¿Traficaban los galos con esclavos antes de Roma? Cinco grilletes hallados en Allonnes apuntan a que sí
Comercio y desigualdad - Los investigadores consideran que las piezas pudieron pertenecer a cautivos de guerra, deudores o condenados mientras el tamaño y el peso ofrecen pistas sobre sus posibles propietarios
Los pueblos celtas extendieron sus lenguas, sus ritos y sus formas de organización por buena parte de Europa mucho antes del dominio romano. Los galos pertenecían a ese amplio mundo celta y habitaban territorios que hoy corresponden sobre todo a Francia, Bélgica y zonas próximas, aunque nunca formaron un único Estado. Cada pueblo mantenía jefes, alianzas y costumbres propias, mientras el parentesco cultural se reconocía en la lengua, la religión y ciertas prácticas sociales.
Por eso, todos los galos eran celtas, pero muchos celtas vivían lejos de la Galia y recibían otros nombres. Esa diversidad explica que la arqueología tenga que reconstruir sus vidas a partir de restos dispersos, sobre todo cuando se trata de personas que apenas dejaron rastro escrito.
El yacimiento reveló pruebas sobre la esclavitud en la Galia
Esa dificultad resulta especialmente grave al estudiar a los esclavos de la Galia, una población casi ausente de los textos y rara vez reconocible en los objetos. El Instituto Nacional Francés de Investigaciones Arqueológicas Preventivas, conocido como INRAP, ha comunicado que la excavación de Allonnes sacó a la luz al menos cinco grilletes de hierro para muñecas y tobillos.
El hallazgo, realizado en un asentamiento galo fundado en el siglo III a.C., aporta una prueba poco habitual de que personas privadas de libertad eran retenidas y probablemente vendidas en esta zona.
Thierry Lejars, investigador del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia, relaciona esos grilletes con una sociedad dividida por jerarquías: “La identificación de grilletes y armas sugiere una estructura social jerárquica que comprende una clase dominante y otra subordinada, formada por personas aprisionadas o esclavizadas”.
El descubrimiento de varios aros de hierro permitió identificar personas retenidas contra su voluntad
El historiador Ramsay MacMullen ya había señalado en un ensayo de 1987 que la esclavitud gala se conocía casi por completo mediante inscripciones. Los grilletes de Allonnes aportan un tipo de testimonio material mucho menos frecuente y permiten plantear qué personas podían acabar encadenadas.
El INRAP cita a prisioneros de guerra, condenados y personas incapaces de pagar sus deudas. Los aros de muñeca, de unos seis centímetros de diámetro, pudieron corresponder a mujeres o niños, mientras los de tobillo pesaban alrededor de un kilogramo. El propio instituto recuerda que las personas sometidas perdían sus derechos y podían ser revendidas por sus propietarios.
Allonnes creció como un punto para el comercio regional
El asentamiento comenzó a excavarse en 2019, después de que la construcción de una urbanización activara una intervención arqueológica preventiva. Bajo la futura parcela residencial apareció una aglomeración de unas veinte hectáreas, con talleres, espacios comerciales y un recinto religioso.
Su posición, en el territorio de los andécaves y cerca de los turones y pictones, favorecía la circulación de mercancías por varias rutas. El INRAP describe el lugar como especialmente adecuado para los intercambios, con productos locales y ánforas de vino llegadas desde el mundo romano. En ese tránsito también pudieron venderse seres humanos tratados jurídicamente como propiedad.
La actividad metalúrgica dejó herramientas, barras de materia prima, escorias y restos producidos al trabajar hierro, bronce y otras aleaciones de cobre. Los arqueólogos creen que herreros, caldereros y artesanos especializados trabajaban en pequeños edificios levantados sobre cuatro postes, cerca de plazas usadas para mercados o ferias.
Thierry Lejars destacó la riqueza de la colección recuperada: “La excavación de Allonnes dio como resultado una rica colección de objetos metálicos, notable por su cantidad, variedad y calidad pese a la degradación causada por la acidez del suelo”. Esa abundancia permite reconstruir tanto la producción artesanal como el nivel de actividad económica del asentamiento.
El laboratorio reconstruye cómo funcionó la antigua población gala
Los objetos más frágiles pasaron al laboratorio Arc'antique de Nantes, donde recibieron tratamientos para frenar la corrosión antes de ser estudiados. Los especialistas recurrieron a baños químicos, microarenado con pequeñas bolas de vidrio e intervenciones localizadas con bisturí.
Allonnes reunió comercio y desigualdad dentro de la misma comunidad
Este trabajo permite precisar cómo se fabricaron las piezas, qué tareas se realizaban en Allonnes y durante cuánto tiempo estuvo ocupado el lugar. El análisis de las monedas también ayuda a conocer los circuitos económicos y las prácticas religiosas, ya que muchas habían sido alteradas de manera deliberada antes de depositarse como ofrendas.
Los resultados se presentaron primero ante la población de Allonnes durante las Jornadas Europeas de Arqueología de 2026. La programación incluyó una conferencia, una exposición con más de 90 objetos y talleres sobre arqueología preventiva. El INRAP difundió después un comunicado oficial y un folleto preparado para la muestra, mientras la publicación científica detallada sigue pendiente.
El santuario conservó los ritos tras la conquista romana
El santuario amplía la lectura social del yacimiento porque sobrevivió durante cerca de ocho siglos, incluso después de la conquista romana y del abandono de la aglomeración. Allí aparecieron espadas, vainas, puntas de lanza, objetos de adorno y cientos de monedas galas y romanas. Muchas piezas fueron dobladas, cortadas o limadas antes de su depósito, y un tercio de las monedas presentaba mutilaciones.
Isabelle Bollard-Raineau, conservadora regional de Pays de la Loire, atribuye esas alteraciones a una práctica religiosa destinada a retirar el uso comercial del objeto y entregarlo a los dioses: “La intención religiosa consistía en destruir la función comercial de los objetos para consagrarlos a lo sagrado y asegurar la permanencia de la ofrenda”.
Así, Allonnes conserva en un mismo lugar las actividades mercantiles, la violencia social y los ritos de una comunidad gala que siguió cambiando bajo Roma. ...
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