20 años del oro de España que cambió la historia

Lo primero que sorprende, veinte años después, es que casi ninguno de los protagonistas se acuerdan de los partidos anteriores a la semifinal contra Argentina y a la final contra Grecia.
Los doce jugadores que ganaron el Mundial de Japón 2006 y su seleccionador, Pepu Hernández , se reencontraron este lunes en el auditorio del hotel Meliá Castilla de Madrid, en el homenaje que la Federación Española de Baloncesto (FEB) organizó por el vigésimo aniversario del oro de Saitama .
Un acto conducido por Marta Fernández, cerrado por la presidenta federativa, Elisa Aguilar, y rematado con una foto de familia y camisetas conmemorativas.
En medio, una mañana de memoria que habló mucho más del vestuario que de la pista.El balance, dos décadas después, es unánime y desarma. «Solo decir que es el mejor equipo en el que he estado en mi vida» , zanjó Sergio Rodríguez , el más joven de aquellos doce. «El mejor momento de mi carrera, a años luz del segundo», apuntó Jorge Garbajosa. «El mejor recuerdo de mi carrera deportiva», coincidió Álex Mumbrú.
Y Felipe Reyes señaló dónde estaba la clave: «Lo más importante de este grupo era el nivel humano que teníamos».Y, sin embargo, el baloncesto es lo que menos han retenido. «Tengo pocos recuerdos baloncestísticos» , admitió Berni Rodríguez. «Tengo vagos recuerdos de muchos partidos, salvo Argentina y Grecia, y tengo muy buenos recuerdos de todo lo que pasaba fuera de la pista», completó Mumbrú.
De aquel verano queda el grupo.
Y una palabra: «ba-lon-ces-to» .Doce elegidos y ninguna pruebaAquel equipo se armó sin casting.
Pepu explicó que afrontó la preparación con doce elegidos y dos jugadores más (Jordi Trías y Eduardo Hernández-Sonseca), convocados únicamente por si aparecía una lesión: no iba a haber pruebas ni descartes , y los doce estaban preparados para jugar.
Sabía, además, que la parte difícil ya venía hecha —la relación entre ellos era especial y solo faltaba el trabajo táctico— y lo resumió en una frase que sigue repitiendo veinte años después: «Este equipo es inteligentísimo» .
Ganaron todos los amistosos de preparación y, aun así, recordó el entrenador, eran los propios jugadores los que salían del vestuario haciéndose autocrítica.El resto lo hicieron ellos, repartiéndose el sitio. «Pepu hizo muy bien el saber llevar a todos y tener unos roles específicos», resumió Carlos Cabezas, uno de los que menos minutos disputó en el torneo. «Un equipo muy comprometido con los roles» , coincidió Mumbrú: «Nos juntábamos un grupo de amigos y todos sabíamos que teníamos un rol distinto al de nuestros clubes».
Berni Rodríguez lo agradeció en primera persona: «Pepu fue capaz de involucrarnos a los 12, fui capaz de jugar mucho más de lo que me esperaba».
Y José Manuel Calderón lo dejó en una frase que explica un título entero: «Todo el mundo tuvo su partido, pero a nadie le importaba».
Después de cada victoria, contó, la pregunta era siempre la misma: «¿Quiénes son los siguientes?» .«Todo el mundo tuvo su partido, pero a nadie le importaba» José Manuel CalderónLa lesión, que era la única puerta prevista, acabó abriéndose.
Fran Vázquez cayó antes de los amistosos y Pepu tiró de un jugador que ni siquiera estaba en aquella lista de catorce: Marc Gasol , repescado en plenas vacaciones, se quedó con la plaza por delante de Trías y de Hernández-Sonseca.
Y aterrizó con un encargo explícito. «Marc, tú estás aquí para preparar a Pau» , le dijo Pepu.
Acabó siendo el hombre que apagó a Sofoklis Schortsanitis en la final. «Fue un antes y un después para mi carrera», reconoció.
Pepu, que en Japón vivía su estreno oficial como seleccionador, reivindicó también a los que no salen en la foto: entonces no había cuerpos médicos como los de ahora, sino dos personas «que trabajaban hasta las cuatro de la mañana».Nocioni, Ginóbili y una falta en ataque «clarísima»España ganó los nueve partidos que jugó: Nueva Zelanda (86-70), Panamá (101-57), Alemania (92-71), Angola (93-83) y Japón (104-55) en la primera fase; Serbia y Montenegro (87-75) en octavos; Lituania (89-67) en cuartos.
Y después llegó el 1 de septiembre, Argentina y el partido que estuvo a punto de llevarse el oro por delante.Pau Gasol , camino del MVP del torneo, se lesionó de gravedad en el pie , anotó aun así los dos tiros libres y se retiró en los minutos finales.
Scola empató a 74.
Argentina buscó la falta sobre Calderón, que metió uno de los dos libres para el 75-74.
Y en la última posesión, Ginóbili penetró y se estrelló contra el pecho de Garbajosa sin que los árbitros señalaran nada: el balón acabó en las manos de Nocioni, solo en la esquina, y el triple no entró. «Sufrí mucho esos dos minutos, pero afortunadamente hicimos todo lo que pudimos para ganar», recordó Pau.
