Incidentes en el Obelisco y un festejo truncado: Argentina traslada su frustración a las calles
La decisión estaba tomada incluso antes de la final contra España : pasara lo que pasara en el partido, los argentinos iban a salir a celebrar por lo alto.
Pese a la tristeza y la desilusión de no haber alcanzado la Copa, apenas acabado el enfrentamiento deportivo las calles de Buenos Aires comenzaron a llenarse de admiradores de la 'scaloneta' que, envueltos en los colores de su bandera, continuaron el homenaje a la selección que llegó hasta la final.
No obstante, lo que comenzó como una celebración casi familiar y llena de alegría, acabó -nuevamente- con desbordes y represión policial, dejando un saldo de al menos 15 detenidos y más de 40 heridos.Una vez más, la enorme fiesta de los argentinos en el centro de la ciudad de Buenos Aires acabó en desmadre.
Agentes de la Policía reprimieron con camiones hidrantes y gases lacrimógenos.
En la noche del domingo, mientras el Obelisco proyectaba imágenes de la bandera argentina, además de algunas de las principales jugadas de la 'scaloneta', una celebración pacífica se iba transformando lentamente en epicentro del caos.El cambio de escenario se produjo alrededor de las 23.30 locales, cuando a los cantos y odas a la selección de Lionel Messi se empezaron a añadir pedradas e incluso volaron botellas, lo cual opacó el clima festivo que reinaba hasta ese momento.
Se produjeron fuertes enfrentamientos con la Policía y más de 40 personas tuvieron que ser asistidas por ambulancias tras sufrir golpes o caídas, producto de la aglomeración de gente.
Al menos nueve personas fueron trasladadas a distintos hospitales de la ciudad.Apenas caía la noche en Buenos Aires, el presidente argentino, Javier Milei, utilizó sus redes sociales para felicitar públicamente a la selección de Lionel Scaloni por su desempeño deportivo, más allá del resultado de la final.
Incluso llegó a decretar un día festivo para recibir a la albiceleste con todos los honores.
El festejo que no fueDe hecho, dejó en manos del equipo la decisión acerca de cuándo sería ese día libre. «Dada la inquietud sobre los festejos por el logro alcanzado por la Selección Argentina, comunico a la población que, en función de lo que decidan los Jugadores y el Cuerpo Técnico respecto al día para celebrar, el mismo será declarado feriado nacional», anunciaba con bombos y platillos el mandatario.
Días atrás, el Gobierno había incluso prometido dejar la Casa Rosada abierta a los jugadores para que saludaran al pueblo desde el balcón a su regreso.No obstante, en la mañana del lunes los argentinos se llevaron una gran sorpresa.
Su ídolo, Lionel Messi, -además de su compañero Rodrigo de Paul- no tienen previsto pisar su país en los próximos días, lo cual echó por la borda el plan del Gobierno para recibirlos.
Finalmente, la Casa Rosada dio marcha atrás con su propuesta de celebración y no habrá día festivo para festejar.
Apenas se realizará un pequeño homenaje para los miembros de la 'scaloneta' que viajen.
De acuerdo con la prensa local, la razón de las idas y vueltas con respecto a las celebraciones y el día festivo tendrían que ver con que la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) habría advertido a alguien cercano a la Casa Rosada que en esto momento no hay ánimo en la selección albiceleste para ningún tipo de festejo.Si bien en la noche del domingo el pueblo argentino dejó bien en claro su orgullo por su selección, en una noche tanto emotiva como accidentada, al parecer sus ídolos no han vivido la derrota deportiva de la misma manera.
Al largo silencio de Messi se suma un duelo más: el de una gran fiesta albiceleste que, como ocurrió con la Copa, tampoco va a ser. ...
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