Pixies, Garbage y Suede llenan el festival Cruïlla de nostalgia noventera
La segunda jornada del festival barcelonés convierte el Parc del Fòrum en un homenaje al rock alternativo de los noventa en el que también brillaron artistas y bandas locales como Standstill y Periferia
Cruïlla 2026: más fiesta mayor que macrofestival
Jugamos en casa“ y ”Cruïlla es casa“. Bajo estos lemas, que reivindican su arraigo en el territorio y su apuesta por el talento local, el Cruïlla celebra estos días su decimosexta edición con el eclecticismo musical por bandera. Del pop en mayúsculas al rock más guitarrero, pasando por la electrónica más bailable, este cruce de sonidos arrancó el pasado miércoles en el Parc del Fòrum de Barcelona con una programación orientada al público más joven, encabezada por Renée Rapp, Halsey, Sen Senra y Greta. La programación del jueves, en cambio, ofreció un viaje de ida y vuelta a los primeros noventa pensado para quienes vivieron aquella maravillosa década en primera persona.
The Pixies, Garbage y Suede, el tridente que encabezaba el cartel del jueves, fueron los principales reclamos de una noche impregnada de nostalgia noventera. Más de tres décadas después de sus años de mayor esplendor, las tres bandas demostraron que su legado permanece intacto y que sus canciones han conseguido conectar con varias generaciones.
Guitarras rabiosas y sensibilidad pop
Con la banda sonora de ‘Twin Peaks’ y el pulpo de la portada de su último disco en la pantalla, los miembros de Garbage subieron al escenario principal de riguroso negro. ‘There’s no Future in optimism’, el tema que sintetiza el mensaje general de su flamante octavo álbum, ‘Let all that we imagine be the light’, publicado en 2025, fue la canción escogida para abrir un concierto en el que repasaron prácticamente toda su discografía con su elegancia habitual.
Desde sus inicios, la banda liderada por la carismática Shirley Manson, que sigue manteniendo esa hipnótica mezcla de vulnerabilidad y agresividad, supo conjugar como pocos guitarras eléctricas, la sensibilidad pop y la electrónica más accesible sin renunciar a la oscuridad. Fueron unos adelantados a su tiempo y, quizá por eso, clásicos tan celebrados como ‘I think I’m Paranoid’, ‘Cherry Lips (Go Baby Go), ’Vow’ y ‘Only Happy When It Rain’, sonaron sin rastro de envejecimiento. “Empezamos en 1994 y ya entonces éramos viejos, por eso nunca nos hemos hecho viejos. Ya lo éramos”, ironizó Manson poco antes de atacar “When I Grow Up”, una canción que dedicó a sus seguidores más acérrimos. “Tenemos el enorme privilegio de conocer a nuestros fans, a los que hemos visto crecer”, agradeció una cantante que también dijo estar enamorada del templo de la Sagrada Família, un prodigio arquitectónico que ella entiende como representación de las cosas maravillosas que puede hacer el ser humano con “paciencia, tenacidad y creatividad”.
En la presentación de ‘Push It’, la cantante de la banda afincada en Los Angeles cargó primero contra una industria musical cada vez más alejada de la gente, con “entradas carísimas”, lamentó. Después cambió por completo el tono. Visiblemente emocionada, recordó que la vida tiene sus momentos buenos y malos y que la única opción es de seguir adelante, “empujando”, con optimismo. Inevitable pensar en el largo historial de lesiones y problemas de salud de la cantante, que tuvo que grabar el último disco desde casa, alejada del resto, mientras se recuperaba de una intervención quirúrgica.
La formación que completan Butch Vig, Duke Erikson y Steve Turner —con Nicole Fiorentino como bajista en los directos— se mostró especialmente ilusionada por compartir cartel con The Pixies, “nuestros héroes desde hace mucho tiempo”, subrayó Manson hasta en dos ocasiones. Pero antes, era el turno de Suede.
Sudor, abrazos y post-punk
Los británicos Suede, supervivientes del llamado britpop en plena segunda juventud creativa, regresaron a la ciudad de Barcelona apenas cuatro meses después de su última visita. Entonces recorrieron la península de sala en sala presentando su aclamado décimo trabajo de estudio ‘Antidepressants’ (2025). En el Cruïlla, en cambio, la banda liderada por el cantante Brett Anderson apostó, al igual que Garbage, por un repertorio dominado por sus clásicos pensando en sus seguidores de toda la vida pero también en el público ocasional del festival.
