Las doce puñaladas que acabaron con Facundo en su piso de lujo de Las Tablas

Calurosa mañana de julio en Las Tablas.
Una vecina del número 4 de la calle Cirauqui, en el distrito de Fuencarral-El Pardo, el de mayor extensión de Europa pero también uno de los más tranquilos de Madrid, se levanta escamada: un fuerte olor a producto químico le llega desde un piso superior.
Concretamente, el 5º B, donde vive Facundo .
Decide llamar a la sala del 091.
Son las 9.50 horas.La primera actuación de los servicios de emergencias se circunscribe a un posible suicidio.
Sin embargo, tanto el testimonio del portero de la finca, un conjunto de bloques donde se están vendiendo áticos a más de un millón de euros, como lo que ya se ha podido ver por las cámaras de videovigilancia del conjunto residencial, apuntan a un homicidio.
Además, algunas fuentes aseguran que han oído gritos de discusión y pelea en el interior.Nadie abre la puerta.
Es necesario que los Bomberos del Ayuntamiento de Madrid utilicen una autoescala para entrar por la ventana de la cocina en la vivienda del finado.
Lo ven en medio de un gran charco de sangre.
La muerte le ha sobrevenido recientemente, pero los sanitarios del Samur-Protección Civil no pueden más que certificar el óbito.Noticia relacionada general No No La Policía Nacional saca de las calles más de 1.200 armas blancas en apenas tres meses Enia GómezEl olor a química es, según fuentes del caso, de un espray de pimienta que alguien ha utilizado.
Su hedor impregna incluso el descansillo de la quinta planta, donde residía Facundo, nacido hace 37 años en Argentina pero con nacionalidad española.
Era un hombre joven que residía solo y alquilado, en el piso, una amplia vivienda de 160 metros cuadrados construidos, con plaza de garaje.
Quienes lo conocían afirman que viajaba mucho.
No le constaban antecedentes policiales.
Junto al cadáver, que presentaba en principio una docena de puñaladas (las aparentemente mortales, en el torso, aunque otras también en la espalda, probablemente de haber intentado zafarse de su agresor), estaba el arma homicida: un cuchillo de cocina de unos 20 centímetros de largo.Este detalle es fundamental para analizar las posibles motivaciones del crimen, el número 14 de lo que va de año en la región.
Desde finales de mayo no se registraba un asesinato en Madrid.
El arma fue tomada de la misma vivienda, lo que hace pensar que no se trata de un hecho premeditado.
La pista más fiable la ha aportado una persona de la urbanización, que declaró al Grupo V de Homicidios que, instantes antes del hallazgo del cadáver, vio salir de manera apresurada a un hombre, al que interpeló, pero no le hizo caso y se marchó en un coche de color rojo.
El Grupo de Delitos Violentos (DEVI) de la Brigada Provincial de Policía Científica estuvo varias horas en el escenario recabando vestigios para aclarar lo sucedido en esta pacífica zona de Las Tablas.Otro elemento que hay que analizar es si el espray de pimienta lo utilizó la víctima o lo hicieron contra ella.
No parece que le robaran, precisan las fuentes consultadas.
Una de las hipótesis que se manejan es que se citara con alguien en la vivienda y que el encuentro saliera tan mal, que acabara muerto de esa manera. ...
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