Djokovic se rinde ante este Sinner, que jugará su segunda final en la Catedral
ONP Summary
Novak Djokovic, age 39, faces defending champion Jannik Sinner in the Wimbledon semifinal. Djokovic seeks a record 25th Grand Slam title, currently at 24; Sinner leads their head-to-head 6-5, though Djokovic won their recent Australian Open meeting.
Progressive: Final Championship Run — Progressive outlets celebrate Djokovic's scientific preparation at age 39, positioning Wimbledon as potentially his final opportunity for a historic 25th Grand Slam.
Moderate: Champions Collide — Centrist outlets present a technical rivalry between the defending champion and history's greatest player, analyzing head-to-head records and competitive matchup.
Conservative: Timeless Legend's Bid — Conservative outlets caution against dismissing Djokovic at 39, celebrating his enduring dominance and framing him as capable of immortality through a 25th title.
Se observa cada paso de Novak Djokovic con atención, cuidado, mimo, casi nostalgia.
Que se sabe que le quedan pocos y por eso se celebra cada uno que da.
Especialmente en este jardín que ha sido suyo en siete ocasiones, porque ha vuelto a ser un caminar magnífico: con su mejor tenis, con su mayor ilusión, con sus bailes, sus reveses quirúrgicos, sus saques ilegibles, su saber estar, su pasado, sus números, su presencia.
Brillante, extraordinario, excepcional, el mejor Djokovic.
Pero, por desgracia, se enfrentó con un Jannik Sinner un nivel superior que lo deja sin final a pesar de su mayúsculo empeño.
Si este ha sido el último partido del serbio en Wimbledon, es una última exhibición, que se recoge en la ovación de la grada como reconocimiento y agradecimiento por esta semifinal y todas las anteriores.
Pero es el italiano quien buscará su quinto Grand Slam, el domingo, ante Alexander Zverev.Jannik Sinner 6 6 6 Novak Djokovic 4 4 4Tanto tenis tiene Djokovic en sus manos que apenas ha jugado 20 partidos, y ha sido finalista en el Abierto de Australia; ningún encuentro en hierba, pero se planta en esta semifinal con todo lo que es, y es tanto que nadie se atreve a ponerle fecha de caducidad.
Para qué.
Por qué.
Si disfruta como siempre, si hace disfrutar como nunca.
Y se valora más todavía su presencia por un camino precioso hasta este choque contra el número 1.
Yibing, Tsitsipas, Rinderknech, Safiullin y cinco horas y 15 contra Felix Auger-Aliassime, con el que ilusionó al personal y lo devolvió a los momentos más gloriosos del campeón de 24 Grand Slams.Deseaba el serbio tener el cuerpo de hace unos años.
Que este le aguanta más por corazón y orgullo, tanto cuesta ya recuperar para volver a estar al cien por cien en la siguiente ronda.
Lo intenta ante Sinner, un portento físico desde hace un tiempo, pero al que le rebate con efectividad y precisión.
El italiano tiene buena derecha, mejor revés, buenos ángulos, pero sin duda ha aprendido del que tiene enfrente, que tiene mejor derecha y mucho mejor revés.
Como un espejo, como el presente frente al futuro.Ambos combinan así los primeros juegos, de respeto, sin demasiado jugo ni juego, con el saque como baluarte.
Siempre importante, en esta semifinal es fundamental, para uno y para otro.
Lo sabe Sinner, que afina hasta el 72 %; y también Djokovic, que suma un 75 % hasta el 4-4.
Ahí, el italiano se vuelca con el resto, con el revés paralelo, con el que atrapa en contrapié en dos ocasiones al serbio, que levanta la primera bola de rotura por un error grosero del número 1 con un remate en la red.
Pero el campeón de 24 Grand Slams sufre desde el fondo y no le alcanza a cubrir toda la red, por donde Sinner encuentra el hueco y la rotura para el 5-4.Abierto el hueco, Djokovic se rebela, que es todavía maestro en esto de los restos.
