puerta abierta para que, si fuera necesario, alguien pudiera entrar —y todo ese tiempo estuve intentando calmar a mi perro». Otra compañera, Angelina, de la zona de Lukianivka, pasó la noche en un refugio de un aparcamiento subterráneo. Había preparado té, descargado algunas series en su tableta y se había llevado un saco de dormir, preparativos prácticos a los que se ha acostumbrado durante los repetidos ataques contra Kiev. «Cuando esto ocurre, a menudo, empiezas a entender la diferencia entre un ataque contra tu edificio y uno cerca. Sigue siendo extremadamente ruidoso. Sigue estando muy cerca. Pero ya sabes cómo poder actuar». Lo que ella recuerda de esta vez no es solo el ataque en sí, sino la forma en que reaccionó la gente. «No vi a nadie con pánico. Nadie gritaba. Todos mantenían la calma. Todos entendieron que no podíamos volver arriba. Nos coordinamos a través de nuestros chats. Habíamos preparado el refugio con antelación, incluyendo acceso a Internet, para que en momentos como este la gente no se sintiera sola». Momentos como estos también nos recuerdan algo que a menudo olvidamos: los cooperantes también formamos parte de la población civil. Sentimos el miedo, el agotamiento y la incertidumbre, mientras seguimos apoyando a las comunidades afectadas por la misma guerra. Momentos como estos también nos recuerdan algo que a menudo olvidamos: los cooperantes también formamos parte de la población civil. Sentimos el miedo, el agotamiento y la incertidumbre, mientras seguimos apoyando a las comunidades afectadas por la misma guerra. Para Caritas Ucrania, esto también es un recordatorio de que la atención debe incluir a quienes cuidan de los demás. Apoyar a las comunidades significa apoyar a las personas que están a su lado cada día, incluyendo a aquellas que siguen prestando servicio mientras viven también y sufren la misma realidad. Pedimos a nuestra familia Caritas, a nuestros asociados y amigos que mantengan a Ucrania, a Kiev y a nuestro equipo, en sus pensamientos y oraciones. Por favor, sigan compartiendo la verdad sobre la situación en Ucrania y apoyen a quienes continúan ayudando a las personas y a las comunidades cada día. Por Iryna Golubenko, gerente sénior de Comunicaciones de Caritas Ucrania The post Desde las zonas en llamas de Kiev: Testimonios del personal de Caritas afectado por los ataques appeared first on Caritas.
El suceso ha ocurrido la noche del domingo en un local de la calle de Villajoyosa, el distrito Villaverde
Country: Ukraine Source: UN High Commissioner for Refugees Resumen de las declaraciones de Bernadette Castel Hollingworth, Representante de ACNUR en Ucrania, en la rueda de prensa celebrada hoy en el Palacio de las Naciones, en Ginebra. Kiev – El recrudecimiento de los ataques rusos en toda Ucrania está causando un aumento de víctimas civiles, obligando a miles de personas a abandonar sus hogares y dificultando gravemente las operaciones humanitarias en el país, mientras la guerra a gran escala entra en su quinto año. El pasado 20 de mayo, un almacén en Dnipró, en el este de Ucrania, alquilado por ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, fue alcanzado directamente por un misil durante un ataque aéreo ruso contra la ciudad. El bombardeo causó al menos dos muertos, dejó varios heridos y provocó daños de consideración, destruyendo unos 900 palés de artículos de primera necesidad y material de refugio —valorados en más de un millón de dólares— que estaban listos para ser distribuidos entre personas desplazadas y afectadas por la guerra en las zonas del frente. ACNUR ha trasladado sus condolencias a los familiares de las víctimas y a todas las personas afectadas por el ataque, así como por el conjunto de bombardeos contra civiles. Se trata del primer ataque contra una instalación de ACNUR desde el inicio de la invasión rusa a gran escala. Además de privar a miles de personas de ayuda esencial, este tipo de acciones debilita la respuesta humanitaria en un momento en el que las necesidades son más acuciantes que nunca. El ataque contra el almacén se