El erial de Sumar: apogeo y ocaso exprés del artefacto electoral de Yolanda Díaz

Con todo el pescado ya vendido, la tercera asamblea en tres años que Sumar celebra este sábado en el espacio COEM de la capital genera pocas expectativas —por no decir ninguna— y aspira a ser simplemente un mero trámite para cerrar definitivamente el ciclo de Yolanda Díaz y encumbrar a sus dos nuevas líderes (tomar decisiones a 'dedazo' no casa con los «métodos democráticos» que dice aplicar el espacio a la izquierda del PSOE) una vez acometida una limpieza total de la dirección anterior y tras la fuga de los cuadros políticos.
Unos, en desacuerdo con la renovada dirección; otros, porque tal cual llegaron de la mano de la vicepresidenta segunda del Gobierno hace tres años, ahora, se vuelven a ir tras ella quién sabe dónde.El borrón en esta nueva fase de la también ministra de Trabajo, que ya ni siquiera formará parte de la cúpula del partido que ideó para esquinar a Podemos y auparse a sí misma a la Moncloa o, al menos, para volver a asegurarse un sillón en el Consejo de Ministros al lado de los socialistas, sume aún más si cabe en la irrelevancia a esta cita congresual, si bien, voces de la organización avanzan que Díaz estará sentada entre el público en el acto de clausura, ya por la tarde, en el que no está previsto que acudan primeros espadas del resto de formaciones izquierdistas aliadas.
Esta vez, a diferencia del anterior proceso asambleario, en marzo del año pasado, ella no será cabeza de cartel.
Tampoco el ministro Ernest Urtasun (su asistencia ni siquiera está confirmada), que se erige como única figura clave en todo este proceso, pese a que, gracias a su doble militancia en Comuns y Sumar, ejerce como portavoz de la organización y a partir de ahora, también como número tres de la misma (cargo hasta ahora desempeñado por la vicepresidenta), solo por detrás del tándem que forman Verónica Barbero y Rosa Martínez, actual portavoz en el Congreso y la secretaria de Estado de Derechos Sociales respectivamente.
Ambas mujeres encabezan la única lista que aspira a dirigir a partir de este sábado los restos del proyecto.
Una «candidatura de unidad», como el propio partido se refiere a ella, en la que Díaz ha declinado integrarse, consumando así su deserción del artefacto electoral convertido con el paso del tiempo en pequeño partido que urdió en su despacho del Ministerio de Trabajo.
Con su paso a un lado irrevocable se une así a una desbandada que se agravó especialmente tras descabalgarse de Sumar la que hasta el pasado 1 de julio era la 'líder' orgánica, Lara Hernández.
Dimitió tras archivarse una denuncia interna que pesaba contra ella por presunto acoso laboral a subordinados orquestada por el entonces sector crítico encarnado en la figura de Barbero —que, finalmente, ha logrado hacerse con el control del partido— y la guerra fratricida que ha vivido durante meses la organización y que tan solo supone el colofón final al proceso de desintegración en el que Sumar lleva inmerso desde antes incluso de despegar, allá por 2023.Noticia relacionada general No No Pugna interna La portavoz en el Congreso y la número dos de Bustinduy ganan enteros para hacerse con Sumar Patricia RomeroLa coyuntura actual contrasta sobradamente con los estrenos del proyecto.
En junio de 2022, la recién nombrada sucesora de Pablo Iglesias al frente del grupo parlamentario de Unidas Podemos, entonces socio minoritario del Gobierno de Pedro Sánchez, convocaba en las Naves del Matadero de Madrid el primer acto de su plataforma. «Sumar no va de partidos», dijo, olvidándose de Podemos, mientras se daba un baño de masas, ya que logró congregar a más de 5.000 personas pese a que los termómetros de la capital rozaban los 35 grados.
