Samuel Navalón: de golpe en golpe

Al filo de las nueve de la noche, Samuel Navalón entraba en la enfermería cojeando ostensiblemente.
Apoyado en su apoderado, Manuel Amador, y en sus hombres de plata, se ponía en manos de los médicos.
Otra vez, cuarenta y ocho horas después de su doble cogida en Valencia con una seria corrida del Torero, el joven de Ayora era prendido y pisoteado por un toro de manera dramática, con los pitones merodeando el cuello y la cabeza.
Tremendo: no va a quedar un milímetro de su piel sin tatuar por una magulladura, por varetazos y golpes que le recuerden cada mañana que los toros, con más o menos trapío, hacen daño.
No se había empleado en varas este sexto.
Ni tampoco se entregó en la lidia de Curro Javier, que pasó las de Caín.
Ayuno de bravura, su mal estilo y esa manera de ir hacia dentro no invitaban a nada feliz.
Pero Navalón, el más despierto de todos, no se conformaba con un marcador vacío y se puso a torear.
Sin apreturas y sin atosigarlo en los inicios, con Corralero tan desentendido en su ir y venir.
En el más potable lado derecho se centró, empalmando más que ligando por esa condición del santacoloma.
No andaba el de La Quinta para florituras, pero Samuel ambicionaba el triunfo y en las deseosas bernadinas Corralero no lo perdonó.
Hasta el alma le dolía al valenciano, al que quitaron la chaquetilla para que se oxigenara, Y a la cara del cárdeno regresó para darle muerte de una fulminante estocada.
Con fuerza le pidieron las dos orejas -hasta los Martínez Conradi ondeaban los pañuelos, tanto por la entrega del torero como porque, sabido es, las corridas no se recuerdan igual con puerta grande que sin ella-, pero la presidencia dijo que con una bastaba.
Aunque esta vez no lo aupasen en volandas, su julio va de triunfo en triunfo, de cogida en cogida, de golpe en golpe.
De bonitas hechuras pero justísima cara el tercero, al que Navalón recibió de rodillas.
Con qué desenvoltura pespunteó las tafalleras, pero la apariencia de Misionero, con esos cruasancitos, restaba emoción.
Tremendamente centrado anduvo el triunfador de Valencia en una faena presidida por la ligazón y construida en los medios, aprovechando las bondades y la calidad del toro de La Quinta, de buen fondo.
Después de alargar el viaje con temple, sin una sola mácula, todo con limpieza, acabó entre los pitones, con circulares invertidos y pisando con aplomo las cercanías, donde se maneja como pez en el agua.
Las luquecinas pusieron el broche al nobilísimo animal.
El pinchazo arruinó el premio.
Aplausos para el toro y saludos para el torero.Peinaba cárdeno el debutante Diego Silveti, dispuesto a enseñar su buen concepto en su reencuentro con la afición española.
Ahí quedaron sus saltilleras del quite a un toro de La Quinta obediente, tónica general de una corrida de la que se esperaba más.
Pero a Ruiseñor le faltaba alegría en su cantar, y esa noble sosería no calaba.
Asentada y serena la imagen del bisnieto del Tigre de Guanajuato, con unos naturales con gusto.
Pinchó y fue silenciada su labor.Se ciñó en el quite al cuarto, con mayor volumen.
A saltos le despertaron las avivadoras, de las que se dolió.
A los medios se marchó el mexicano con pendulares.
Se abría Aventurero, que quería descubrir los terrenos de tablas.
Y allí acabó mientras Diego le presentaba la zurda.
En su querencia finalizó por bernadinas.
Se puso escarbador y no fue fácil cuadrarlo, por lo que se anotó un aviso antes de pinchar y pinchar.Feria de Santander Coso de Cuatro Caminos Lunes, 20 de julio de 2026.
Tercer festejo.
Media entrada.
Toros de La Quinta, desiguales, obedientes en general, de escasa bravura y deslucido juego; destacó el buen 3º.
Diego Silveti, de verde esperanza y oro: pinchazo al encuentro, otro pinchazo y estocada desprendida (silencio); dos pinchazos, uno hondo tendido y estocada caída (silencio tras aviso).
Román, de celeste y azabache: tres pinchazo y estocada (silencio); estocada delantera atravesada, estocada y descabello (silencio), Samuel Navalón, de lila y oro: pinchazo y estocada corta tendida (saludos tras aviso); estocada (aviso)Desentendido el huido segundo, que empujó en el peto y apretó en banderillas.
Generoso, Román concedió distancia en ligadas tandas por el derecho, de buena condición.
Distinto era por el zurdo, por donde se llevó un susto.
Por firmes manoletinas cerró su trabajada faena, emborronada a espadas.Muy negro lo vio el valenciano con Perlasclaras.
Desconfiado y sin sitio, pasó un mal rato con un quinto que exigía otro trato.La gente salió hablando de Navalón, que puso la frescura, la sal que le faltaba a la desigual y decepcionante corrida, sin la chispa de la casta.
El de Ayora pagó su entrega con la cogida y tuvo que ser trasladado al hospital para descartar lesiones.
Una tarde más, todo lo dio. ...
이 뉴스, 어떠셨어요?
탭 한 번으로 반응 · 로그인 불필요