«La infancia pasa mucho más rápido de lo que imaginamos»

Hay veranos que los niños olvidan y otros que permanecen para siempre en su memoria.
No necesariamente porque viajaran más lejos o porque disfrutaran del hotel más espectacular, sino porque hubo tiempo para caminar juntos, perderse por un bosque, descubrir un pueblo desconocido o simplemente conversar sin mirar un móvil.
Esa es la idea que atraviesa Escapadas en familia .
Rutas inolvidables por España, el nuevo libro de Nora Kurtin, fundadora de Sapos y Princesas, quien defiende que las vacaciones representan una oportunidad única para recuperar algo que la rutina y la tecnología han ido robando poco a poco: el tiempo compartido entre padres e hijos. «La infancia pasa mucho más rápido de lo que imaginamos», asegura Kurtin.
Por eso anima a las familias a aprovechar estos meses para salir de casa y vivir experiencias juntos, convencida de que esos momentos terminarán convirtiéndose en los recuerdos que sostendrán la relación durante años.
Para ella, cada excursión, por sencilla que parezca, puede convertirse en una inversión emocional mucho más valiosa de lo que muchos padres imaginan.
La autora reconoce que hoy convencer a un niño de dejar el móvil para salir a hacer una ruta o visitar un entorno natural resulta más complicado que hace unos años.
En su opinión, no se trata de una falta de interés por parte de los menores, sino de que «las aplicaciones, los videojuegos y las redes sociales están diseñados para captar y mantener la atención durante el mayor tiempo posible».
Por eso considera que las familias no están compitiendo contra una simple pantalla, sino contra una tecnología pensada para resultar irresistible.
Aun así, insiste en que existe algo que ningún dispositivo puede reemplazar: «la experiencia compartida y real».Para conseguirlo, cree que el primer paso corresponde a los adultos.
Según explica, resulta difícil pedir a un hijo que desconecte si los padres permanecen pendientes del teléfono durante toda la excursión . «No basta con pedir a nuestros hijos que dejen el móvil; debemos hacerlo nosotros primero», afirma.
Solo cuando toda la familia se implica aparecen, según sostiene, la conversación, el juego espontáneo, la curiosidad y esa conexión que termina transformándose en recuerdos duraderos.
Uno de los ejes del libro es la importancia del contacto con la naturaleza.
Kurtin recuerda el concepto de «déficit de naturaleza», acuñado hace más de veinte años por Richard Louv, y considera que hoy esa carencia resulta todavía más evidente debido al aumento del tiempo que niños y adolescentes pasan frente a las pantallas.«La infancia pasa mucho más rápido de lo que imaginamos» Nora KurtinA su juicio, el entorno natural ofrece beneficios que van mucho más allá del ejercicio físico.
Explica que ayuda a reducir el estrés, favorece el movimiento y estimula todos los sentidos.
Además, recuerda que la exposición a la luz natural se ha relacionado con un menor riesgo de desarrollar miopía.
Pero, sobre todo, destaca que el bosque, la montaña o cualquier espacio natural permiten recuperar algo que considera esencial durante la infancia: el juego libre.
Según explica, cuando un niño deja de recibir estímulos constantes empieza a observar, hacerse preguntas, correr, trepar, construir y experimentar por iniciativa propia.
Es precisamente ahí donde, en su opinión, nacen la creatividad, la autonomía y una relación mucho más profunda con el mundo que le rodea.Reivindicar el aburrimientoOtra de las ideas que más defiende la fundadora de Sapos y Princesas es el valor del aburrimiento.
Frente a la tendencia de llenar cada minuto de ocio con actividades o dispositivos electrónicos, Kurtin sostiene que escuchar un «me aburro» no debería generar preocupación. «El aburrimiento no es un problema, sino una oportunidad», afirma.
Desde su punto de vista, cuando los adultos responden inmediatamente entregando una pantalla, los niños pueden aprender que cualquier sensación de incomodidad debe resolverse desde fuera.
En cambio, si se les concede tiempo para buscar alternativas, terminan descubriendo intereses propios y desarrollando la imaginación, la creatividad y la capacidad de autorregularse.
En esos momentos, explica, muchos niños acaban construyendo, dibujando, cocinando, leyendo o inventando juegos .
Y si necesitan ayuda, propone que los padres no les ofrezcan directamente una solución, sino que les acompañen con preguntas que les ayuden a decidir qué les apetece hacer.
Kurtin también sostiene que algunas de las conversaciones más importantes entre padres e hijos aparecen precisamente cuando nadie intenta que aparezcan.En su opinión, caminar juntos, cocinar durante unas vacaciones o descubrir un lugar nuevo crea un espacio de confianza donde los niños se sienten escuchados. «Los niños necesitan sentirse vistos», afirma.
Considera que cuando los adultos prestan atención plena —sin interrupciones del teléfono— les transmiten que son importantes, algo que, según explica, contribuye al desarrollo de una autoestima sólida.
Para la autora, esas conversaciones nacen con mayor facilidad cuando no existen prisas ni interrogatorios.
Por eso defiende que las escapadas familiares no solo sirven para conocer nuevos lugares, sino también para fortalecer el vínculo afectivo.Cuando piensa en los recuerdos que permanecen con el paso del tiempo, Kurtin asegura que los niños no conservan tanto los destinos como las emociones vividas en ellos.
Recuerda la experiencia con sus propios hijos, ya adultos, y explica que apenas rememoran los itinerarios completos, pero sí pequeños momentos: un helado compartido, una cabrita a la que acariciaron durante un viaje, unas mariposas posadas sobre los brazos o la emoción de lanzarse por una gran tirolina.
Son esos detalles, asegura, los que permanecen.MÁS INFORMACIÓN noticia Si «Celebrar 'claustros familiares' con tu pareja y tus hijos lo cambia todo» noticia Si El calor sube la temperatura de las discusiones de pareja, familia y trabajo noticia No Lo que le ocurre al cerebro de tu hijo si abusa del móvil: el límite que debes ponerle en verano noticia Si La Generación Z llega al verano agotada y el móvil tiene mucho que ver«Los recuerdos más duraderos no son los más precisos, sino los más emocionales», resume.
En su opinión, la verdadera herencia que unos padres pueden dejar a sus hijos no consiste en organizar unas vacaciones perfectas, sino en regalarles tiempo de calidad y experiencias compartidas que continúen acompañándolos muchos años después.
Y concluye con una invitación sencilla para este verano: apagar el móvil durante unas horas, salir a descubrir un lugar nuevo y dejar que sea la propia aventura la que haga el resto. ...
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