Cuando el campamento de verano también es para los padres

Karen y su marido han salido esta mañana, junto a sus dos hijas, de 6 y 8 años, de excursión.
Van con más gente.
Podría ser un grupo de amigos o de vecinos.
En efecto, son vecinos porque viven en la misma zona -Manresa, Barcelona-.
Quizá se hagan amigos, también, compartiendo comentarios y experiencias vitales, pero lo que hoy une a Karen y su familia -procedentes de Colombia- con el resto de excursionistas es una característica que trabajan por abandonar: son todas familias vulnerables.
Llegadas de diferentes puntos del planeta y cada una con sus propia historia, hoy caminan unidas bajo el paraguas del Espai Sant Francesc d'Assís de Manresa.
La entidad trabaja en el programa CaixaProinfancia de la Fundación La Caixa con campamentos de verano, colonias y otras actividades.
Poniendo a los niños en el centro, pero también a sus familias para impulsar así una mayor integración social en la sociedad.
La excursión es una más de esas actividades estivales: los niños van acompañados por sus padres, pero pueden venir abuelos, tíos… «Hacemos un trabajo integral con los niños y sus familias», señala Meritxell Colillas, educadora social y psicopedagoga, responsable de las actividades de verano en el Espai.Este apoyo incluye potenciar «habilidades parentales, ayuda con la administración y los papeles en extranjería…», desgrana la educadora que lleva ocho años trabajando en la entidad.
Agrupan a los niños por edades con diferentes actividades y campamentos, talleres y jornadas, durante todo el verano.
En total, más de 110 niños de familias vulnerables van a pasar este verano por sus actividades.Buscando una vida mejorKaren y su familia llegaron a España el pasado 14 de abril buscando una vida mejor.
Salieron de Colombia para dejar atrás un país del que esta mujer de 44 años destaca, sobre todo, la peligrosidad de sus calles. «En Colombia, en cualquier lugar, uno está como temeroso de que le van a robar.
Y también hay que tener en cuenta la educación», explica.
Antes de llegar a Manresa, la familia vivió dos años en Australia. «En una ciudad costera, ahora esto es muy diferente, aún nos estamos acostumbrando», cuenta Karen.
Su hija mayor sueña con volver. «No pudimos mantener las condiciones migratorias allí, era demasiado costoso, incluidos los estudios de las niñas», explica Karen.Una vez que deciden salir de Australia, ¿por qué España, por qué Manresa? «Tenemos una tía aquí», contesta Karen.
Fue ella quien les animó a comenzar de nuevo aquí. ¿Les está ayudando a su llegada?
Subsisten, señala la madre, con lo que les queda de los ahorros que trajeron de Australia -«ya se están acabando»- y la ayuda de la Fundación Convento Santa Clara.
A través de esta pagan una renta social para el alojamiento.En su Colombia natal, Karen estudió Administración de Empresas y trabajaba en un banco, en el departamento de Riesgo.
Aquí estudia Instalaciones eléctricas aplicadas a viviendas y edificios.
Su marido, por su parte, es ingeniero industrial.
Recuerda Meritxell la vulnerabilidad de estas familias que llegan sin papeles a empezar una vida desde cero. «La falta de documentación las sitúa en una situación complicada: convalidar los estudios es un preciado muy largo…», desgrana.
Aún así, frente a los proceso administrativos, ilusión y ganas no les faltan.
La pareja está buscando trabajo a la vez que estudia.
Pero entre tanto, también quieren que sus hijas se integren y disfruten del verano.
Aquí entra en juego el Espai.
Recuerdan desde Fundación La Caixa que el verano no es igual para todos.
Porque mientras muchas familias disfrutan de las vacaciones, otras afrontan esta etapa con mayores dificultades económicas y de conciliación. «Para miles de niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad, esto supone perder el acceso a espacios seguros, actividades educativas y oportunidades de ocio y descanso».
Para hacer frente a esta realidad, el programa CaixaProinfancia de la Fundación »la Caixa» impulsa este verano campamentos, colonias urbanas y otras actividades para más de 30.000 niños, niñas y adolescentes vulnerables en toda España.
La iniciativa tiene como objetivo garantizar el acceso a experiencias de ocio educativo durante el periodo estival, una época especialmente compleja para muchas de estas familias.Las actividades del Espacio Francesc d'Assís de la Fundación »la Caixa» se desarrollan en el marco del proyecto Invulnerables, impulsado por sor Lucía Caram.«Nos sirve para socializar, comunicarnos mejor...»Karen está más que agradecida al proyecto.
Las niñas, también, aunque lo manifiestan de otra forma. «Vuelven encantadas», explica su madre.
Están aprendiendo, explica, a gestionar emociones, a relajarse… «A nosotros también nos sirve para socializar con personas de otras culturas, a comunicarnos mejor…», continúa.
A todas las familias en su situación les recomienda acudir a este tipo de apoyo: «Hay que buscar fuentes, hablar con otros migrantes que hayan pasado por estas experiencias.
El proceso es siempre más fácil si te guían, es mucho mejor con apoyo».Australia queda, de momento, como un recuerdo y una posibilidad para el futuro.
Hoy el horizonte de Karen está mucho más cerca: conseguir un empleo, terminar sus estudios y ver a sus hijas regresar en septiembre al colegio con algo más que un verano de juegos.
Con la tranquilidad de haber empezado a sentirse parte de un lugar al que esperan poder llamar hogar. ...
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