Félix Plasencia, el hombre que negoció el deshielo con Washington y ahora dirige la diplomacia venezolana

En febrero de este año, Félix Plasencia aterrizó en una capital donde Venezuela llevaba casi siete años sin representación oficial.
Su encargo: reabrir los canales entre Caracas y Washington .
En marzo lo consiguió.
Ambos países retomaron relaciones .
Este lunes, cinco meses después, lo llamaron de vuelta para dirigir toda la política exterior.Delcy Rodríguez, presidenta encargada desde la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero , lo puso al frente de un ministerio que no existía hasta ahora: la fusión de Exteriores y Comercio Exterior en una sola cartera, diseñada para atraer inversión mientras se recompone la imagen del país.
Plasencia ya fue canciller entre agosto de 2021 y mayo de 2022, bajo Maduro.
También fue ministro de Turismo y Comercio Exterior.
Conoce la maquinaria para captar capitales extranjeros y su currículo parece cortado a medida para el encargo que recibe.Hijo de tinerfeños, con nacionalidad española, Plasencia es algo infrecuente en la cúpula venezolana: un técnico que sobrevivió a todas las purgas.
Egresado de Estudios Internacionales en la Universidad Central de Venezuela, maestría en Lovaina y posgrado en Oxford.
Entró al servicio exterior por concurso en 1991, bajo Carlos Andrés Pérez.
Su carrera empezó antes de que Chávez llegara al poder.
Eso, en la Venezuela de hoy, es casi una anomalía biográfica.Noticia relacionada general No No Delcy Rodríguez pone al frente de Exteriores a su hombre en Washington y aparta a un ministro del entorno de Maduro Jorge BenezraEl episodio que lo marcó ocurrió en la Embajada de Venezuela en Londres.
Fuentes de la cancillería señalan que Plasencia llegó a esa sede a inicios de los noventa, durante el segundo Gobierno de Caldera, y allí coincidió con una funcionaria joven: Delcy Rodríguez.
Años después, Roy Chaderton, veterano de la diplomacia venezolana, fue nombrado embajador en Londres.
Según esas mismas fuentes, Chaderton tomó bajo su ala a ambos.
Poco después, Chávez nombró canciller a Chaderton, quien se los llevó a Caracas como parte de su equipo.
De aquella fragua londinense salió una lealtad que hoy, con Rodríguez en la cúspide del Estado , explica el nombramiento tanto como cualquier diploma.En España su nombre tiene otra resonancia.
En enero de 2020, Plasencia viajaba en el avión de Delcy Rodríguez cuando este aterrizó en Barajas .
El entonces ministro José Luis Ábalos acudió a la pista y subió a bordo.
Dijo que iba a recibir a Plasencia, a quien describió como amigo personal.
La escena desató una tormenta que todavía resuena en el Congreso.
Para la diáspora venezolana en España, el episodio confirmó lo que ya sospechaba: que los hilos entre Madrid y Caracas pasaban por manos que nadie había votado.Bajo el chavismo, fue embajador en Colombia durante el restablecimiento de relaciones con Bogotá, representante ante la Organización Marítima Internacional y jefe de la misión en Washington.
Cada destino fue un escalón.
Cada gobierno lo mantuvo.
El canciller saliente, Yván Gil, que sostuvo la línea dura contra Israel en foros multilaterales y cuyo estilo polémico desgastó puentes con medio mundo, fue enviado a Ciencia y Tecnología.
Plasencia es su antítesis: discreto donde Gil era estentóreo.
Esa condición de superviviente institucional es también su flanco: fue canciller de Maduro, pieza del aparato que la transición dice dejar atrás.
La pregunta que sobrevuela Caracas es obvia. ¿Diplomacia nueva o chavismo que se recicla?Milos Alcalay, exembajador ante la ONU y diplomático de la vieja guardia que conoció a Plasencia en los noventa, lo dice sin rodeos: «Es un excelente profesional, pero obedece a las indicaciones del triunvirato que fija la política exterior: Delcy Rodríguez, Jorge Rodríguez y Diosdado Cabello».
Y advierte: «Un cambio a lo Gatopardo para que todo siga igual no es sinónimo de la reconstrucción de la transición venezolana».
Para Alcalay, solo una transición con actores actualmente excluidos puede fijar una diplomacia que reconstruya Venezuela.
Lo que está en juego, dice, no es quién ocupa el despacho sino si obedece a una política distinta.El hijo de tinerfeños que reabrió los puentes con Washington tiene ahora que gobernar lo que abrió .
Su carrera entera lo preparó para durar.
Nadie ha probado todavía si lo preparó para cambiar. ...
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