Torrejón de Ardoz se sienta a la mesa: dónde comer en el municipio madrileño

Torrejón de Ardoz aparece en muchas conversaciones.
En las de la base aérea americana y el jazz que llegó con ella.
Por las Mágicas Navidades que cada diciembre convierten a la ciudad en uno de los grandes destinos festivos de la región.
Al hablar del Parque Europa, donde uno puede fotografiarse delante de una réplica de la Torre Eiffel a apenas veinticinco kilómetros de Madrid, o en las de aquellos que van a visitar Oasiz, su potente centro comercial al aire libre, uno de los más colosales del país y que cuenta incluso con dos lagos.
Lo que no suele aparecer es en las conversaciones sobre sitios dónde comer bien fuera de la capital .
Pero eso no significa que no haya, solo hay que descubrirlos.Torrejón -situado al este de la capital, en el Corredor del Henares- lleva décadas creciendo y arrastra una historia que va mucho más atrás de la base militar.
Fue villa de realengo en el siglo XVI, cruce obligado del Camino Real hacia Barcelona, lugar por el que pasó Cervantes de camino a Madrid.
En su plaza Mayor, la iglesia de San Juan Evangelista guarda un cuadro de Claudio Coello fechado en 1675 que se salvó de la Guerra Civil gracias a un vecino anónimo que lo rescató.Después vinieron el ladrillo, los polígonos industriales y la expansión que transformó un municipio agrícola en una ciudad con vida propia .
Esa transformación también dejó huella en sus restaurantes , espacios que llevan ya unos cuantos años encontrando su propio camino.Noticia relacionada general No No El nuevo mapa gastronómico de Madrid mira al sur Macarena EscriváLa intrahistoria culinaria de Torrejón se empezó a escribir precisamente al calor de sus zonas industriales.
El Horno de El Caserón es un testimonio vivo de ello.
Cuando Manuel y Carmen encendieron los fogones en 1975 en la calle Hierro, daban de comer a una incipiente clase trabajadora que levantaba el tejido empresarial del municipio.
Hoy, esa vocación de servicio diario pervive incombustible en sus menús de entre semana, pero llegado el sábado el espacio muta y eleva el tono para defender una propuesta sólida de vacuno madurado a la brasa, asados canónicos y un pulpo a la plancha que se lleva todos los halagos.
Con la misma solera opera Restaurante Plaza , un bastión que, desde 1980 y ya en manos de la segunda generación, demuestra que no hace falta cambiar su propuesta para seguir gustando.
No persigue modas porque sus clientes buscan exactamente lo que ofrece: boquerones, calamares a la andaluza, caracoles picantes, buenas carnes y una colección de mariscos frescos y pescados tratados con respeto.Arriba, sala principal del Restaurante Plaza.
Abajo, sus platos de caracoles picantes y de marisco.
Macarena EscriváMás a modo de casa de comidas, el otro imprescindible es El Rincón de Rafa .
Constituye, con toda probabilidad, el estandarte que más ha contribuido a que el público foráneo marque Torrejón en su brújula gastronómica .
Sobre sus reconocibles manteles azules manda el producto, especialmente el que llega del mar : gambas blancas, percebes, cigalas, zamburiñas, coquinas, navajas o almejas al ajillo con piñones comparten carta con croquetas de carabinero, pulpo a la brasa y una generosa selección de frituras andaluzas, desde el cazón en adobo hasta los boquerones o los chopitos.
También hay espacio para platos tan sencillos como el tomate con bonito y cebolla, además de pescados del día, carnes y guisos como un muy recomendable rabo de toro.La especialización, por su parte, tiene su lugar en El Secreto del Soto .
Lo que nació en 2009 como un modesto bar de barrio ha ido creciendo hasta convertirse en una de las arrocerías más conocidas de Torrejón , dotada ahora de un amplio salón y dos terrazas cubiertas.
Secos, caldosos o melosos, se aleja de la paella más previsible para proponer recetas diferentes, como un arroz de secreto o lagarto ibérico o el de pulpo y zamburiñas.
Ofrece, además, una licencia insólita que hará arquear las cejas a los puristas levantinos, pero que resulta ser un acierto para el que no se conforma con un solo sabor: la posibilidad de pedir hasta tres arroces diferentes en la misma paella.
Una concesión poco canónica que, sin embargo, invita al disfrute de sus comensales.Paellera con arroz de dos sabores y carnes de El Secreto del Soto.
Macarena EscriváLo que ha llegado en los últimos años tiene otro perfil.
Origen Taberna , que cuenta ya con dos locales en el municipio, ha dado un paso más gastronómico en el de la calle Apolo, con platos que van desde los canelones de rabo de toro con bechamel de coco hasta las carrilleras a baja temperatura con puré de apionabo, pasando por la ensaladilla de ventresca con pimientos asados y cebolla encurtida.
Una carta que mezcla el guiso de siempre con combinaciones menos esperadas , sin abandonar del todo el formato taberna.Sala de Origen Taberna y sus canelones de rabo de toro con bechamel de coco.
ABCPor su parte, La Terraza del Zoco ganó en febrero de 2026 la decimosexta edición de Torrejón se desTapa con 'Sabores de otoño'.
Al galardón suma una carta con referencias de aquí y de allá, como unas anchoas del Cantábrico o unas croquetas de cochinita pibil.
Entre los platos más demandados están su guacamole 3.0 con virutas de jamón y papadum o sus originales tacos, que, en lugar de servirse con la clásica tortilla mexicana se presentan sobre una tortillita de camarones con langostinos y salsa andalouse.
Completa la propuesta con pescados, carnes y una selección de arroces melosos.Sala de La Terraza del Zoco y sus tacos de tortillita de camarones.
ABCEl más reciente de todos es Restaurante 95 , que abrió en octubre de 2025 en la calle Aragón.
Detrás están Javier Casillas, chef extremeño y responsable de cocina, y Daniel González, venezolano, al frente de la sala y la bodega.
Dos trayectorias distintas que se encuentran en una propuesta que no encaja fácilmente en ninguna categoría: una carta en la que conviven la croqueta pibil, la picaña madurada durante sesenta días, la orejita de cochinillo frita, el tomate asado con burrata o un bikini de mogote ibérico que ya se ha llevado muchas alabanzas.
Técnica, referencias cruzadas y, sobre todo, unas ganas inmensas de pasarlo bien dando de comer.A la izquierda, mesa puesta del Restaurante 95.
A la derecha, sus platos 'Panceta melosa, langostino, guasacaca y su corteza' y 'Gofre a la brasa, crema de galleta y helado de coco'.
ABCPuede que Torrejón de Ardoz siga sin aparecer en las primeras conversaciones sobre dónde comer en Madrid.
Pero, si uno sabe dónde sentarse, está claro que en esta villa se puede vivir una experiencia gastronómica a la altura de cualquier otra de las madrileñas. ...
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