La Generación Z llega al verano agotada y el móvil tiene mucho que ver

Hay quien llega a las vacaciones con la maleta hecha y quien lo hace con la mente completamente saturada.
Después de meses de notificaciones , videollamadas, redes sociales, correos electrónicos y jornadas frente a una pantalla , cada vez son más las personas que sienten que el descanso no empieza al salir del trabajo, sino cuando consiguen dejar de mirar el móvil.
Y, paradójicamente, quienes más dificultades tienen para hacerlo son los más jóvenes.Según el último Estudio sobre Bienestar y Salud Laboral en España 2026, elaborado por Edenred junto a Savia, el 83,5 % de los profesionales españoles reconoce sufrir agotamiento mental o fatiga digital derivada del uso intensivo de pantallas.
Pero el dato más llamativo afecta a la Generación Z: el 59,2 % afirma experimentar este problema de forma frecuente o constante, convirtiéndose en el grupo más castigado por la hiperconectividad.
Lejos de tratarse de un simple cansancio pasajero, la fatiga digital es un fenómeno cada vez más estudiado.
La psicóloga Tábata Díaz la define como «un estado de cansancio mental que se deriva de la exposición continuada a pantallas, notificaciones e información».
Entre sus síntomas más habituales destacan la dificultad para concentrarse, la sensación de saturación, la irritabilidad y la necesidad constante de desconectar.Noticia relacionada No No Psicología infantil Isabel Rojas Estapé explica el error que cometen los padres cuando su hijo está triste Carlota FominayaAunque muchas personas utilizan indistintamente términos como estrés, agotamiento o burnout, la especialista recuerda que no son exactamente lo mismo.
Mientras que el estrés puede tener múltiples causas y el burnout está asociado al desgaste laboral crónico, la fatiga digital tiene un origen muy concreto: la sobreestimulación tecnológica.
Sin embargo, advierte de que mantener esa hiperconectividad durante largos periodos sí puede favorecer la aparición del síndrome de burnout.
Podría parecer contradictorio que quienes han nacido rodeados de tecnología sean precisamente quienes peor la gestionan.
Sin embargo, para Díaz la explicación es sencilla.«La Generación Z no solo utiliza herramientas digitales para trabajar o estudiar, sino también para relacionarse, entretenerse, informarse y construir su identidad social», explica.
Esa exposición constante a estímulos, comparaciones sociales, mensajes y notificaciones hace que muchas veces ni siquiera sean conscientes de que necesitan desconectar.
Han normalizado estar permanentemente conectados.
Los datos respaldan esa realidad.
Mientras casi seis de cada diez jóvenes reconocen sufrir agotamiento digital frecuente, el porcentaje desciende al 49,7 % entre los millennials y al 38 % entre los baby boomers.
El estudio refleja así una paradoja: las generaciones más familiarizadas con la tecnología son también las que muestran mayores niveles de desgaste derivados de su uso.
Además, el problema afecta especialmente a las mujeres.
Más de la mitad reconoce experimentar fatiga digital de forma habitual, una incidencia superior a la registrada entre los hombres.
Las señales de que el cerebro pide un respiroMuchas personas creen que basta con dormir unas horas más para recuperarse, pero la fatiga digital funciona de otra manera.
Es posible descansar físicamente y, aun así, seguir sintiendo la mente completamente agotada.
Entre las señales que, según Tábata Díaz, indican que ha llegado el momento de hacer una pausa destacan el cansancio mental persistente, la dificultad para mantener la atención, la irritabilidad ante pequeños contratiempos, consultar el móvil de forma automática o experimentar ansiedad cuando el dispositivo no está cerca.
Incluso resulta frecuente perder el interés por actividades que no impliquen una pantalla.
Cuando estas conductas se prolongan, el cerebro permanece en un estado constante de alerta, saltando de una notificación a otra sin apenas tiempo para recuperarse. ¿Basta con irse unos días a la playa o a la montaña para resetear la mente?
La respuesta de la psicóloga es clara: no necesariamente. «El verano puede ser una excelente oportunidad, pero no basta únicamente con cambiar de lugar», señala.
Explica que el verdadero descanso llega cuando también existe una desconexión psicológica.
El problema es que hoy la tecnología está integrada en prácticamente todas las actividades cotidianas: sirve para reservar un restaurante, escuchar música, consultar un mapa o hablar con los amigos.
Por eso, desconectar completamente resulta complicado.«La Generación Z no solo utiliza herramientas digitales para estudiar, sino también para construir su identidad social» Tábata DíazLa clave, apunta, consiste en utilizar los dispositivos únicamente cuando sean realmente necesarios y tratar de vivir las vacaciones con mayor presencia y atención al momento.
Para lograrlo propone medidas sencillas y realistas: establecer horarios concretos para consultar el móvil, evitar utilizarlo durante las comidas, desactivar las notificaciones que no sean imprescindibles y comenzar y terminar el día sin pantallas durante al menos media hora.
También recomienda recuperar actividades como caminar, leer, practicar deporte o pasar tiempo en la naturaleza.Pero uno de sus consejos puede resultar especialmente difícil para una generación acostumbrada al estímulo constante: permitirse aburrirse. «Los momentos de aburrimiento son cada vez más escasos, pero muy beneficiosos para la creatividad y la recuperación mental», recuerda.
En el caso de adolescentes y jóvenes, muchas familias intentan resolver el problema retirando el teléfono móvil.
Sin embargo, la psicóloga considera que esa estrategia suele generar el efecto contrario.«La clave está en ofrecer alternativas, no en imponer prohibiciones », explica.
Propone organizar actividades compartidas, crear espacios familiares libres de pantallas y, sobre todo, predicar con el ejemplo.
Porque si los adultos permanecen constantemente pendientes del teléfono, cualquier discurso sobre desconexión pierde credibilidad.
Más que demonizar la tecnología, insiste en aprender a utilizarla de forma consciente.
No es igual emplear las redes sociales para mantener el contacto con amigos que navegar durante horas de manera automática para evitar el aburrimiento o escapar de emociones incómodas.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Matrescencia: el terremoto invisible que sacude a las madres noticia Si Álvaro Bilbao señala uno de los mayores regalos que ofrece el verano a los niños (y no es el que crees) noticia No Arantxa Ybarra Otín, psicóloga: «Es justo que los adolescentes tengan más libertad en verano, pero con límites claros» noticia Si El verano que pone a prueba a las familias de niños con necesidades EspecialesEn definitiva, la cuestión no es renunciar al móvil, sino recuperar el control sobre él.
Porque, como resume Tábata Díaz, el verdadero descanso no consiste únicamente en dejar de trabajar, sino en volver a conectar con lo que sucede aquí y ahora.
Si durante las vacaciones conseguimos dedicar más tiempo a las conversaciones, los paseos, la naturaleza y las personas que tenemos delante, será mucho más probable llegar a septiembre con algo más que la batería del teléfono recargada: también con la mente. ...
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