La mala fortuna de Jérôme y Stéphanie: «Llegaron dos días antes del incendio»

Cuando Jerôme y Stéphanie decidieron salir de su chalet en Bédar huyendo del fuego no sabían que ya era demasiado tarde . Él conducía la moto con la que recorrían los pueblos y las calas escondidas de la costa.
Ella iba detrás, al volante del Renault con el que apenas dos días antes habían llegado desde Francia. «Son profesores y estaban de vacaciones, vienen todos los veranos porque los abuelos de él eran de aquí y les gusta mucho Bédar.
Llegaron hace dos días», explica a ABC el primo de Jerôme –'Jerónimo', le llama él– que aguarda en la puerta del cuartel de Garrucha a que su familiar interponga la denuncia por la desaparición de su mujer.«Está destrozado y no quiere hablar –nos relata– pero ha tenido que poner la denuncia para que la puedan identificar».
Al familiar, también le cuesta articular cada palabra, sobre todo cuando recuerda la mala suerte que han tenido. «Llegaron dos días antes del incendio», repite como un mantra lúgubre.
Nos cuenta que ambos son –»eran», corrige– maestros en Francia y que todas las vacaciones volvían a Bédar, el pueblo de los abuelos de Jerôme, «que emigraron a Francia antes de la Guerra».
El incendio les sorprendió en la casa que tienen en los diseminados a pocos kilómetros del núcleo urbano de Bédar. «Salieron muy rápido, él iba primero con la moto y ella, detrás, con el coche.
El fuego les cortó el paso antes de salir de la finca, el único camino que hay para acceder a la casa», explica.
Apenas tuvieron unos segundos para decidir.. «Él tiró la moto al suelo y salió corriendo como pudo entre los matorrales y el fuego», narra compungido. «Le gritó a su mujer ¡Deja el coche! ¡Deja el coche!, pero ya no hubo manera, ella se quedó allí», apostilla mientras baja la cabeza.Noticia relacionada general No No Las autopsias de los doce cadáveres del incendio de Los Gallardos no logran identificar a ninguno Mercedes BenítezHuyendo del fuego, Jerôme pudo salir de la zona. «Está hecho un eccehomo, tiene todas las piernas quemadas por el fuego y con heridas de los matorrales», describe sobre el parte médico de su primo. «Ha estado toda la mañana en el hospital, curándose las heridas, pero eso es lo de menos, está 'chafaico' por dentro», nos cuenta, en un vano intento de que el diminutivo alivie la triste situación.
A pesar de ello, ha tenido que recurrir a sus últimas fuerzas para personarse en las dependencias de la policía judicial del cuartel de Garrucha, donde la Guardia Civil ha habilitado la oficina para la denuncias de desaparecidos.Ella quedó atrapada en el cocheEs el caso de Stéphanie.
Ella quedó en el coche, calcinado.
Su cuerpo ha sido recuperado por los servicios forenses en la mañana de este viernes y trasladado hasta el Instituto de Medicina Legal de Almería, junto con los otros once fallecidos.
Ahora, los datos aportados por Jerôme, su marido, permitirán su identificación.
Es el único consuelo que ahora le queda.
Ese, y poder devolver su cuerpo a Francia, para darle sepultura.
Allí les esperan las dos hijas de la pareja, que todavía no han asimilado la noticia de la muerte de su madre.«Llegaron hace dos días, llegaron hace dos días», sigue repitiendo el primo que tampoco se acaba de creer lo ocurrido.
O quizá porque prefiere no hacerlo.
Jérôme sigue dentro, en las impersonales oficinas de la Guardia Civil, narrando el momento más triste de su vida, la pérdida de su mujer.
Su primo se acerca a la puerta del cuartel.
Va a entrar para acompañarlo.
Apoya la mano en el pomo y permanece inmóvil unos segundos.
No se decide a abrir.
Un tiempo que se hace eterno, en el que tanto él como nosotros somos conscientes del dolor, de ese drama que queda en el aire.
El de unas vacaciones truncadas de forma trágica en apenas cuarenta y ocho horas. ...
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