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Los colibríes dejan en ridículo a las abejas: polinizan mejor y favorecieron la evolución de miles de flores tropicales

elDiario.es

Transporte más eficaz - Cada adaptación modifica tamaño, aroma y estructura para facilitar el acceso del polinizador que aporta mayores posibilidades de dejar descendencia en generaciones posteriores

La reproducción de muchas plantas empezaría a fallar en cuanto las abejas dejaran de transportar polen entre flores durante sus visitas diarias. La desaparición de las abejas reduciría la formación de frutos y semillas en numerosas especies, de manera que muchas poblaciones vegetales perderían capacidad para renovarse.

Esa caída también afectaría a animales que dependen de esas plantas y alteraría la disponibilidad de alimentos para las personas. El daño variaría según cada ecosistema, porque otros insectos, aves y mamíferos también trasladan polen. La cuestión decisiva estaría en saber cuánta polinización puede asumir cada sustituto y con qué eficacia.

Un estudio atribuye a los colibríes una mayor eficacia con el polen

Esa diferencia de eficacia es precisamente la que examina una investigación de la Universidad de California en Santa Cruz publicada en New Phytologist. El trabajo cuestiona la explicación mantenida durante décadas para entender por qué tantas flores de las montañas tropicales de Centroamérica y Sudamérica pasaron de depender de abejas a atraer colibríes.

La profesora de ecología y biología evolutiva Kathleen Kay sitúa el cambio en el transporte de polen: “Los colibríes pueden impulsar esta transición porque trasladan mejor el polen”.

Los insectos siguieron acudiendo a las flores en los bosques nubosos mientras aumentaba la actividad de las aves

El paso de un polinizador a otro modifica poco a poco la propia flor. Pedro Juárez, investigador posdoctoral de la Universidad de Lund y autor principal del trabajo, explica que las especies visitadas por abejas suelen presentar una plataforma amplia para posarse, señales que orientan al insecto y olor. Las adaptadas a colibríes tienden a desarrollar tubos más pequeños y curvos, con menos aroma, adecuados para un ave que bebe mientras permanece suspendida.

Estas variaciones se acumulan durante generaciones porque las flores que reciben más polen producen más descendencia y transmiten con mayor frecuencia sus rasgos.

Cuando cada tipo de flor intercambia polen sobre todo con plantas adaptadas al mismo visitante, la separación reproductiva puede aumentar hasta favorecer la aparición de especies distintas. Juárez relaciona este proceso con buena parte de la variedad floral existente: “Las transiciones de polinización pueden ayudar a generar nuevas especies porque las flores adaptadas a distintos polinizadores pueden quedar aisladas reproductivamente unas de otras”. El proceso suele resultar difícil de observar mientras ocurre, ya que los investigadores acostumbran a estudiar sus efectos cuando la transformación ya está avanzada.

Dos especies de jengibre sirvieron para poner a prueba la hipótesis

Para comprobar qué empujaba esa evolución, el equipo estudió en Costa Rica dos especies emparentadas de jengibre espiral. Una crece en bosques bajos y recibe sobre todo abejas, mientras la otra vive en bosques nubosos de montaña y depende de colibríes.

El equipo comparó plantas de bosques bajos y montañosos mediante observaciones, mediciones del polen transportado y traslados entre distintos niveles de altitud en Costa Rica

Los investigadores registraron cuántas visitas recibía cada flor y calcularon cuánto polen dejaba cada animal en una sola entrada. También trasladaron plantas por un gradiente de altitud, desde la selva de tierras bajas hasta el bosque nuboso, para observar cómo funcionaba la polinización fuera del hábitat habitual.

Una parte amplia de ese trabajo recayó en cuatro estudiantes de la Universidad de California en Santa Cruz, que participaron durante años en observaciones y experimentos de campo. Kathryn Gerhardt, graduada en 2023 en ecología y biología evolutiva, ayudó a obtener información mediante cámaras activadas por movimiento y después trabajó con las grabaciones.

La antigua alumna destacó el valor de convertir horas de seguimiento en datos utilizables: “También fue gratificante extraer datos útiles de las cámaras trampa y ver publicado el artículo”. Aquellas imágenes permitieron revisar cada visita con calma y comparar el comportamiento de ambos animales en distintos puntos del terreno.

Los colibríes compensaron sus pocas visitas con un mayor rendimiento

Las grabaciones y los recuentos revelaron que la frecuencia de visita ofrecía una imagen incompleta. Las abejas acudían alrededor de siete veces al día, frente a unas dos visitas de los colibríes, pero cada paso del ave dejaba casi el doble de polen. Al juntar ambas variables, los colibríes resultaron más eficaces en el transporte total.

Kay atribuye esa ventaja a la conducta de cada animal: “A diferencia de las abejas, que se limpian el polen del cuerpo para alimentar a sus crías, los colibríes buscan néctar y terminan llevando más polen de una flor a otra”. El insecto retira buena parte de los granos y los lleva al nido, mientras el ave continúa hacia otra flor con el polen adherido al cuerpo.

Las aves acudieron menos veces que los insectos, aunque cada entrada dejó mucha más carga sobre las flores

La altitud tampoco expulsó a las abejas, como proponía la hipótesis tradicional. Continuaron visitando flores incluso en los bosques nubosos fríos y húmedos, mientras la actividad de los colibríes aumentó conforme subía el terreno. Kay precisa que el cambio nació del peso creciente de las aves en esas zonas: “Las abejas seguían allí y visitaban las flores, incluso en el bosque nuboso”.

La transición podía avanzar aunque ambos grupos siguieran presentes, porque una ventaja pequeña repetida durante generaciones bastaba para favorecer a las plantas mejor adaptadas al visitante más eficaz.

La cantidad de polen explica mejor la evolución floral

Este resultado obliga a revisar cómo se estudian las relaciones de las plantas con sus polinizadores. Contar visitas aporta una parte del cuadro, aunque la cantidad de polen transferida en cada una determina mejor el éxito reproductivo.

El trabajo también indica que grandes transformaciones florales pueden surgir aunque el clima apenas cambie y las abejas continúen presentes. La forma, el color y el aroma evolucionan juntos a medida que ciertas variantes dejan más descendencia.

Con el tiempo, esa preferencia reduce el intercambio de polen con parientes adaptados a otro visitante y abre una ruta hacia especies nuevas. En los ecosistemas tropicales, los colibríes intervienen así en la evolución de las flores por la eficacia repetida de cada visita. ...

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