Qué ver en Haro, el destino de La Rioja para amantes del enoturismo repleto de historia, gastronomía y patrimonio
Una cultura vinícola articula todo el recorrido urbano, donde siglos dedicados al vino explican tanto su arquitectura como sus costumbres
La ciudad medieval de La Rioja que cuenta con una calle repleta de bodegas centenarias y es perfecta para ir de tapas
Haro se sitúa en el noroeste de La Rioja, dentro de la Rioja Alta, a unos 50 kilómetros de Logroño y muy cerca del límite con Álava. La localidad ha estado históricamente ligada al vino, una actividad que ha marcado su economía, su crecimiento urbano y también su proyección turística. Aun así, la visita no se reduce únicamente a bodegas o catas, ya que el municipio conserva un casco antiguo con edificios civiles, religiosos y residenciales de distintas épocas.
El recorrido permite combinar la cultura del vino con el patrimonio, la gastronomía y el paseo por el centro. La plaza de la Paz funciona como uno de los principales puntos de referencia, mientras que las calles que forman La Herradura concentran gran parte de la actividad hostelera. A cierta distancia se encuentra el Barrio de la Estación, donde se agrupan varias bodegas centenarias y algunas de las propuestas más vinculadas al enoturismo.
Esta diversidad facilita organizar la visita en torno a dos espacios que ayudan a entender la identidad local. Por un lado, el núcleo histórico, declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1975, donde destacan palacios, templos y antiguas instituciones. Las casas solariegas, los palacetes y los elementos barrocos y renacentistas que se conservan reflejan distintas etapas de desarrollo. Por otro, el entorno ligado a la elaboración y degustación del Rioja, acompañado de una oferta gastronómica basada en tapas, pinchos y otros productos de la zona.
Un recorrido por el centro histórico
La plaza de la Paz suele ser el punto de partida para conocer el centro de Haro. En ella se encuentra el Ayuntamiento, un edificio neoclásico diseñado por Ventura Rodríguez. En el mismo entorno se sitúa también la Torre de los Presos, un antiguo torreón que hoy alberga el Museo de Arte Contemporáneo “El Torreón”. Ambos espacios permiten acercarse a diferentes momentos de la evolución urbana de la ciudad.
Desde esta zona parten las calles de La Herradura, uno de los principales puntos de encuentro de la localidad. Sus bares y restaurantes convierten este espacio en una parada habitual para tomar tapas o participar en el conocido “pintxo-pote”. La cercanía entre los locales y los principales monumentos facilita integrar la parte gastronómica dentro del recorrido por el casco antiguo.
En las inmediaciones se encuentra la iglesia parroquial de Santo Tomás, construida entre los siglos XVI y XVII en piedra de sillería. El templo presenta un estilo gótico florido, está declarado monumento nacional y cuenta con una portada vinculada al trabajo de Felipe Vigarny. Su ubicación, junto a otra de las plazas del centro, la convierte en uno de los edificios más visibles del conjunto histórico.
El paseo puede continuar por la basílica de Nuestra Señora de la Vega, dedicada a la patrona de Haro, así como por el Teatro Bretón, el antiguo convento de San Agustín o el edificio que en su día albergó una sucursal del Banco de España. La Ruta de los Palacios incluye otros inmuebles destacados, como los de los Condes de Haro, Bendaña o los Salazar, ligados al pasado económico y residencial del municipio.
El Barrio de la Estación y la cultura del vino
El Barrio de la Estación concentra buena parte de la oferta enoturística de Haro. En esta zona se reúnen varias bodegas centenarias y se ha consolidado como uno de los principales reclamos para quienes visitan la ciudad. Su presencia permite entender el peso que ha tenido la producción vinícola en La Rioja Alta y por qué Haro es conocida habitualmente como la capital del vino de La Rioja.
Este enclave también es conocido como la “milla de oro” del vino de Rioja. Allí se pueden visitar algunas de sus bodegas o participar en catas, dos de las actividades más habituales entre los visitantes. El conjunto funciona además como una muestra del vínculo entre Haro y una industria que ha condicionado tanto su crecimiento como su proyección exterior.
Esa relación no se limita al barrio bodeguero. Parte de los palacios, edificios institucionales y espacios del centro remiten a etapas de prosperidad ligadas al comercio del vino. Por ello, el Barrio de la Estación y el casco histórico pueden entenderse como dos partes de un mismo recorrido: uno explica la producción y el otro refleja las huellas que esta actividad ha dejado en la arquitectura local.
La visita se completa en La Herradura y en las calles cercanas a la plaza de la Paz, donde se concentra buena parte de la oferta hostelera. Los pinchos, las tapas y los vinos de la zona forman parte de una propuesta que combina gastronomía y paseo urbano. Haro mantiene además celebraciones vinculadas a su identidad, entre ellas la Batalla del Vino, una de sus tradiciones más conocidas y otro de los elementos asociados a la localidad. ...
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