Un año más tarde, y esta vez sí rodeada de políticos, lanzaba oficialmente Sumar ante las 3.000 personas que volvieron a escucharla (y otras 2.000 que se tuvieron que quedar fuera y que siguieron su intervención a través de pantallas colocadas por la organización del acto).«Quiero ser la primera presidenta de España», pregonó la titular de Trabajo el 2 de abril de 2023, presentando su candidatura a las general del 23-J en el polideportivo Magariños de la capital arropada por una quincena de partidos a la izquierda del PSOE, además de purgados y críticos con la formación morada.
Entre el público, Ada Colau (Comuns), Íñigo Errejón (Más País), Joan Ribó (Compromís), Alberto Garzón (IU), Juancho López de Uralde (Alianza Verde) y representantes de Chunta Aragonesista, Iniciativa del Pueblo Andaluz, Proyecto Drago, Equo o Coalición por Melilla, entre otros.
La puesta de largo de Sumar, una 'matrioska' de hasta 15 partidos , lograba la fotografía de toda la izquierda unida con la silla vacía de Podemos.Asamblea fundacionalApenas un año después, en abril de 2024, el escenario era completamente distinto.
Sumar celebraba su primera asamblea estatal, la fundacional, en la que Díaz se convirtió en la líder con un 20% de sus bases en contra que evidenció un grado reseñable de réplica interna al proyecto aún antes de echar a andar.
Lo trascendente no fue únicamente el pinchazo en cuanto a número de participación (solo un pírrico 11,7% de los inscritos), sino la drástica bajada del poder de convocatoria: en torno a 1.500 asistentes en La Nave de Madrid, en el barrio de Villaverde.La primera grieta se hizo pronto.
El traumático divorcio con Podemos —en diciembre de 2023 rompió con Díaz y sus cinco diputados (cuatro tras la renuncia de Lilith Verstrynge) pasaron al Grupo Mixto del Congreso— y las tensiones con los partidos aliados —especialmente con IU— a cuenta del reparto de cuotas de poder en la dirección hicieron mella.
La recién nacida plataforma atravesaba ya horas bajas.
Espóiler: nunca llegaría a remontar.Encadenar resultados electorales mediocres en 2024 contribuyó al desmoronamiento.
Galicia, País Vasco, Cataluña y la gota que colmó el vaso: las europeas del 9-J.
Sumar consiguió tres escaños en Bruselas, solo uno más que Podemos (poco más de 1,5 puntos de diferencia les separaron) y los mismos que el antisistema Alvise Pérez.
De ahí, cuesta abajo y sin frenos.
Un año, dos meses y ocho días después de postularse a la Presidencia del Gobierno, en una comparecencia urgente, telemática y sin preguntas, anunció que dimitía, pero que no se iba.
Esto es, abandonaba todos los cargos orgánicos, pero continuaba al frente de la Vicepresidencia Segunda y el Ministerio de Trabajo, así como del grupo parlamentario.La ministra de Trabajo estará entre el público en el mitin de clausura pese a no figurar en la nueva direcciónEl pequeño partido se adentraba en junio de 2024 en un proceso de interinidad, cayendo en manos de una coordinadora colegiada, que se prolongaría hasta la primavera del año siguiente.
La otra pata del proyecto, la coalición electoral (materializada en el grupo en el Congreso) la despacharon con la creación de una «mesa de partidos» de la que solo aceptaron participar, además de Sumar, IU, Comuns y Más Madrid, y ni siquiera al más alto nivel, ni hablar de primeros espadas a excepción de Antonio Maíllo.Sin pena ni gloria, la interinidad de Sumar sobrevivió a aquel verano.
El gordo les esperaba en otoño.
24 de octubre de 2024. Íñigo Errejón abandona la política entre acusaciones de presunto acoso y agresión sexual a varias mujeres.
Entre ellas, la única denunciante que da la cara en público, la actriz Elisa Mouliaá, que logra que el juez procese al entonces portavoz de Díaz en el Congreso.