produce en medio de una escalada más amplia de bombardeos en todo el país. Solo esta semana, ataques mortales han alcanzado las regiones de Sumi y Chernígov, en el norte de Ucrania. El pasado fin de semana, otra ofensiva de gran envergadura sobre Dnipró y Odesa causó decenas de muertos y heridos. Menos de una semana antes, un ataque combinado con drones y misiles sobre Kiev provocó el derrumbe de un edificio residencial y la muerte de al menos 25 personas. Según la Misión de Vigilancia de los Derechos Humanos en Ucrania, al menos 815 civiles han muerto y 4.174 han resultado heridos en los cuatro primeros meses del año, lo que supone un incremento del 21 % respecto al mismo periodo de 2025. Al mismo tiempo, los desplazamientos forzosos y las evacuaciones desde las zonas cercanas al frente continúan sin tregua. Desde comienzos de 2026, cerca de 47.000 personas evacuadas han pasado por centros de tránsito apoyados por ACNUR, aunque se estima que la cifra real es mayor, ya que muchas familias huyen sin registrarse en estas instalaciones. La mayoría llega con escasas pertenencias y en situaciones de especial vulnerabilidad, como personas mayores, con movilidad reducida o con discapacidad. ACNUR y sus organizaciones socias siguen prestando apoyo a las familias recién evacuadas y a las afectadas por la guerra mediante la entrega de materiales de emergencia para refugio, ayudas económicas y asistencia legal y psicosocial. La organización también alerta del creciente peligro al que se enfrentan los trabajadores humanitarios que operan cerca de la línea del frente. La semana pasada, dos convoyes de la ONU claramente identificados fueron alcanzados por drones en incidentes distintos: un camión que transportaba ayuda en la región de Dnipropetrovsk, cuyo conductor se recupera de sus heridas, y otro convoy que se dirigía a Ostriv, una de las zonas más castigadas de la región de Jersón, que, por fortuna, no dejó víctimas. ACNUR rinde homenaje al coraje, la dedicación y la perseverancia de los trabajadores humanitarios y voluntarios que continúan prestando asistencia vital pese a los enormes riesgos y las condiciones extremas. Su labor sigue siendo imprescindible para millones de personas afectadas por la guerra. Los ataques reiterados contra personal humanitario constituyen una clara violación del derecho internacional humanitario: ni la población civil ni quienes prestan asistencia humanitaria deberían ser jamás objetivo de ataques. Para más información, por favor, contacta con: En Kiev, Iryna Tymchyshyn, tymchysh@unhcr.org, +38 (050) 474 35 12 En Ginebra (regional), Kathryn Porteous, porteous@unhcr.org, +41 79 557 91 46 En Ginebra, Matthew Saltmarsh, saltmars@unhcr.org, +41 79 967 99 36
Country: Colombia Source: UN Office for the Coordination of Humanitarian Affairs Please refer to the attached file. Sembrar vida en medio del conflicto: una huerta, saberes ancestrales y liderazgo comunitario en Caquetá Por: Johana Botia y Andrés Torres En la vereda Nueva Colombia, municipio de Cartagena del Chairá, el conflicto armado no solo ha impuesto silencios y restricciones de movilidad; también ha dejado duelos abiertos, ausencias y vidas marcadas por la pérdida. En ese escenario de confinamiento y escasa presencia institucional, una huerta se convirtió en mucho más que un espacio para producir alimentos: se transformó en un lugar para sanar, reconstruir y resistir. Edith Gasca lo sabe bien. Ella es indígena, portadora de saberes ancestrales y una de las beneficiarias del proyecto “Mecanismos de respuesta rápida a población afectada por el conflicto armado en el departamento del Caquetá”, implementado por Corpomanigua a través del Fondo Humanitario Regional para America Latina y El Caribe. Cuando ingresó al proyecto, su situación era especialmente difícil: había perdido a un ser querido, hoy sigue desaparecido y, además, ella no contaba con medios para sostener a su familia. “Ella no tenía nada más que sus brazos cruzados”, recuerdan en la comunidad. Hoy, su huerta es una prueba viva de que la recuperación también puede brotar