La semifinal del cansancio, contra España: menos descanso, triple de kilómetros y más cambios horarios

España y Francia se presentan con una diferencia antes de medir fuerzas en semifinales sobre el césped del AT&T Stadium de Dallas.
El menor desgaste juega en favor de los vecinos del Norte.
La Roja aterrizó en Texas después de recorrer 17.000 kilómetros durante el Mundial.
Francia apenas superó los 6.000 al aterrizar en Texas.
La diferencia ronda los 11.000 kilómetros.
Tres veces más distancia para llegar al mismo punto.El contraste refleja dos formas opuestas de vivir este Mundial.
Mientras Francia ha construido su torneo al norte de la costa Este de Estados Unidos, con desplazamientos relativamente cortos y un entorno conocido, España ha tenido que afrontar un auténtico viaje de costa a costa dentro del país, con cambio de nación, husos horarios, condiciones climáticas diferentes e incluso un partido disputado en altura.La selección de Didier Deschamps ha disfrutado de una planificación mucho más cómoda.
Su cuartel general quedó establecido en la zona de Boston y desde allí ha desarrollado prácticamente todo el torneo.
La estabilidad ha sido una de sus grandes ventajas: menos horas de viaje, menos cambios de rutina y mayor facilidad para mantener los horarios de entrenamiento y recuperación.En la Costa EsteFrancia ha mantenido casi todo su trayecto dentro del corredor del noreste de Estados Unidos.
Su base estuvo en Boston y sus entrenamientos se realizaron en la Universidad de Bentley, en Waltham, con partidos en Nueva Jersey, Filadelfia y Foxborough, en el área metropolitana de Boston, y luego otra vez en Nueva Jersey, Filadelfia y Foxborough en las eliminatorias.
Lo que más lejos le ha pillado es la ciudad del estadio de Pensilvania, a 500 kilómetros.Hasta que aterrizó en Dallas acumulaba 3.200, según los datos facilitados por la Federación gala a The Athletic, la ruta más corta entre los cuatro semifinalistas.
El viaje a Dallas a la semifinal, de 2.800 kilómetros, es con diferencia el mayor desplazamiento de todo su campeonato y el primero que le hace abandonar la Costa Este.
El total se va a los 6.000 kilómetros.España ha vivido el torneo en el extremo opuesto.
Instaló su cuartel general en Chattanooga, Tennessee, pero desde allí ha enlazado un itinerario mucho más exigente.
Comenzó con dos desplazamientos cortos a Atlanta para enfrentarse a Cabo Verde y Arabia Saudí, 400 kilómetros cada uno entra ida y vuelta, pero el tercer partido la llevó hasta Guadalajara, 4.800 kilómetros en avión para llegar y regresar, para medirse a Uruguay.
Tras ese encuentro retornó a Chattanooga antes de cruzar todo Estados Unidos hacia Los Ángeles para jugar contra Austria, un viaje cercano a los 4.900 kilómetros.Después viajó a Dallas para los octavos frente a Portugal, volvió a Los Ángeles para los cuartos ante Bélgica y ahora regresa otra vez a Dallas para enfrentarse a Francia.
Son 2.300 kilómetros en cada puente aéreo entre la ciudad tejana y la capital californiana.
El balance es de 17.000 kilómetros acumulados para llegar a la semifinal.
Inglaterra es la que peor lo lleva, con 18.500.Cambios horariosLa selección francesa tampoco ha debido que enfrentarse a grandes cambios externos.
No ha cambiado de país durante el torneo, no ha tenido que adaptarse a diferencias horarias y todos sus partidos se han disputado prácticamente al nivel del mar.
Incluso Dallas apenas alcanza los 131 metros de altitud.
España, a cambio, ha tenido que competir en Guadalajara (México), situada a 1.566 metros sobre el nivel del mar, una altitud que obliga a una aclimatación y añade una carga extra al esfuerzo.
A esa carga se suma otro detalle que también favorece al conjunto francés: un día más de descanso.
Francia afronta la semifinal después de cinco jornadas de recuperación, mientras que España dispone de cuatro.
Es una ventaja de la que tampoco disfrutan los otros semifinalistas, Argentina e Inglaterra, con los mismos cuatro días hasta medirse entre ellos el miércoles en Atlanta.La diferencia entre España y Francia no se limita a los kilómetros.
El desgaste también se da en cambios de rutina y adaptación del organismo.
La Roja ha tenido que modificar hasta seis veces el huso horario durante el Mundial: de Tennessee a Guadalajara, regreso a Tennessee, salto a Los Ángeles, viaje a Dallas, vuelta a California y nuevo desplazamiento a Texas.
Cada uno distinto implica una modificación en los horarios de sueño, alimentación y recuperación.
En un torneo tan corto y tan exigente los detalles físicos pueden decidir. ...
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