Ningún otro mamífero puede sobrevivir a temperaturas corporales más bajas que esta ardilla: su cerebro se enfría hasta los 0 °C
La temperatura de este pequeño animal incluso puede descender por debajo del punto de congelación, lo que ha llamado la atención de ciéntificos de la NASA
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Son uno de los mamíferos más curiosos del mundo, y todo lo que llama la atención de ellos tiene que ver con la temperatura de su cuerpo. Una vez llega el invierno, estos pequeños seres se esconden bajo tierra en sitios como Canadá, Alaska y Siberia, donde los suelos alcanzan temperaturas de -20 °C. La temperatura de su cuerpo, al mismo tiempo, también se desploma.
Su cerebro se enfría hasta los 0 °C, su abdomen hasta los -2 °C y sus extremidades incluso hasta los -2,9 °C, la temperatura más baja jamás registrada en un mamífero vivo, lo que ha valido incluso un Récord Guiness. Durante los ocho meses que permanece hibernando, la ardilla terrestre ártica sobrevive sin alimento hasta que llega el día en que regresa a la superficie.
Al ser un mamífero de sangre caliente, su temperatura corporal normal en los meses de verano es de 37 °C, pero cuando llegan los meses fríos, es capaz de adaptarse perfectamente al entorno para sobrevivir. Son estas características extremas las que han convertido a esta especie (Urocitellus parryii) en un objeto de estudio interesante para muchos científicos.
La ardilla terrestre ártica (Urocitellus parryii) habita en Alaska, EE. UU., y el noroeste de Canadá.
Uno de los estudios más recientes se ha publicado en The New York Academy of Sciences, y en él los investigadores revelan que conocer en profundidad el proceso de hibernación de estas ardillas podría ser muy útil para los humanos. “Comprender la hibernación puede contribuir al desarrollo de nuevas terapias para la fragilidad, las enfermedades asociadas al envejecimiento, los cuidados intensivos y la medicina espacial”, explican.
Al final, durante los meses que están bajo tierra, estos mamíferos son capaces de regular su metabolismo y temperatura corporal para proteger sus órganos, previniendo también el daño celular en condiciones extremas. “Estas adaptaciones podrían servir de base para nuevas estrategias de preservación muscular durante la inactividad, neuroprotección y control de la temperatura”, comparten.
¿Una ayuda para los astronautas?
Las ardillas árticas terrestres hibernan durante ocho o nueve meses al año, ralentizando tanto su metabolismo que su temperatura corporal puede descender por debajo del punto de congelación sin sufrir los efectos secundarios habituales, como la congelación, la pérdida muscular o la pérdida de densidad ósea.
Es precisamente su capacidad para conservar la masa muscular y ósea durante estos meses fríos la que está llamando la atención también de los científicos de la NASA. Estudiar estos animales puede ser una oportunidad para comprender mejor cómo funciona el cuerpo humano en un entorno sin gravedad, por lo que la Agencia Espacial también está financiando investigaciones sobre este curioso animal por si puede ser de ayuda para sus astronautas. ...
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