La bajada a los infiernos del cofundador de Podemos y Más País multiplicó los frentes abiertos.
A nivel partido, Movimiento Sumar, se decidió posponer la elección del heredero de Díaz a marzo al quedarse sin encargado del rediseño de su tesis política.
A nivel grupo parlamentario, se colocó a Verónica Barbero al frente de la portavocía.
La ex directora general de Trabajo era la tercera persona que ocupaba el cargo en poco más de un año.
La primera en hacerlo, antecesora de Errejón. fue Marta Lois, que lo abandona para presentarse a las últimas elecciones autonómicas gallegas.Segundo congreso, el del «rearme»Al fin llegaba marzo de 2025.
Sumar se preparaba para revivir —sin éxito—tras meses a la deriva.
La organización celebró los días 29 y 30 de ese mes su segunda asamblea estatal tras la 'dimisión' de la vicepresidenta segunda y la renuncia a sus postulados iniciales (ser paraguas del espacio).
Díaz —ausente de la primera de dos jornadas del congreso— salió elegida número tres de la ejecutiva por detrás de dos desconocidos afines a los que colocó al frente de una Coordinadora General bicéfala: la ya mencionada Hernández y el diputado nacional y portavoz de Economía y Hacienda, Carlos Martín Urriza.
Este último renunció a los cuatro meses, en agosto del año pasado, alegando motivos personales que no lo eran tal.
Quiso también dejar el escaño en la Cámara Baja, aunque le presionaron para que no lo soltara.
La siguiente en la lista era Isa Serra, de Podemos.
Al frente de la portavocía del partido, seguiría estando el ministro Urtasun, que se enfunda un traje u otro dependiendo de la ocasión, de si le interesa o no rendir cuentas ante la prensa.Entretanto, y de vez en cuando, los de Díaz han ido asomando la cabeza, recordando que se sientan junto al PSOE en el Consejo de Ministros, aunque no le sirva ni para sacar adelante su medida estrella —la reducción de jornada—, escenificando numerosos enfados sin consecuencias con su socio a cuenta del gasto militar y la relación con Israel, pero, sobre todo, de los escándalos sexuales y las corruptelas que llevan más de un año cercano a Ferraz y la Moncloa.
Pese a todo, no romperán con un Sánchez que constantemente les ningunea.El pequeño partido no ha logrado ni siquiera la implantación territorial en el ciclo electoral iniciado en ExtremaduraA principios de este año, ya con el ciclo electoral autonómico iniciado —en el que no han logrado la tan ansiada y necesaria implantación territorial a excepción de en Andalucía, donde ahora tienen un escaño por Cádiz gracias a la generosidad de Maíllo—, crecían los movimientos en la izquierda, liderados por la IU de Maíllo, para enterrar a Sumar y crear un nuevo frente común.
La federación izquierdista nacida al albor del referéndum de la OTAN daba públicamente por superado el artefacto electoral de Díaz y urgía a reagruparse bajo unas nuevas siglas.
Una operación que se materializó, el 21 de febrero, en el nacimiento de 'Un paso al frente (solo es un lema), la nueva coalición que, por el momento, integran los cuatro partidos de Sumar en el Ejecutivo —IU, Comuns, Más Madrid y Sumar— de cara a las generales de 2027.
Aún no tiene modelo, ni nombre ni líder.
Todo ello debía decidirse antes de verano, pero el debate se ha pospuesto hasta la vuelta de vacaciones.Esta última cuestión es la que más quebraderos de cabeza trae ante el vacío de referentes que deja tras sí Díaz, quien hace cuatro meses también anunció que renunciaba a ser la candidata de la izquierda en las próximas generales.
Ahora, según adelantó 'El Confidencial' y confirman voces de su entorno a ABC, la vicepresidenta estaría barajando dar el salto a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) tras recibir una propuesta de los sindicatos.De Magariños a la guerra fratricida en apenas tres años. ...
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