La llaman piedra, tapón o peña y es una torre que mandó construir Felipe II para defenderse de ataques piratas
La de la Higuera fue una de las 14 torres almenaras erigidas en la provincia de Huelva para alertar mediante fuegos la presencia de naves enemigas
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En la orilla de la playa de Matalascañas sorprende un bloque de piedra que los lugareños llaman cariñosamente el tapón, la peña o la piedra. Sin embargo, este icónico vestigio es en realidad la Torre de la Higuera, símbolo de la costa onubense situado en el municipio de Almonte. Su presencia solitaria sobre la arena cautiva a los turistas que visitan esta zona donde el Atlántico baña sus restos desgastados. Cuenta la leyenda popular que este taco pétreo impide que el océano se vacíe por completo, actuando como un tapón mágico de las profundidades.
La historia de este curioso monumento de la provincia de Huelva se remonta al año 1577, bajo el mandato del rey Felipe II, quien diseñó un plan defensivo para las costas. En aquel siglo XVI, España era el centro del comercio con América y sus naves sufrían constantes abordajes de saqueadores de África. Para proteger la península de los piratas y corsarios berberiscos, el monarca ordenó levantar una serie de baluartes defensivos por todo el litoral. El comisionado real Luis Bravo de Laguna fue el encargado de ejecutar esta fortificación atlántica andaluza, desde Gibraltar hasta Ayamonte.
Dentro de la provincia se erigieron 14 de estas torres almenaras para alertar mediante fuegos sobre la presencia de naves enemigas. En el tramo de Almonte se concentraron seis baluartes, pues era una costa rica en pesquerías y paso obligado para los galeones hacia Sevilla. Las piedras para su construcción procedían mayoritariamente de Chiclana y se transportaban en barcos que abastecían de pescado a la población local. Junto a la de la Higuera, se levantaron otras como Carboneros o Zalabar, creando una red de seguridad de unos cuarenta kilómetros de extensión.
Fue declarada Bien de Interés Cultural por la Ley de Patrimonio Histórico Español, además de contar con la protección genérica de los castillos de España
El aspecto actual de la torre, volcada e invertida sobre la playa, ha generado diversas teorías sobre el momento exacto de su trágico final. Durante siglos, la versión más aceptada por historiadores y guías locales fue que el gran terremoto de Lisboa de 1755 causó su destrucción definitiva. Se creía que el posterior maremoto golpeó con tal fuerza la costa onubense que los cimientos de la estructura colapsaron bajo el peso del agua. Esta explicación permitía entender por qué hoy solo vemos su zapata bocabajo, enterrada parcialmente en la arena frente a las olas del mar.
El investigador almonteño Javier Coronel en cambio no suscribe la teoría del maremoto y, analizando documentos y planos originales de la época en archivos históricos, asegura que otras torres cercanas, situadas al nivel del mar, permanecieron intactas tras el desastre sísmico del año 1755. La prueba definitiva apareció en un plano del año 1743, diez años antes del terremoto, donde la torre ya figuraba pintada en su posición invertida. Esto demuestra que el monumento ya había caído mucho antes de la catástrofe de Lisboa, dejando su cimentación como corona visible ante los navegantes.
Según este experto, la caída de la Torre de la Higuera se debió realmente a un fuerte temporal y a una debilidad estructural en sus propios cimientos. Al estar incrustada directamente sobre la arena del barranco sin una base sólida, la erosión marina y el viento minaron su estabilidad progresivamente. La torre no fue derribada por un tsunami, sino por el empuje constante de los elementos naturales sobre una construcción con fallos de ingeniería. Su colapso la hizo caer bocabajo desde el acantilado originario, lo que explica que hoy veamos la parte inferior hacia el cielo.
Reconocimiento legal
En cualquier caso, la importancia histórica de este resto arqueológico fue reconocida legalmente para garantizar su conservación y protección estatal. Fue declarada Bien de Interés Cultural por la Ley de Patrimonio Histórico Español, además de contar con la protección genérica de los castillos de España. Hoy en día, es uno de los iconos turísticos más reconocibles de toda Andalucía, protagonista de innumerables fotografías de bañistas que disfrutan de su entorno. Su silueta recortada contra el horizonte es el símbolo de Matalascañas y un recuerdo de la época en que los piratas acechaban estas tierras.
Cuando la marea baja, la torre queda totalmente al descubierto sobre la arena, permitiendo apreciar de cerca la magnitud de su base derruida y antigua. Durante años, muchos bañistas aprovechaban para escalarla y saltar desde su cima, una práctica que ahora está estrictamente prohibida por su peligrosidad. Las autoridades imponen multas de hasta seis mil euros a quienes intenten realizar estas acciones temerarias que ponen en riesgo la integridad tanto de los que se lanzan como del propio monumento. A pesar de estas restricciones, la Torre de la Higuera sigue atrayendo a miles de visitantes curiosos que desean conocer su historia y leyendas. ...
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