Argentina sufre contra diez, gana agónicamente en la prórroga con un golazo de Julián y se cita con Inglaterra

Tercera eliminatoria de Argentina y tercera clasificación agónica de la campeona del mundo.
Otro ejercicio de supervivencia de los de Scaloni, en un partido lamentable en el que ni siquiera fue capaz de pasar por encima de Suiza a pesar de jugar más de sesenta minutos con uno más por una de las expulsiones más polémicas del torneo.
Julián, desaparecido todo el partido, salió al rescate de Argentina con un golazo en el 112, cuando los penaltis llamaban ya a la puerta del Kansas City, y cita a su selección contra Inglaterra el próximo miércoles en Atlanta.
Las Malvinas, la mano de Dios, Simeone y Beckham… Qué barbaridad de semifinal.La primera parte fue una de las peores del torneo.
Argentina, no solo Messi, caminaba por la hierba y Suiza tenía sangre de chocolate.
Ni siquiera el gol tempranero de Mac Allister cambión un plan de partido en el que era muy complicado no bostezar.
No España, sino en Kansas.Puso el marcador cuesta abajo Argentina en el 9.
Solo necesitó tres acciones Messi para marcar territorio y poner al campeón por delante.
En la primera, asistió a Mac Allister en la frontal del área y el disparo del mediocentro del Liverpool acabó bloqueado por Akanji antes de marcharse por línea de fondo.
El córner lo botó Leo y lo volvió a mandar Suiza por línea de fondo.
Lanzó de nuevo Messi y esta vez los 176 centímetros de Mac Allister se elevaron en el primer palo, entre Sow y Embolo, para cabecear el balón al palo izquierdo de Kobel.
1-0.Argentina 3 Dibu Martínez; Molina (Montiel, 85), Romero (Otamendi, 105), Lisandro, Tagliafico (Nico González, 75); Paredes (López, 110), Mac Allister, De Paul (Lautaro, 85), Enzo (Almada, 90); Messi y Julián Álvarez.
Suiza 1 Kobel; Zakaria (Jashari, 96), Elvedi, Akanji, Ricardo Rodríguez (Comer, 90); Xhaka, Freuler; Rieder (Muheim, 86), Sow (Widmer, 86), Ndoye (Amdouni, 86); y Embolo Goles 1-0, min.10: Mac Allister; 1-1, min.67: Ndoye; 2-1, min.112; Julián.
3-1, min.120: Lautaro Árbitro João Pinheiro (portugués).
Amonestó a Almada, Lautaro, López.
Expulsó a Embolo por doble amarilla (72)Argentina tiene mérito.
Su fútbol está muy lejos de ser eso, fútbol.
Pero es que no lo necesita.
Solo con encontrar a Messi ya sabe que tiene un tanto por ciento muy elevado de opciones de hacerle daño al rival.
En este caso a una Suiza que estaba de cuerpo presente en Kansas, pero no espíritu.
Su alarmante falta de fe no le permitía ser consciente de los gigantes problemas defensivos de Argentina, además de sus notables carencias a la hora de sacar el balón y gobernar el partido.
Precisamente de una pérdida de Rodrigo de Paul en el 31 vino la ocasión, la única, de los helvéticos en la primera mitad.
El mediocentro del Inter de Miami regaló el balón a Ndoye y le puso en bandeja el pase al espacio a Embolo, obligando al 'Dibu' Martínez a jugarse el penalti, la roja o las dos.
Salió con los pies por delante y llegó justo una centésima antes que el atacante de Suiza.
También molestó Lisandro, cuerpeando lo que pudo para que no se rompiera ese fino hilo de irse a calle o mandar el balón a los once metros.Del vestuario salió una Argentina igual de tediosa, pero una Suiza mucho más dinámica y activa.
Tardaron 45 minutos los helvéticos en darse en cuenta que no tenían nada que perder.
Llegar a unos cuartos para entregarse sin ni siquiera sacar ni pistolas de plástico no tenía demasiado sentido.Elevaron su nivel Xhaka, Ricardo Rodríguez, Embolo y Ndoye, y entre los cuatro sacaron el lado tribunero del 'Dibu'.
Se adornó en dos remates suizos sin apenas peligro y lo aprovechó para alentar al público.
Hizo una tercera intervención, a Ndoye, que sí justificó su postureo.
Cabezazo del suizo que exigía una buena estirada.
Fue justo antes del gol del empate de Suiza, en el 67.
Pared de Ndoye con Rodríguez y remate del delantero del Nottingham Forest por debajo de las piernas del 'Dibu'.
Martínez no se ha puesto sotana ni el día de su comunión.
Con una Suiza de flecha hacia arriba y una Argentina, otra vez más, camino del precipicio, vino la jugada más polémica del Mundial.
En el 70, Pinheiro amonestó a Paredes por una patada a Embolo en un balón dividido en el centro del campo.
Hasta aquí, nada raro.
Pero el VAR entró en juego y se vino el lío.
Paredes no zancadilleó a Embolo, sino que fue Embolo el que se marcó un piscinazo, y como el argentino había recibido la amarilla, el colegiado portugués fue llamado por confusión de identidad.
Eso significaba quitarle la amarilla a Paredes y mostrársela a Embolo, que ya tenía otra de la primera mitad.
A la calle.
Los jugadores suizos se querían comer con patatas, kétchup y mostaza al colegiado portugués, pero esta decisión ya se produjo en el EE.UU-Paraguay de la fase de grupos.
Si Pinheiro no hubiera amonestado a Paredes, no se hubiera visto obligado a cambiar la amarilla de bando, pero ya no había opción de dar marcha atrás.
Así que Argentina, de la nada, se vio con uno más, con el freno de mano de Suiza justo cuando más aceleraba hacia la victoria y con 20 minutos por delante, más nueve de añadido.
Vamos, una prórroga para evitar llegar a la prórroga.
Tuvo varias para evitarla, pero no pudo.
Ni siquiera juntando a Lautaro, Julián y Messi, los tres atacantes, un tema tabú en este Mundial para Scaloni.Así que fue en el tiempo extra cuando Argentina selló su clasificación para semifinales.
Con Suiza poniendo un muro delante de Kobel, imposible de romper para los de Scaloni, que jugaban a una preocupante velocidad de 0'25x, llegó Julián en el 112 y soltó su mejor disparo del Mundial.
Y de la temporada.
Derechazo desde 26 metros a la escuadra, 2-1.
El tercero, con Suiza ya volcada, de Lautaro en el 121. ...
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