desde la tierra. El departamento del Caquetá continúa enfrentando graves afectaciones humanitarias, especialmente en municipios como Cartagena del Chairá y Florencia. El confinamiento, el desplazamiento forzado, las restricciones de movilidad y el acceso limitado a servicios básicos han impactado de manera sostenida la seguridad alimentaria, la protección y el acceso a agua segura. Frente a esta realidad, Corpomanigua desarrolló una respuesta integral que combinó ayuda humanitaria inmediata con acciones orientadas a fortalecer la autonomía comunitaria. El proyecto logró llegar a veredas con restricciones extremas de acceso (en muchos casos el acceso se daba únicamente por vía fluvial), articulando seguridad alimentaria, protección y agua, saneamiento e higiene (WASH), con enfoque diferencial y de género. Jessica: aprender a escuchar para sembrar valores Un componente clave de este proceso fue la dinamización comunitaria. Jessica Díaz, secretaria de la vereda Nueva Colombia, asumió el rol de dinamizadora, convirtiéndose en el puente entre las familias confinadas y el proyecto. “Yo aprendí a escuchar y a compartir con las demás personas mi conocimiento”, cuenta Jessica. “A ver las necesidades, a ayudar a informar. Esto no es solo sembrar semillas; es sembrar valores, cualidades y habilidades que teníamos guardadas y no sabíamos cómo explotar”. Su labor fue esencial para generar confianza, identificar necesidades urgentes y acompañar a las familias en medio de un contexto marcado por el miedo y la incertidumbre. La huerta de Edith: alimento, memoria y economía familiar Edith recibió orientaciones técnicas, semillas e insumos como parte del componente de jardines productivos. Sin embargo, su huerta no se limitó a replicar un modelo externo. En ella conviven los conocimientos agroecológicos promovidos por el proyecto con los saberes tradicionales indígenas que Edith ha conservado y practicado toda su vida. En su parcela crecen alimentos tradicionales de la zona como plátano y yuca, fundamentales para la dieta local, y bore, una planta local para alimentar a los animales. También produce huevos, tiene casi 120 gallinas. Además, cultiva plantas medicinales con las que prepara bebidas y tés para aliviar malestares menores, manteniendo viva la medicina tradicional. El manejo de plagas es otro ejemplo de esta integración de saberes: Edith utiliza métodos tradicionales, como el uso de cáscaras de huevo en las plantas, evitando insumos químicos y cuidando el equilibrio del suelo. La huerta no solo quedó para el autoconsumo; hoy también representa una fuente de ingresos para ella y su familia, fortaleciendo su economía y su autonomía. Resultados que se traducen en resiliencia Historias como la de Edith se multiplicaron en el territorio. Hasta el 30 de junio de 2025, el proyecto alcanzó a más de 4.000 personas en Florencia y Cartagena del Chairá. Entre los principales resultados se destacan: 93 jardines productivos implementados en Cartagena del Chairá, con más de 7.500 m² sembrados y 12 especies alimentarias de ciclo corto. 384 personas apoyadas con insumos para producción de alimentos y 100 personas formadas en técnicas agroecológicas. 3.500 raciones alimentarias entregadas a 1.500 personas en contextos de confinamiento y desplazamiento. Acceso a agua segura para más de 1.100 personas, mediante la entrega de tanques y filtros. Acciones de protección, salud mental y fortalecimiento de liderazgos comunitarios, con especial énfasis en mujeres, niñas y adolescentes. Sembrar hoy para sostener la vida mañana La huerta de Edith no borra el dolor de la pérdida ni las heridas del conflicto, pero sí demuestra que, incluso en medio de la adversidad, es posible reconstruir la vida desde lo cotidiano. Gracias al liderazgo de personas como Jessica y al reconocimiento de los saberes tradicionales, el proyecto no solo entregó ayuda: fortaleció capacidades, dignidad y esperanza. En Caquetá, cada huerta es un acto de resiliencia. Y cada semilla sembrada, en la tierra y en las personas, es una apuesta por la vida, hoy y mañana.