Garbajosa, veinte años después, respondía entre risas cuando le preguntaban si aquello fue falta en ataque: «Clarísima» .«Pau también juega»Grecia había hecho saltar el torneo por los aires al eliminar a Estados Unidos (101-95), y España llegaba a la final del 3 de septiembre en el Saitama Super Arena sin su mejor jugador .
Los doce salieron al calentamiento con una camiseta con el lema «Pau también juega». «El detalle me emocionó muchísimo», confesó el aludido.
Y Marc explicó el efecto contrario al esperado: «Una vez sabemos que Pau no va a jugar la final, el equipo se motiva y se crece».Lo que vino después fue una exhibición defensiva : 70-47.
Aquella Grecia que había anotado 101 puntos a los Estados Unidos de LeBron James, Dwyane Wade y Carmelo Anthony se quedó en 47.
Navarro y Garbajosa firmaron 20 cada uno, Felipe Reyes —que se estrenó en el quinteto inicial en el puesto del lesionado Pau— sumó 10, y el capitán, Carlos Jiménez, capturó 11 rebotes.
Pau , cojo, levantó la copa: fue elegido MVP del campeonato (18,9 puntos y 8,3 rebotes) sin haber jugado la final y entró en el quinteto ideal junto a Garbajosa.El país que no vieron hasta que aterrizaronNinguno se enteró de lo que estaba ocurriendo a más de 10.000 kilómetros . «Estábamos tan metidos en el campeonato que no nos dimos cuenta de la repercusión que estaba teniendo hasta que volvimos a España», contó Pau. «Estábamos un poco al margen de todo lo que se estaba generando en el país», corroboró Carlos Jiménez, que habla de «recuerdos muy mezclados».
Tampoco sabían que Pepu había recibido, horas antes de la final, la noticia de la muerte de su padre.
Se la guardó.El aterrizaje fue otra cosa: 100.000 personas en la plaza de Castilla, un deletreo que se quedó para siempre —«ba-lon-ces-to»— y, poco después, el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes. «Parece que lo de «ba-lon-ces-to» es lo que ha quedado, y no que hubiéramos ganado», bromeó el entrenador este lunes.Aquello, en realidad, había empezado siete años antes. «Para los juniors de oro empezó todo tras ganar contra Estados Unidos» , recordó Juan Carlos Navarro, en referencia a la final del Mundial Júnior de Lisboa 1999 (94-87), donde ya coincidieron cinco de los doce de Saitama: él mismo, Pau, Felipe Reyes, Berni y Cabezas. «Éramos ganadores tanto dentro como fuera de la pista», añadió.Veinte años despuésElisa Aguilar cerró el acto definiendo aquel título como una «gesta descomunal» y sosteniendo que el equipo provocó un cambio que trascendió el baloncesto y caló en el resto del deporte y de la sociedad españoles.
El palmarés posterior le da la razón: de Saitama salieron dos platas olímpicas (2008 y 2012), un bronce (2016), cuatro Eurobasket (2009, 2011, 2015 y 2022) y un segundo Mundial (2019). «Para mí la prioridad cada verano era poder representar esta camiseta», resumió Rudy Fernández, que acabó siendo el capitán encargado de trasladar ese código a los que venían detrás.El grupo sigue dentro.
Pau Gasol preside desde febrero la Comisión de Atletas del COI —el primer español en el cargo, que le sienta además en la Comisión Ejecutiva del organismo— y Jorge Garbajosa , presidente de la FEB entre 2016 y 2023, dirige hoy FIBA Europa. Álex Mumbrú , campeón del Eurobasket 2025 al frente de la selección de Alemania, compaginará su cargo de seleccionador germano con el de entrenador de la Virtus de Bolonia.
Por su parte, Sergio Rodríguez acaba de dejar la dirección deportiva del Real Madrid, al igual que Juan Carlos Navarro en el Barça; Marc Gasol preside el Bàsquet Girona que él mismo impulsó; José Manuel Calderón es asesor especial de la dirección deportiva de los Cleveland Cavaliers; Carlos Jiménez ejerce de 'team manager' de la selección; Berni Rodríguez comenta baloncesto en televisión; Felipe Reyes y Rudy Fernández siguen vinculados al Real Madrid; y Carlos Cabezas , leyenda del Unicaja, dio el salto a la política en las andaluzas del pasado 17 de mayo, en las que cerró como número 17 la lista del PP por Málaga.«Este grupo se dedica al baloncesto después de jugar, y creo que gracias a ellos el futuro del deporte está en buenas manos», dijo Pepu, que reivindicó su oficio con una frase muy suya: «Los entrenadores son ayudantes de jugadores».
Y dejó para el final la única consigna que le importa, justo cuando la selección busca reconstruirse tras quedarse en la fase de grupos del último Eurobasket: «El baloncesto es un buen sitio donde estar, que puedes estar de muchas formas, y es un refugio que debemos proteger todos».Veinte años después, la palabra sigue siendo la misma. ...
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