El Tribunal Constitucional cambia de piel y crece casi un 20%

Por primera vez, el Tribunal Constitucional no es noticia por lo que pasa en su interior, sino por el renovado aspecto que lucirán sus exteriores.
El Pleno del Ayuntamiento de Madrid ha aprobado este martes, en la última sesión de este curso político, un estudio de detalle encargado por la Dirección General de Patrimonio del Estado que plantea una ambiciosa reforma en el edificio con el fin de mejorar su fachada, sobre todo en lo que a eficiencia energética se refiere, y aumentar la superficie construida para ganar espacios tanto para el desarrollo y la implantación tecnológica de nuevos sistemas como para la celebración de reuniones.Este complejo de la calle de Doménico Scarlatti número 6, diseñado por los arquitectos Antonio Bonet y Francisco G.
Valdés , cuenta con tres edificios con una particular forma troncocónica de distintos tamaños y alturas (el principal cuenta con siete plantas) comunicados entre sí a nivel de calle.
Además, el complejo consta de tres plantas bajo rasante donde se ubican los aparcamientos.
Esta será la primera gran reforma que se hace al inmueble, al menos según está reflejado en los antecedentes urbanísticos, desde que se mudó allí el Tribunal Constitucional en 1981.
Tras esta adquisición, hubo que hacer obras en el interior para adaptar los espacios a su nueva finalidad, pues fueron concebidos con la intención de albergar la Sede Social de Previsión Sanitaria y los Consejos Generales de médicos, farmacéuticos, veterinarios y odontólogos.
Así, estos trabajos, ejecutados en 1983, consistieron en la demolición y nueva construcción del estrado y las gradas, la modificación de la tabiquería en la comisaría, la apertura de hueco en el muro de hormigón para comunicar salón de actos y estar de magistrados, y una reforma de aire acondicionado, escayola y pintura.Ahora, la Administración General del Estado pretende acometer esta gran reforma para mejorar las prestaciones del edificio «tanto a nivel funcional como térmico», explican en el expediente, así como para «contrarrestar una paulatina pérdida de imagen y representatividad motivada en gran medida por el lógico desgaste de los acabados».
Los interiores, explican, se han adaptado siempre a las diferentes necesidades del Tribunal Constitucional pero actualmente existen desequilibrios entre zonas con un uso muy intenso y otras infrautilizadas.
No obstante, esto siempre se ha hecho a partir de soluciones parciales que no abordaban el edificio en su totalidad.
Ahora, que además necesitan nuevos espacios de reunión y otros usos, buscan una solución global que mantenga, eso sí, la arquitectura del edificio, «una referencia icónica enlazada de forma indisoluble con la institución y que debe ser preservada».Así, para ganar metros, el estudio de detalle de esta parcela ubicada en el distrito de Chamberí, cerca de Moncloa, plantea pasar de los 34.601.46 metros cuadrados actuales a 41.521,75 metros cuadrados , rozando el 20% de incremento que permiten este tipo de proyectos.
Estos cambios, explica la memoria consultada por este diario, se materializarán en el interior sin alterar la volumetría del espacio, que solo se verá alterada por el cerramiento de manera homogénea y al acristalar las terrazas abiertas y huecos exteriores de la fachada principal.
También van a eliminar las actuales escaleras de emergencia exteriores, que se integrarán en el interior; y van a crear una caseta auxiliar retranqueada en una de las cubiertas ajardinadas de uno de los edificios anexos para albergar parte de las instalaciones de climatización, que actualmente están en el edificio principal.Otro de los objetivos del plan es mejorar las condiciones térmicas del inmueble.
Así, según la memoria del proyecto, se creará en la fachada una «nueva piel» que mejorará la climatización del edificio.
Esto no solo se conseguirá con los cerramientos ya citados, sino también con la instalación de nuevos acristalamientos con vidrios de altas prestaciones con factores solares variables, que se adaptarán según la orientación de la fachada y la radiación solar recibida.
En invierno, además, se utilizarán los forjados de hormigón originales como acumuladores naturales de calor.Por otro lado, el patio central se convertirá en un espacio bioclimático, que se acondicionará con un sistema inteligente de gestión de apertura de los lucernarios y sistemas radiantes.
Asimismo, las cubiertas ajardinadas y la vegetación perimetral actuarán como un escudo térmico natural y refrescan el microclima exterior mediante evapotranspiración.También se instalará un sistema de geotermia de alta eficiencia que aprovechará para la climatización del edificio la temperatura constante del subsuelo.
Y los sistemas de climatización de la cubierta se apoyarán en bombas de calor aerotérmicas eficientes con recuperadores de energía para minimizar el consumo.
Finalmente, se utilizarán los sistemas de transferencia de aire entre distintos espacios climatizados a diferentes temperaturas para equilibrar las distintas dependencias y reducir el esfuerzo de otros sistemas.«Original y con carácter»El presupuesto de las obras es de 34,9 millones de euros, según el detalle económico que figura en el expediente, al que ha tenido acceso ABC.
De ellos, 29,3 millones corresponden a los materiales y 5,5 millones a gastos generales y de beneficio industrial.Las obras respetarán el aspecto exterior del inmueble, aunque este no forma parte del catálogo de edificios protegidosAunque la propia memoria dice que el edificio posee «una incuestionable originalidad, singularidad y carácter», además de una integración con la naturaleza y su entorno «ejemplar», este complejo no está incluido en el Catálogo General de Edificios Protegidos, aunque sí ubicado en una parcela dentro de la zona de interés de las Terrazas del Manzanares.
Esta condición de edificio no protegido ha sorprendido incluso al responsable de urbanismo del PSOE municipal, Antonio Giraldo, que destaca que el inmueble reune «cualidades muy interesantes de la arquitectura de la segunda mitad del siglo XX».
Así, este geógrafo destaca también que todos estos trabajos, aún sin fecha concreta de inicio, son muy «respetuosos» con un edificio cuya «modernidad, junto con su imagen y seriedad compositiva, son parte de los valores más significativos» del lugar.
Así, en el futuro, cuando el Tribunal Constitucional salga en los informativos será el de siempre, pero mejorado. ...
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