María Pilar Castro, bióloga celular: «Cuidar la piel también es dormir, comer bien y gestionar el estrés»

El estrés y las prisas llevan a muchas personas a alimentarse poco o mal, lo que tiene unas consecuencias inmediatas en su organismo.
Pero no sólo en lo que se refiere a un mayor cansancio corporal, como muchos podrían pensar.
Según María Pilar Castro , doctora en Biología Celular y Molecular y directora Estratégica y Técnica de Proteos Biotech , la piel no es una superficie aislada, por lo que refleja también lo que ocurre por dentro del organismo.
Asegura a ABC que el estrés sostenido eleva el cortisol, y ese cortisol deteriora la función barrera, ralentiza la reparación y favorece la inflamación, por eso se notan más los brotes o la piel reactiva en épocas de tensión. «El descanso es literalmente el turno de noche de la piel: durante el sueño se intensifican la renovación celular y los procesos de reparación.
Y la alimentación aporta los materiales de construcción: proteínas para el colágeno y la queratina, vitamina C como cofactor en la síntesis de colágeno, ácidos grasos esenciales para la barrera lipídica y antioxidantes que amortiguan el daño.
Cuidar la piel también es dormir, comer y gestionar el estrés».—Cada vez se habla más de cuidar la piel desde una perspectiva integral. ¿Qué hábitos cotidianos considera que tienen un mayor impacto en la salud cutánea?—Si tuviera que ordenarlos por evidencia, la fotoprotección diaria está la primera, sin discusión.
Es la medida que más previene el envejecimiento visible y el daño acumulado.
Después, dormir bien, no fumar —el tabaco degrada colágeno y elastina y resta oxígeno a la piel— y una limpieza suave que no arrase la barrera.
La hidratación y una dieta equilibrada completan la base.
Lo interesante es que ninguno de estos hábitos es caro ni sofisticado: la constancia en lo sencillo pesa más que cualquier producto puntual.—Existe mucha información en redes sociales sobre cuidado de la piel. ¿Cuáles son los errores o mitos que más preocupan a los especialistas?—El problema no es que haya información, es que casi siempre le falta contexto.
Los errores que más veo son la sobreexfoliación y el abuso de ácidos o retinoides sin pauta, que terminan rompiendo la barrera; acumular demasiados activos a la vez; saltarse el fotoprotector confiando en que un buen sérum lo compensa —no lo hace—, y el mito de que «natural es igual a seguro», cuando el limón o algunos aceites esenciales pueden irritar o fotosensibilizar.
Y quizá el más extendido: esperar resultados inmediatos.
La piel de cada persona tiene su tipo, su fototipo y su historia, por lo que copiar una rutina viral sin ese criterio es donde empiezan los problemas.Noticia relacionada general No No Colágeno: el gran error que cometes si quieres mantenerlo Laura Peraita— Pero, ¿es posible favorecer los procesos naturales de reparación de la piel sin recurrir necesariamente a tratamientos agresivos? ¿Qué dice la evidencia científica al respecto?—Sí, y además es el enfoque más sensato.
La piel tiene una capacidad regenerativa propia notable.
El objetivo no es forzarla, sino acompañarla.
Una barrera cutánea bien cuidada —con sus ceramidas, ácidos grasos y colesterol— se repara mejor por sí sola, y hay evidencia sólida de que un cuidado respetuoso, sin agresiones constantes, mantiene la piel más sana que la intervención agresiva.
Desde la biotecnología trabajamos precisamente en esa dirección: moléculas que actúan sobre dianas concretas y en sintonía con la biología de la piel, en lugar de 'resetearla' a la fuerza.
En dermocosmética, muchas veces menos es más.—La investigación en dermatología avanza a gran velocidad. ¿Qué innovaciones cree que marcarán el futuro del cuidado de la piel?—Voy a ser honesta: mucho de lo que hoy se presenta como innovación, no lo es.
Son ingredientes conocidos con nombres nuevos.
La innovación de verdad está ocurriendo en otro sitio, y es menos vistosa. —¿A qué se refiere exactamente?—Lo resumiría en una palabra: precisión.
