Los elementos imprescindibles del 'English breakfast' y cómo prepararlo en casa, paso a paso
En verano ya no hay excusa: las vacaciones y el tiempo libre son justo lo que necesitamos para disfrutar del desayuno típico británico con calma
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El desayuno es la comida más importante del día, y por eso conviene que sea completo: cuanta más energía nos aporte, mejor arrancaremos la jornada. Los ingleses lo tienen muy claro desde hace generaciones. Su desayuno tradicional concentra en un solo plato legumbres, proteína, hidratos, grasas y verdura.
Preparar esta receta en casa nos lleva tan solo 20 minutos. Sin embargo, el sueño y las prisas por llegar al trabajo hacen que nos conformemos con acompañar nuestras mañanas con un solo café. En verano ya no hay excusa: las vacaciones y el tiempo libre son justo lo que necesitamos para disfrutar del desayuno típico británico con calma. No hará falta viajar en avión para que tu paladar experimente un bocado repleto de tradición, historia y cultura culinaria.
La magia de este plato reside en la sencillez de los ingredientes que lo componen. El dulzor de las alubias equilibra la potencia del beicon, mientras que el tomate aporta un toque refrescante. Los demás matices te invitamos a que los descubras tras elaborar tu propio English breakfast. Toma nota de los siguientes ingredientes para dos personas:
Dos huevos
Cuatro lonchas de beicon
Dos salchichas
300 gramos de alubias en salsa de tomate
100 gramos de champiñones
Un tomate pera
Dos rebanadas de pan de molde
Mantequilla
Tomillo
Sal
Pimienta
Aceite de oliva virgen extra
Elaboración:
Comenzamos con las alubias o baked beans. Las vertemos en un cazo pequeño y las calentamos a fuego lento para que el tomate se reduzca de forma sutil, concentrando y ensalzando así su sabor azucarado y ahumado. Hay que tener cuidado de que no lleguen a hervir: justo antes del punto de ebullición, las apartamos de la vitrocerámica. Mientras tanto, las removemos de forma esporádica con una espátula de madera o silicona.
Una vez que las alubias se hayan calentado de manera uniforme, las dejamos en la misma olla y la tapamos para retener el calor. Pasamos entonces a las salchichas y el beicon. En una sartén añadimos un hilo de aceite de oliva virgen extra e incorporamos las salchichas, que cocinamos a fuego medio para que el interior se haga por completo y quede jugoso.
Cuando las salchichas estén casi listas, añadimos a la sartén las lonchas de beicon. No hace falta más aceite: este tipo de carne se cocina con su propia grasa. En unos minutos tomará un característico tono tostado; en cuanto los bordes empiecen a ondularse, retiramos ambos ingredientes de la sartén y los reservamos en un plato.
En la misma sartén, para aprovechar la grasa que han dejado las salchichas y el beicon, cocinamos los ingredientes vegetales. Antes, limpiamos a fondo los champiñones, procurando que no quede nada de tierra, y los cortamos en láminas gruesas y lo más uniformes posible para que se hagan por igual.
Salteamos los champiñones a fuego alto para que se doren bien. Podemos añadir un hilo de aceite si hace falta, pero no debe faltar una pizca de sal y pimienta. Cuando estén tostados y carnosos, los reservamos junto a la carne.
Cortamos el tomate por la mitad. Volvemos a calentar la sartén a fuego alto y, cuando esté humeante, colocamos el tomate con la cara del corte hacia abajo. Lo dejamos así durante tres minutos, sin moverlo, para que los azúcares naturales se caramelicen en contacto con la superficie ardiente. Pasado ese tiempo, le damos la vuelta con cuidado para que también se dore la piel, y lo reservamos en un bol.
Limpiamos la sartén —o usamos una limpia— y la ponemos a fuego medio. Añadimos un chorro de aceite y una nuez de mantequilla y, cuando se derrita, incorporamos el penúltimo ingrediente: los huevos. Si no nos atrevemos a romperlos directamente en la sartén, podemos cascarlos antes en un cuenco. Para que los huevos a la plancha salgan bien, es importante taparlos durante la cocción.
Mientras se forma la puntilla y la yema adquiere un tono más blanquecino, tostamos las rebanadas de pan. Si las preferimos más ligeras, las dejamos sin mantequilla; pero si queremos el auténtico sabor inglés, untamos en ellas una buena cantidad de mantequilla y las tostamos por ambos lados en la sartén a fuego medio.
La presentación británica exige un orden específico. En un plato llano y grande, colocamos las alubias a un lado —o en un cuenco aparte, si queremos evitar que el líquido inunde el resto de ingredientes—. Al lado ponemos las salchichas y, sobre ellas, las lonchas de beicon. Los espacios restantes los rellenamos con los champiñones, el tomate y las rebanadas de pan. En el centro colocamos los huevos, con cuidado de no romper las yemas. Y ya tendríamos nuestro English breakfast sin necesidad de viajar a Inglaterra.
Para acompañar este generoso desayuno existen infinidad de posibilidades. En Reino Unido lo habitual es una taza de té bien cargado, aunque el café gana cada vez más terreno; cualquiera de los dos combina bien con un zumo de naranja recién exprimido. ...
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