La "catedral del mar" de Cerdeña que nadie conocía antes de 1981: así se descubrió Cala Goloritze
El hecho de escalar la cima de Punta Caroddi, el pináculo de piedra caliza de 143 metros que preside la playa, hizo famosa esta hermosa playa
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En 2025, el ranking de las 50 Mejores Playas del Mundo (The World’s 50 Best Beaches) situó en su primer puesto a Cala Goloritze, una cala encajada entre acantilados de 500 metros en la costa oriental de Cerdeña, superando a destinos de Filipinas, Tailandia o la Polinesia Francesa. “Se siente como algo más que una playa: su belleza cruda tiene una forma de tocarte emocionalmente en el momento en que la miras”, describen los creadores del ranking.
La paradoja es que esa playa, hoy considerada la más bonita del mundo, no existía hace 65 años. Y que durante casi dos décadas después de formarse, apenas la conocían los pastores que vivían en el altiplano de Golgo. La playa de Cala Goloritze nació de un accidente geológico. Según las fuentes oficiales de turismo de Baunei, el municipio al que pertenece la cala, los pastores de la zona contaban que la pequeña playa se formó en los años cincuenta tras un desprendimiento de la pared de arenisca. La fecha más citada en fuentes institucionales italianas es 1962. Hasta entonces, ese tramo de costa era solo roca y mar.
La escalada que lo cambió todo
Durante casi veinte años después de su formación, Cala Goloritze era un lugar frecuentado casi exclusivamente por los pocos pastores que conocían el camino de bajada desde el altiplano. Lo que transformó para siempre su destino fue un ascenso. En 1981, los escaladores Maurizio Zanolla, de Trento, y Alessandro Gogna, de Génova, se convirtieron en los primeros en conquistar la cima de Punta Caroddi, el pináculo de piedra caliza de 143 metros que preside la cala como una aguja sobre el mar.
Muchos escaladores buscan conquistar la cima de Punta Caroddi
Desde entonces, la Aguglia (que en sardo significa “aguja”) se convirtió en uno de los desafíos más interesantes por escaladores de todo el mundo y en el símbolo visual de la cala. Sus 143 metros de piedra vertical son también el origen del apodo que identifica al lugar: la catedral del mar. Las paredes que rodean la cala, el silencio casi sepulcral del entorno y las agujas de roca apuntando al cielo reproducen, en piedra caliza y agua turquesa, la arquitectura de las naves góticas más altas de Europa. Además, en los acantilados que la enmarcan anida el halcón de Eleonora (Falco eleonorae), una especie protegida que sobrevuela la cala con frecuencia.
Un acceso limitado para proteger la playa
El color imposible del agua tiene una explicación geológica. Las aguas turquesas brotan de manantiales submarinos que nacen desde el subsuelo directamente al mar, alterando la temperatura y la refracción de la luz. Para preservar ese entorno, las restricciones son estrictas. Desde 1989 está prohibido anclar a menos de 300 metros de la orilla, lo que convierte el acceso terrestre en la única opción real. Además, Cala Goloritze es considerado Monumento Natural de Cerdeña desde 1993 y Monumento Nacional de Italia desde 1995. El ayuntamiento de Baunei limita el número de visitantes diarios y gestiona el acceso mediante una aplicación oficial llamada Heart of Sardinia. La entrada cuesta 6 euros para adultos y 1 euro para menores de diez años.
La sombra de la Aguglia se puede ver reflejada en la playa
Para llegar a pie hay que caminar desde el aparcamiento de Su Porteddu unos 3,5 kilómetros de sendero por el Supramonte de Baunei, descendiendo casi 470 metros de desnivel en aproximadamente una hora. La subida de vuelta requiere entre hora y media y dos horas. No hay música, ni hamacas, ni restaurantes. Solo la playa más bonita del mundo y el sonido ambiente del mar. ...
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