Del alcohol y la cocaína rosa al ritual del sapo bufo: el laberinto judicial de Nacho Vidal

Durante décadas, Nacho Vidal se erigió como uno de los nombres propios de la industria española de cine para adultos.
No obstante, el auge y caída de su carrera le ha llevado a ocupar titulares, no por su trabajo, sino por su recorrido en los tribunales.
Tres condenas, dos por conducir bajo los efectos del alcohol y las drogas y una ultima por traficar con cocaína rosa, han marcado su relación con la Justicia, a la espera del procedimiento más importante, relacionado con la muerte del fotógrafo José Luis Abad durante un ritual con veneno de sapo bufo.Ignacio Jordá -su nombre real- se enfrenta a una pena de cuatro años de cárcel acusado de participar en el homicidio imprudente de Abad tras administrarle la sustancia 5-Metoxi-N, N-Dimetiltriptamina en el ritual que dirigía y no alertar a los servicios de emergencias hasta 20 minutos después de convulsionar.
Un juicio que, según ha podido saber ABC de fuentes judiciales, tendrá lugar en el Juzgado de la Plaza 7 del Tribunal de Instancia de Valencia a partir del 2 de junio de 2027.No será la primera vez que Vidal se siente en el banquillo de los acusados.
En enero de 2025, la titular del Juzgado de lo Penal 11 de Valencia le condenó a dos penas de multa que sumaban 8.100 euros por dos delitos contra la seguridad vial : uno por conducir bajo la influencia de las drogas y otro por hacerlo sin carné.
La magistrada consideró probado que el también productor porno condujo el 3 de octubre de 2020 por la avenida Ausiàs March de manera «errática y zigzagueante».
MÁS INFORMACIÓN noticia No La defensa de Nacho Vidal califica de «sorprendente» la petición de cárcel por la muerte del fotógrafo José Luis AbadLos policías que le interceptaron apuntaron que había ingerido estupefacientes, demostrable en la «desconexión del entorno, incapacidad para el habla, mirada perdida» y en las «serias dificultades para mantenerse en pie y súbitas caídas».
Había tomado GHB, una droga sintética denominada ácido gammahidroxibutírico, también conocida como éxtasis líquido.Meses después, otro juzgado de Valencia le condenó a pagar una multa de 2.600 euros por romper la barrera de un parking del centro de la ciudad mientras conducía bajo los efectos del alcohol y las drogas; hechos que ocurrieron de madrugada el 24 de octubre de 2022.
Vidal y un amigo entraron al aparcamiento del Mercado de Ruzafa y, ante su incapacidad de utilizar la máquina de autopago, tomaron la salida rompiendo la barrera. «Se trata de un comportamiento poco racional y escasamente justificable», señaló el juez.Este pasado mes de abril, la Audiencia Provincial de Valencia le consideró responsable de un delito de tráfico de drogas, por el que le impuso una condena de tres años de cárcel y el pago de una multa de 5.800 euros por menudeo de cocaína rosa -tusi-.
Portaba 103,05 gramos encima cuando la Policía Nacional lo descubrió en la zona de ocio de Plaza Xúquer.
Se le suspendió la pena por la obligatoriedad de no volver a delinquir, atendiendo también a la atenuante de toxicomanía y obligándole a acudir a un curso de rehabilitación.Ritual con veneno de sapo bufoPero ninguna de las anteriores causas soporta la dimensión del juicio por homicidio imprudente en la muerte del fotógrafo José Luis Abad.
La Fiscalía pide para la leyenda del cine pornográfico cuatro años de cárcel y el pago de una indemnización de 20.000 euros a cada uno de los familiares de la víctima.
La acusación también se dirige contra la prima de Vidal, presente en el ritual con veneno de sapo bufo, que grabó con su teléfono móvil.De acuerdo con el escrito de acusación, del que informó ABC , Abad se puso en contacto con los procesados para organizar un encuentro para la «toma de medicina», esto es, inhalar la sustancia también conocida como la 'molécula de dios' , bajo los «dictados e instrucciones» de Vidal.
