Moncloa se resigna y asume que el aval europeo a la amnistía no encauzará la relación con Junts

El Gobierno mira hoy a Luxemburgo, donde el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) debe decidir sobre la ley de amnistía de 2024.
En el Ejecutivo son optimistas sobre el fallo, tras recibir el aval previo del Abogado General, Dean Spielmann , que suele anticipar los pasos que seguirá posteriormente el TJUE, pero lo son menos sobre los efectos directos que pueda tener sobre el devenir de la legislatura.
Esta decisión judicial supone un aldabonazo político a Pedro Sánchez por su arriesgada decisión de conceder el perdón penal a los condenados en el 'procés' para garantizarse los votos suficientes para su investidura.
Fuentes gubernamentales consultadas por este diario definen el despliegue total de la amnistía como «el gran hito de 2026» .
Lo consideran el culmen a una estrategia de normalización política que arrancó con los indultos y que se aceleró —contorsionismo ideológico mediante— para mantener el poder tras las elecciones de 2023, que hicieron imprescindible el apoyo de un Carles Puigdemont con la aspiración de volver a España.
La sentencia que se conocerá este jueves acerca su regreso y su rehabilitación política, pero no necesariamente reconstruye la mayoría de aquella investidura, muy maltrecha en la actualidad.
En Moncloa, donde hace meses aspiraban a que la vuelta del líder independentista pudiera recomponer el tablero, han ido mudando de la esperanza a la resignación.
Ya no esperan resultados inmediatos ni un cambio radical respecto a las posiciones maximalistas en las que siguen instalados los posconvergentes.
De hecho, fuentes socialistas aseguran que el regreso del líder fugado deberá llevar aparejada una digestión lenta del contexto político actual. «La Cataluña que se va a encontrar, la de 2026, no tiene nada que ver con la de 2017», anticipan.
El movimiento independentista está totalmente desactivado en la calle y los socialistas, con Salvador Illa a la cabeza, han logrado consolidarse en un espacio de transversalidad mayoritario.
Una realidad que asemejan, con sorna, a la película 'Good bye Lenin', en la que un hijo debe mantener ante su madre —una comunista convencida y recién recuperada de un coma— la ficción de que el Muro de Berlín no ha caído y no vive en una Alemania reunificada y capitalista.Noticia relacionada general No No El CIS de Tezanos vuelve a aupar al PSOE tras los casos de corrupción y aumenta 3,7 puntos su ventaja sobre el PP César MartínLas previsiones del Ejecutivo han ido variando en función del avance del calendario.
En un primer momento se esperaba que el Tribunal Constitucional (TC) avalase la ley de amnistía en el primer trimestre de 2026, pero el alto tribunal decidió limitar su desgaste y esperar a que se pronunciara primero el TJUE.
Una vez se resuelva el encaje comunitario del perdón a los delitos del 'procés', será el TC quien deba resolver los recursos de amparo y esto no llegará, como pronto, hasta septiembre u octubre de este año.
Una vez se pronuncie, llegará el turno del Tribunal Supremo, pues es a él a quien corresponde el despliegue efectivo de la amnistía y quien tiene que dejar sin efecto las órdenes de detención que todavía pesan sobre el expresidente de la Generalitat.
Será entonces cuando Puigdemont pueda volver a España sin riesgo de ser detenido.
Lo dilatado de los plazos choca con lo apurado de la legislatura.
Aunque el regreso del líder de Junts tuviera un efecto inmediato sobre su relación con el Gobierno, prácticamente no habría margen para garantizar la viabilidad del mandato.
En Moncloa juegan ya con la eventualidad de un adelanto técnico de las elecciones en el primer trimestre de 2027 tras producirse la derrota de los Presupuestos en el Congreso.
A lo sumo, el final podría ampliarse unos meses más, hasta julio, pero en el camino se cruzan las elecciones municipales en mayo.
En el Ejecutivo son plenamente conscientes de que, a medida que se acerquen las urnas, los socios de investidura se irán distanciando de Sánchez para tratar de defender su autonomía respecto de un gobierno cercado por los escándalos.
La relación con Junts está condicionada por la amenaza de Aliança Catalana que, en las últimas encuestas, ya supera a los posconvergentesEn el caso de Junts la situación se recrudece por su pulso con Aliança Catalana, que avanza posiciones y está en condiciones de disputarle la posición en numerosos municipios en los que todavía mantenían cierta hegemonía.
A nivel autonómico, el último CEO (Centro de Estudios de Opinión), el CIS catalán, dispara a los de Silvia Orriols a la tercera posición, 'sorpassando' a los posconvergentes.
Pero tampoco es que la relación sea susceptible de empeorar mucho más.
Este martes, Junts unió sus votos a los de PP y Vox para torpedear la primera votación de la senda de estabilidad y está previsto que haga lo propio el próximo jueves, obligando al Gobierno a elaborar las cuentas con las previsiones vigentes y abocando los Presupuestos a una derrota segura.
En Moncloa mantienen la mano tendida y recuerdan que ellos han ido cumpliendo su parte de los compromisos pactados.
Sostienen que seguirán trabajando en la medida de las oportunidades que se abran y se muestran comprensivos con los tiempos de Junts. «Seguiremos trabajando para llegar a acuerdos con ellos», señalan, sin ocultar cierta sensación de descoloque, porque «quienes han ido cambiando han sido ellos».
La foto pendiente con PuigdemontEn todo caso, en Moncloa son plenamente conscientes del coste político que han asumido con los pactos con Puigdemont y, concretamente, con la aprobación de la amnistía, una eventualidad que todos los portavoces socialistas reconocían inconstitucional antes de las elecciones de 2023.
Consideran que en la decisión del TJUE habrá cierto resarcimiento en el ámbito político, pero creen que los verdaderos beneficiados de los riesgos que se han asumido con Cataluña serán, a nivel nacional, los partidos de derechas cuando lleguen a gobernar.
Todavía queda, sin embargo, un fleco pendiente: la foto comprometida de Pedro Sánchez con el líder de Junts.
El presidente ha asegurado en numerosas ocasiones que este encuentro se produciría para poner el broche al proceso de normalización, asimilándolo al que ya se ha producido con Oriol Junqueras, pero siempre condicionado a un nivel de entendimiento que permitiera inmortalizar ese momento.
Los incentivos, también en esto, se van reduciendo a medida que se acercan las urnas y una foto con el exdirigente catalán se antoja, cada vez, más perjudicial. ...
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