Anderson, que no paró de moverse durante toda la actuación, desplegó desde el primer minuto ese dramatismo tan suyo. Bajó al foso y se mezcló con los asistentes para cantar ‘The Drowners’ de su aclamado disco debut de 1993 nada más empezar y volvió a las primeras filas unos pocos minutos después para interpretar entre abrazos una muy emotiva ‘June Rain’, incluida en un último disco cuyo irónico título habla precisamente del amor del público como antidepresivo, del poder catártico de la música. Aquello no era un concierto, era algo más. Las barreras entre el escenario y el público, de alguna manera, desaparecieron durante esa hora de rock’n’roll y post punk sudoroso y casi teatral —lo del britpop nunca fue un género— en la que no faltaron clásicos contemporáneos que cimentaron su leyenda como ‘So Young’, ‘Personal Disorder’, ’The 2 of Us’, ’Trash’, ‘Beautiful Ones’ y ‘Can’t Get Enough’.
Un legado glorioso
Los encargados de clausurar la jornada fueron The Pixies, una de las bandas más peculiares e influyentes de la historia del rock independiente y referencia directa para bandas exitosas como Nirvana y Radiohead. La última vez que pasaron por Barcelona tocaron más de treinta canciones entrelazando sus clásicos con el entonces último largo, ‘Doggerel’. Esta vez, en el Parc del Fòrum, exprimieron al máximo sus 90 minutos de actuación para repasar las canciones más célebres con la excusa de su 40 aniversario como banda.
Frank Black, Joey Santiago, David Lovering y Emma Richardson —en las filas de la ilustre formación desde 2024— fueron directos al grano y dejaron que sus mejores canciones hablaran por ellos. Sin apenas pausas entre tema y tema, enlazaron un clásico tras otro con una ejecución compacta y sorprendentemente enérgica, como si los años no pasaran por el cuarteto de Boston. Sonaron con fuerza, muy metidos en su papel de cabezas de cartel, y cayeron, más o menos por este orden, ‘Cactus’, ‘Vamos’, ‘Bone Machine’, ‘I Bleed’, ‘Crackity jones’, ‘Isla de Encanta’, ‘Gouge Away’, ‘Hey’, ‘Mr Grieves’, ‘Velouria’, ‘Caribou’, ‘Monkey gone to heaven’… En total, una veintena de canciones, en su gran mayoría pertenecientes a sus cuatro primeros discos, todos ellos imprescindibles en cualquier discoteca ‘alternativa’ que se precie. A saber: ‘Surfer Rosa’ (1988), ‘Doolittle’ (1989), ‘Bossanova’ (1990) y ‘Trompe Le Monde’ (1991).
Con mayor o menor acierto, la formación comandada por Frank Black siempre ha preferido mirar hacia adelante. Desde su regreso en 2014 con el irregular ‘Indie Cindy’, la banda no ha parado de publicar nuevos trabajos demostrando que no quieren vivir exclusivamente de las rentas de su legado. De hecho, resulta llamativo que en esta segunda etapa, los ‘duendecillos’ ya acumulen cinco álbumes de estudio, uno más que en su primera y mitificada encarnación.
Antes, el público del Cruïlla tuvo que afrontar algunos solapes de programación. Por un lado, entre Standstill, que repasaron de pe a pa un disco crucial en su carrera como ‘Vivalaguerra’ con motivo de su 20 aniversario, y Periferia, una de las últimas sensaciones del punk rock afilado tras la publicación del EP ‘Lo que queda por sentir’ a principios de año. Por otro, entre los barceloneses Mishima, uno de los pocos pesos pesados de la escena catalana que todavía no había pasado por el festival, y Maika Makovski, que puso en el Fòrum el broche a la presentación de su ambicioso ‘Bunker Rococo’ ante un sol de justicia y un mar de sombreros de paja y abanicos.
El Cruïlla afronta este viernes otra jornada con propuestas para todos los gustos. Del rock sureño de The Black Crowes al pop rock electrónico de Alizzz; de la electrónica festiva de Zahara al espectáculo total de David Byrne. Sin olvidar el rock de Bigger Splash, el nombre tras el que se escondían en el cartel Arde Bogotá (en realidad, es el título de su nuevo sencillo). Y el sábado, el menú sonoro mantiene el equilibrio entre generaciones y géneros, con el explosivo rock’n’roll de The Hives, los grandes éxitos de Els Pets, la elegancia de Two Door Cinema Club, la diversión con mensaje de Rigoberta Bandini y la electrónica con raíces andaluzas de Judeline, entre otras propuestas. ...
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