Durante décadas, la cosmética ha funcionado por aproximación —aplicar algo y esperar un efecto general—.
Lo que viene es lo contrario: moléculas diseñadas para actuar sobre una diana biológica concreta, con un mecanismo conocido y un efecto medible.
Ahí es donde entran las proteínas.
Una enzima es una máquina biológica que reconoce su sustrato y hace exactamente una cosa; no 'estimula' de forma difusa, actúa.
Esa especificidad es lo que convierte la cosmética en biotecnología.
Y hay dos cambios más que me parecen decisivos.
Uno es la producción biotecnológica: hoy podemos obtener por biofermentación proteínas de calidad reproducible y sin origen animal, algo impensable hace veinte años.
El otro es la medición: dejar de fiarlo todo a la percepción del usuario y empezar a evaluar la piel con biomarcadores y parámetros objetivos, lo que abre la puerta a una personalización real, no de marketing.
Dicho de otro modo: el futuro no está en el próximo ingrediente milagroso, eEstá en entender la biología de la piel lo bastante bien como para actuar sobre ella con criterio.—Muchas personas buscan resultados rápidos. ¿Por qué es importante entender que la salud de la piel requiere constancia y una visión a largo plazo?—Porque la biología tiene sus tiempos y no se negocian.
La capa más superficial de la piel se renueva aproximadamente cada 28 días en una piel joven, y ese ritmo se ralentiza con la edad; la remodelación del colágeno se mide en meses, no en días.
El beneficio de la fotoprotección, por ejemplo, es acumulativo: se ve con los años.
Por eso una rutina sencilla y sostenida gana siempre a un tratamiento intensivo y esporádico.
La piel premia la coherencia, no la prisa.—¿Qué señales nos indican que la barrera cutánea está debilitada y qué medidas podemos adoptar para mantenerla fuerte y saludable?—Las señales son bastante reconocibles: tirantez, enrojecimiento, descamación, escozor o picor, sensibilidad que antes no existía y una sensación de deshidratación que no mejora aunque se aplique crema.
A veces también aparecen brotes.
Las medidas son casi de sentido común: bajar la intensidad.
Limpieza suave, evitar la sobreexfoliación y el agua muy caliente, reducir el número de activos que se usan a la vez, incorporar ingredientes que refuerzan la barrera como las ceramidas, y no olvidar la fotoprotección.
Cuando la barrera se recupera, la piel deja de estar 'a la defensiva'.—¿Ha cambiado la forma en que la sociedad entiende el cuidado de la piel en los últimos años? ¿Percibe una mayor conciencia sobre la prevención?—Sí, y es un cambio muy positivo.
Hemos pasado de un enfoque correctivo, tratar cuando ya hay un problema, a otro preventivo, y eso se nota sobre todo en las generaciones jóvenes, que incorporan la fotoprotección y el cuidado de la barrera de forma natural.
También hay más divulgación, lo cual es bueno, aunque conviene decir que llega acompañada de mucho ruido.
Mi percepción es que la sociedad entiende cada vez mejor que la piel se cuida a largo plazo, no se rescata a última hora.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Elsa Pataky: «Tengo muy claro el consejo antienvejecimiento que daría a las mujeres» noticia Si Marta Marcè, especialista en salud femenina: «Entré en menopausia a los 26 años» noticia Si Los seis hábitos para un estilo de vida saludable—Si tuviera que dar tres recomendaciones sencillas y respaldadas por la ciencia para mantener una piel sana, ¿cuáles serían?—Tres, y muy concretas.
Primera: fotoprotección diaria, todo el año, también en invierno o en interior con luz.
Segunda: constancia con una rutina sencilla y adaptada a tu piel —limpieza suave e hidratación que respete la barrera— antes que muchos productos mal combinados.
Y tercera, la que más se olvida: cuidar el estilo de vida, porque dormir bien, comer equilibrado, no fumar y gestionar el estrés se ven en la piel tanto como cualquier crema.
Lo eficaz casi nunca es lo más espectacular. ...
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