Cientos de grabaciones registrarán la reacción de los animales durante el eclipse de agosto

El entomólogo estadounidense William M.
Wheeler dirigió en agosto de 1932 uno de los estudios más famosos sobre la influencia de los eclipses solares en la vida silvestre: recopiló casi 500 observaciones de ciudadanos de Nueva Inglaterra que relataban cómo los búhos comenzaron a ulular, los grillos a cantar y las abejas regresaron a su colmena en cuanto la oscuridad interrumpió el día.
Observaciones más recientes también han documentado respuestas inmediatas ante el fenómeno, en el que, además de una oscuridad inesperada, también se alteran la temperatura, el viento o la humedad relativa.
Los insectos diurnos, como las mariposas o las hormigas, reducen su actividad y buscan refugio.
En cambio, los nocturnos parecen activarse: los grillos chirrían, las polillas salen de sus escondites y las luciérnagas inician sus rituales de apareamiento.
Algunas especies de aves reducen el canto y el vuelo, dejan de alimentarse y regresan a sus nidos para, una vez vuelva la luz, cantar y volar de nuevo, como si fuera un segundo amanecer.
También se han documentado vacas que regresan a sus establos para dormir, arañas que desmantelan sus telas y, en los zoológicos, flamencos que se acurrucan, jirafas que corren nerviosas alrededor del recinto y primates con aparentes signos de confusión que se dirigen a sus guaridas nocturnas.
Dos iniciativas de ciencia ciudadana pretenden registrar la reacción de la fauna ibérica durante el eclipse solar del 12 de agosto, cuya franja de oscuridad cruzará el país de oeste a este, desde Galicia hasta las Baleares.
La primera, llamada Ecoeclipse, colocará grabadoras en unos 300 parajes naturales del territorio para escuchar los sonidos, o la ausencia de ellos, de la naturaleza cuando se haga la oscuridad.
La segunda, TriEclipse, filmará el comportamiento animal en un centenar de ubicaciones, entre ellos dormideros de aves, madrigueras de tejones o zorros, o basureros.
Los proyectos todavía están abiertos, así que es probable que los puntos de grabación se multipliquen.
El despertar de los murciélagos«Queremos saber cómo cambian las vocalizaciones de los animales al bajar la luz bruscamente, especialmente entre aves y murciélagos», explica Irene Mendoza, investigadora de la Universidad de Sevilla y responsable de Ecoeclipse junto a Airám Rodríguez, del Museo Nacional de Ciencias Naturales - CSIC. «Nuestra hipótesis es que los ejemplares que habitan zonas con menos contaminación lumínica serán más sensibles al cambio», dice.
Para confirmarlo, los equipos de sonido se dejarán en los puntos escogidos dos días antes del eclipse y se recogerán dos días después.
Todos los colaboradores utilizarán sus propias grabadoras, siguiendo el mismo protocolo de muestreo y configuración.
Algunos de los parajes escogidos son Noceda (Lugo), Valle del Trubia (Asturias), Valle de Sajambre (León), Sierra de Guadarrama (Madrid), Delta del Ebro (Tarragona) o Sierra de Tramontana (Mallorca).
En todos hay al menos un 98% de cobertura del eclipse.La reacción de los animales dependerá de varios factores.
Uno de ellos es la hora del eclipse, al atardecer, con el Sol bajo en el horizonte en el momento de la totalidad. «Al finalizar el eclipse solar total de 2024 en Norteamérica, que fue a mediodía, las aves hicieron un falso amanecer y se pusieron a cantar de nuevo -señala Mendoza-, pero el que disfrutaremos en España será al atardecer, lo que puede cambiar el comportamiento de los animales.
Probablemente, no responderán igual en Galicia, donde el Sol saldrá de nuevo, que en Baleares, donde ya será de noche.
Para algunos animales solo supondrá un pequeño adelanto de la hora de irse a dormir».Que estemos en pleno verano también influye. «Las aves ya han pasado su temporada de reproducción, por lo que no están muy cantoras», indica la bióloga.
Por eso, cree que los murciélagos se dejarán notar más. «Vocalizan para orientarse independientemente del momento del año.
Pensamos que se van a despertar antes de la hora habitual.
Su respuesta puede ser más fuerte», afirma.
La iniciativa de colaboración científica también registrará si los lobos echan a aullar ante la oscuridad repentina en una localización de Portugal y en SendaViva, el parque de naturaleza en Arguedas (Navarra).«Como irse a dormir más temprano» Los animales, incluidos los seres humanos, poseen relojes biológicos o circadianos, capaces de medir el paso del tiempo.
Se sincronizan con las señales del entorno, como la luz del amanecer, que es la más importante.
La noche es una señal menos relevante, por lo que Esther Isorna Alonso, profesora de Fisiología Animal en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), cree que el eclipse de agosto, al ser próximo al anochecer, no tendrá grandes efectos en la fauna. «Que llegue la oscuridad un poco antes no va a alterar casi nada.
Es como si un día te vas a dormir más temprano», explica. «Lo que más afecta al reloj circadiano es la luz.
Una luz en mitad de la noche durante media hora altera mucho más el sistema que una oscuridad de media hora durante el día», afirma.
Además, destaca que es posible que dentro de un grupo o una especie haya distintos comportamientos individuales ante el eclipse, porque estos fenómenos astronómicos «son raros», ocurren una o ninguna vez en la vida del animal, «y no hay ninguna necesidad de que exista una adaptación como especie».Mascotas alteradasOtros estudios han apuntado que, durante los eclipses, los animales de los zoos muestran un comportamiento más ansioso, pero la investigadora cree que, en realidad, ese estado alterado se debe a la presencia humana, «generalmente grupos de personas entusiasmadas con el fenómeno astronómico, que son ruidosas, gritan...
Sin la gente, se ha comprobado que los animales no muestran tanta ansiedad.
Simplemente, adelantan la hora de dormir».
Con las mascotas pasa algo parecido.
Acostumbradas a que la luz se encienda y se apague por la voluntad humana, «responden más al tinglado que forman los humanos que al propio eclipse».
El segundo proyecto de ciencia ciudadana, TriEclipse, está promovido por Ángel García Rojo, cineasta con más de 20 años de experiencia en la realización de documentales de naturaleza para la BBC, entre ellos varios con el famoso naturalista David Attenborough.
TriEclipse intentará filmar la respuesta de distintas criaturas, desde aves o reptiles a animales domésticos o de granja.
No es necesario poseer una cámara profesional para participar, cualquier persona interesada puede hacerlo, incluso si utiliza un móvil para la grabación.
Ya se han apuntado un centenar de interesados, algunos muy conocidos, como los naturalistas y divulgadores Joaquín Araújo y Sol de la Quadra-Salcedo o la Asociación Ibérica de Zoológicos y Acuarios (AIZA).MÁS INFORMACIÓN noticia Si Las matemáticas que permiten reconocer cualquier canción en segundos noticia Si Cuenta atrás para el mítico telescopio espacial Hubble: la NASA estudia su rescate... o su entierro en el océano«La idea es intentar ver lo que sucede y aprender para el eclipse que viene», afirma García Rojo.
Tanto esta iniciativa como Ecoeclipse planean repetirse durante el eclipse total de Sol 2027 y el anular de 2028, que también se disfrutarán desde España. «Si sale adelante, el plan es hacer una película de cine», añade.
Pero lo que más ilusión le hace, «más allá de que las imágenes salgan o no, es que la gente participe y tome conciencia de la naturaleza.
Esto no lo ha hecho nadie antes, es un experimento total». ...
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