La cita tuvo lugar en el chalé del actor, en Enguera, el 28 de julio de 2019, por lo que el juicio llegará ocho años después.En el ritual, además de Abad, Vidal y su prima había otro hombre, un amigo, que no intervino en la misión.
La prima del anfitrión, antes de comenzar el ritual y según la versión de la Fiscalía, era conocedora de que el fotógrafo había consumido en días anteriores cocaína, y pese a ello, «y con conocimiento de que tal circunstancia podría resultar un grave riesgo para la salud y la vida del mismo», procedieron a seguir con el ritual.«Con total desprecio a las más elementales normas de la prudencia, preparó según su entender la dosis de 5meo DMT que consideró adecuada»Así, «sin tomar precaución alguna, sin tener un conocimiento cierto de dónde provenía dicha sustancia y su composición exacta, y sin saber las patologías previas de José Luis Abad, ni saber con certeza si habría consumido otras sustancias, con total desprecio a las más elementales normas de la prudencia, preparó según su entender la dosis de 5meo DMT que consideró adecuada para el mismo, la introdujo en la pipa de cristal preparada para fumar e ingerir de tal modo dicha sustancia, y situados en el exterior de la casa, se inició el ritual de la toma del veneno del sapo a las 10:30 horas», explica la Fiscalía.El ministerio público recuerda en su escrito que el procesado era un «reconocido» consumidor de la citada sustancia, de tal manera que para él era como una especie de «medicina», publicitando sus efectos y ventajas de manera pública.
Sin embargo, no poseía ninguna titulación médica.
Una vez comenzado el ritual, dio instrucciones a la víctima para la ingesta, mientras que su prima grababa con el móvil.
Pasados treinta segundos aproximadamente, comenzó a tambalearse y cayó al suelo, convulsionando y percibiendo cómo su pecho y rostro se volvían de color morado.Pese a ello, ninguno de los encausados cesó en su cometido en el ritual, según el relato de la Fiscalía, hasta que comprobó que no respiraba, y sin tener conocimientos médicos, no alertó a los servicios de emergencias, pese a saber de la potencialidad lesiva de la sustancia y de los posibles efectos adversos.
El encausado, a sabiendas del riesgo para la vida de José Luis Abad que había dejado de respirar, realizó maniobras de reanimación, le mojó con agua para despertarlo hasta que reaccionó pero inmediatamente comenzó a respirar de forma no controlada, sino con mucha agitación, y de pronto volvió a dejar de respirar.Los encausados, «a sabiendas de la posibilidad de que la sustancia fuera letal», aún con tales reacciones, «sin observar las mas elementales normas de precaución», no llamaron a emergencias y el procesado estuvo durante 12 minutos reanimando al fotógrafo sin éxito alguno.
De acuerdo con la acusación pública, 20 minutos después del desvanecimiento alertaron a los servicios médicos mediante llamada al 112.Los servicios sanitarios llegaron media hora después y solo pudieron que dictaminar la muerte.
Tras la autopsia se determinó que la causa inmediata del fallecimiento fue una parada cardiorrespiratoria, determinada por una reacción adversa a drogas de abuso, ya que realizados análisis en sangre, se concluyó que había consumido cocaína entre 1 y 4 días antes a la ingesta del veneno. «Esto desencadenó la muerte, ya que está previa ingesta, que debieron conocer los encausados incremento el riesgo cardiovascular y coadyuvó a la parada cardiorrespiratoria», según describe la Fiscalía.Por su parte, la defensa del acusado calificó de «sorpresiva» la decisión del ministerio público de pedir cuatro años de cárcel, especialmente porque el sobreseimiento provisional fue respaldado tanto por la juez de instrucción de Xàtiva como por la propia Fiscalía en un primer momento.
Sus letrados subrayaron que el cambio de postura se produjo sin que se haya aportado «ninguna otra diligencia» ni haya «cambiado nada» desde el primer sobreseimiento. ...
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