El fuego que originó la UME: 11 muertos por la negligencia de unos excursionistas

El devastador incendio de Los Gallardos (Almería) , que ya se ha cobrado la vida de al menos 11 personas y deja ocho heridos -cuatro de ellos graves-, evoca inevitablemente el fantasma de la mayor tragedia forestal del siglo XXI en España: el desastre de Guadalajara de 2005.
Ocurrido hace ya dos décadas, aquel infierno devoró 13.000 hectáreas durante cuatro agónicos días.
Lo que comenzó como la negligencia de unos excursionistas terminó en una catástrofe histórica en la que murieron 11 miembros de un retén contraincendios (nueve bomberos forestales y dos agentes medioambientales).Se trata del incendio más estudiado en la historia de España (se llegaron a utilizar informes de la NASA) y llevó a cambiar los protocolos de actuación, como la prohibición de barbacoas en todos los montes españoles.
También llevó a José Luis Rodríguez Zapatero a crear la UME el 7 de octubre de 2005 para mejorar la respuesta del Estado ante las catástrofes.
El 16 de julio de 2005 España sufría (como ahora) las altas temperaturas del propio verano.
En el área recreativa de la Cueva de los Casares, en el municipio de Riba de Saelices, un grupo de excursionistas descuidó una barbacoa.
Marcelino H.
S., encargado de la barbacoa, «actuó sin adoptar las más elementales medidas de precaución para prevenir y evitar la propagación del fuego», y sobre las 14.40 horas una pavesa cayó sobre hierba seca y fina que había en las inmediaciones, tal y como se explica en la sentencia dictada el 9 de julio de 2012 por la Audiencia Provincial de Guadalajara.
Noticia relacionada general No No La «trampa mortal» del incendio de Almería: «Las once víctimas buscaron una salida que no era la de evacuación» Natalia OrtizEl retén de CogolludoEn las primeras horas del incendio se quemaron casi 6.000 hectáreas.
Durante este tiempo, se emplearon media docena de retenes, dos patrullas y dos dotaciones de bomberos.
Y el apoyo de dos aviones de carga en tierra, un hidroavión, un avión de coordinación, tres helicópteros y tres máquinas pesadas.
Pero al día siguiente, el 17 de julio, el fuego ya tenía dos frentes activos en dirección a Cobeta y Luzón.
Se incorporaron más efectivos para intentar extinguirlo debido a la gran dimensión que estaba adquiriendo.
Un equipo de doce hombres y una mujer, miembros del retén de Cogolludo, y el doceavo era el conductor de un camión autobomba de Arcos de Jalón, se trasladaron hasta el Valle de los Milagros.Lugar donde se inició el fuego Julián de DomingoA pesar de la gravedad del incendio, al retén de Cogolludo no se le movilizó hasta las 15.00 del domingo.
De hecho, como nadie les dijo lo contrario, por la mañana estuvieron trabajando en el campo a más de 40 grados .
Agotados y sin comer, les citaron en una hora (a las 16.00) en Santa María del Espino, donde les esperaba el agente medio ambiental y coordinador del grupo, Pedro Almansilla.
También movilizaron a Jesús Abad , de Arcos de Jalón (Soria), que acudió con su camión autobomba.Recorrieron cuatro kilómetros en camiones y coches hasta una zona que la mayoría desconocían y en la que, según relataron los pilotos, ya se habían retirado incluso los medios aéreos porque las llamas alcanzaban hasta treinta metros de altura. «Se metieron en una zona de riesgo, viene una racha de viento y en segundos...
'plaf'» , resumió al día siguiente el entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.Al verse rodeados por dos frentes de fuego, el jefe dio la orden de abortar y evacuar de inmediato.
No hubo tiempo ni de soltar una sola gota de agua de las mangueras.
Los 11 miembros del retén se metieron en los tres todoterrenos y arrancaron a la desesperada por la pista forestal.
Fue inútil.
La velocidad de la lengua de fuego era mayor que la de los coches por un camino de tierra .
La única persona que salió con vida fue Jesús Abad, el conductor del camión autobomba.
Entre los principales errores se encuentra la descordinación entre los técnicos de extinción , que no se elevase el nivel de emergencia a dos hasta que no hubo muertes y la falta de un puesto de mando avanzado.
El fuego fue controlado el 21 de julio y extinguido el 2 de agosto.
Las llamas afectaron a los términos municipales de once pueblos y dos pedanías.Jesús, el único supervivienteJesús salió por la ventanilla del copiloto y, cuando giró la cabeza, «vi a los chicos del 4x4 muy mal, creo que se estaban muriendo».
Entonces corrió a refugiarse bajo un segundo camión, que estaba chorreando agua, y desde allí comenzó a llamar a los servicios de emergencias del 112: «En esos momentos no puedes hacer nada.
Por muchos equipos y mucha motobomba que tengas, solo puedes ver cómo arde todo», explicó en una entrevista a TVE en 2005.
Jesús Abad, el único superviviente del incendio de Guadalajara TVEEn su relato estremecedor recordaba que las ganas de vivir son las que le habían salvado: «Cuando vas a un sitio de esos vas con el valor que llevas y sabes a lo que te arriesgas», confesó a los micrófonos de Televisión Española mientras estaba ingresado en el Hospital Universitario de Guadalajara.
Caso judicializadoEl periplo judicial del incendio de Guadalajara fue casi tan largo y doloroso como la propia tragedia, y para muchas de las familias de las víctimas, el resultado final dejó un sabor amargo.
En los primeros años de instrucción, el caso amenazó con hacer saltar por los aires a toda la cúpula de emergencias y medio ambiente de Castilla-La Mancha.
La jueza instructora de Sigüenza llegó a imputar a veinte personas.
Entre ellos no solo estaban los excursionistas, sino también altos cargos políticos.
Susana Rodríguez (dcha.) junto a sus hijos Sergio y Andrés, y Carmen de la Peña, viuda de uno de los once fallecidos, en el monumento erigido en el lugar de la tragedia durante la entrevista por el 20 aniversario BELÉN DÍAZ-VÍDEO: SAMUEL GONZÁLEZSe les llegó a investigar por delitos contra los derechos de los trabajadores y homicidio por imprudencia profesional , alegando graves fallos en la coordinación y envío del retén a una zona mortal.
Sin embargo, la Audiencia Provincial de Guadalajara decidió absolver y exculpar a los 17 cargos políticos, técnicos y administrativos antes de llegar al juicio final.Siete años después, en julio de 2012, el banquillo de los acusados quedó reducido a tan solo tres personas: los excursionistas que encendieron la barbacoa en la Cueva de los Casares.
Finalmente el 9 de julio de 2012, la Audiencia Provincial declaró culpable a Marcelino H.
S. por un delito de incendio forestal cometido por imprudencia grave y le impuso una pena de dos años de prisión, una multa de diez euros durante un año y una indemnización de 10.640.971,14 euros a la Junta de Castilla-La Mancha en concepto de daños causados por el incendio. ...
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