Uno con derecha y otro con revés animan su orgullo, aunque Sinner apague el fuego y amarre el primer set con un 'ace', un casi saque directo y otra derecha demoledora.Persiste Sinner en ese estado bravo y dinámico desde el fondo, brillante a la hora de cambiar de dirección para mortificar a Djokovic, que resiste con calidad e inteligencia, pocos mejores que él en este apartado.
La lucidez lleva al serbio a variar no la dirección sino la intención, le roba al número 1 la capacidad de desbordar y lo saca de su punto dulce con una retahíla de reveses cortados de los que quedan pocos.Solo una opción de roturaSinner ha visto mucho tenis y ha estudiado a la perfección a quienes lo precedieron.
Sobre todo a este Djokovic que sigue aquí, en pie, y bien plantado en la élite, que lo ganó en la semifinal de Australia.
Aprende de ese revés cortado y lo revoluciona, forzando al serbio desde el fondo porque siempre está donde Djokovic va a lanzar la pelota.
Ese ascenso de nivel, de velocidad, de eficacia reactivan al campeón de 24 Grand Slams, que llega tarde o regular pero se niega a ceder ante dos bolas de rotura en el quinto juego.Pero le falta a Djokovic ese cuerpo de hace algunos años, y aunque le sobra inteligencia y experiencia, se enfrenta a un Sinner que despliega todo su arsenal con un punto más de velocidad y firmeza.
Son otras dos bolas de rotura que tiene que afrontar.
En la primera, una obra maestra de la delicadeza y la intención, con un saque abiertísimo y un revés cortito que apenas supera la red.
Pero contesta el italiano con otra sutileza en forma de dejada exquisita en la siguiente oportunidad; cuando Djokovic trata de ralentizar el juego, él lo mata.
Porque a partir de ahí, de ese hueco, la confianza del número 1 se crece, y enlaza cuatro saques directos para abrir todavía más la brecha (5-3).
Djokovic está haciendo un partido enorme, de igual a igual, pero no es suficiente ante este Sinner, que atrapa también el segundo set.
Meritazo del de San Cándido, negarle al serbio cualquier opción de rotura.Se desequilibran las fuerzas.
A Djokovic le cuesta cada vez más llegar a la pelota en buena posición de golpe; a Sinner le sobra velocidad y llega con holgura a cualquier punto.
Obligado a forzar tanto el serbio, que son otras tres opciones de rotura, nada más iniciarse el tercer set.
Y el italiano ya no frena ante un rival al límite.Ya no hay margen en el que se pueda mover Djokovic, que palidece ante la exigencia cada vez más alta de Sinner, impertérrito con su servicio y al resto.
No ha sido demasiado exigido el italiano en este torneo: Kecmanovic, Borges, Brooksby, Mochizuki y Struff antes de este Djokovic.
Le ha venido bien, después de aquel resbalón en segunda ronda de Roland Garros por las altas temperaturas.
No hubo más partidos y sí pruebas médicas para ver si lo de la agonía por el calor podía tener algún remedio.Y en Londres, de menos a más hasta encontrar el mejor nivel justo cuando se necesita: ante Djokovic, que sigue rebelándose, estirando el tiempo en pista y en la historia del tenis todo lo posible.
Primera opción de rotura en todo el partido, a las dos horas de partido.
Pero no está el italiano para ceder ni espacio ni tiempo ni energías: saque directo y a seguir en el camino hacia la final.Porque se defiende de los últimos coletazos de orgullo y gran tenis del serbio, que hasta levanta otra opción de rotura con un 'ace' en el séptimo juego, que se está dejando todo lo que tuvo, todo lo que tiene, todo lo que es: ataque y el mejor tenis hasta el último momento, y así suma otro cuarto juego comprometido y exigidísimo.Pero Sinner pone la guinda con su saque, claro, ante este Djokovic lleno de coraje y orgullo y Grand Slams, que cede ante la evidencia de que no puede contra este Sinner.
Solo contra este Sinner.Hay aplauso para el italiano, pero devoción por Djokovic en la Catedral, que lo despide a lo grande, sin querer despedirlo.
Si este ha sido su último partido en Wimbledon, ha dejado ahí, para siempre, al mejor Djokovic. ...
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