Veinte negritos
Aseguró Rajoy que la selección francesa tiene «un altísimo nivel; eso sí, sin franceses».
No sabemos a qué se refería, porque, de los veintiséis jugadores que visten la camiseta del Gallo, veintitrés nacieron en Francia . «Y los otros tres –puntualiza la Embajada francesa– también son franceses».
Se trata de Olise, nacido en Londres; Thuram, en Parma, y Samba, que, pese a llevar desde los seis años en Normandía, nació en el Congo.Uno sospecha que en las palabras de Rajoy no subyace mala intención, sino solo el intento de hacer una gracia.
Pero esa gracia, aparentemente inofensiva, deja entrever un problema grave.
Porque me temo que lo que quería decir es que hay veinte jugadores de origen africano o caribeño –los diez negritos de Agatha Christie, multiplicados por dos– y que ellos no son franceses.
Al principio del Mundial ya hubo una campaña para convencernos de que Yamal no era español, dijera lo que dijera su DNI.
Es curioso que se utilice el mismo argumento para recordarle a Puigdemont su españolidad. «Vale, no te sientes español, pero ¿qué pone en tu DNI?», repiten, con razón.
Se ve que, para algunos, el DNI sirve para demostrar la nacionalidad, pero solamente si no la quieres.
Si eres español y quieres serlo, no es suficiente.
Porque Lamine es un poco negro, un poco moro y encima musulmán.
Constitucional, pero intolerable.España ha entrado en una deriva xenófoba preocupante, alentada por Vox y Alianza Catalana, con la complicidad del PP y de Junts.
Sus discursos en este sentido son ya indistinguibles.
Y, sin embargo, tanto en París como en Berlín aún existe una derecha decente que se alarma y que despliega cordones sanitarios a los discursos ultra.
(Aquí los cordones son umbilicales).
El ministro del Interior francés, Laurent Núñez –poco francés–, salió al quite para defender a su gente y advertir que las declaraciones de Rajoy son inaceptables. «Francia es un país diverso en el que todo el mundo debe poder encontrar su lugar.
Pero así no damos una imagen de esperanza a muchos jóvenes que viven en los barrios y que son ciudadanos de la República».
La ministra delegada para la lucha contra la discriminación, Aurore Bergé, hizo lo propio para asegurar que «los resbalones racistas repetidos son insoportables», y hasta la ministra para los Territorios de Ultramar, Naïma Moutchou, intervino para reclamar a la Federación Francesa de Fútbol que inicie «todas las acciones legales posibles» frente a las manifestaciones de Rajoy.La Francia ilustrada nos saca los colores.
Y, más allá de la vergüenza que nos produce, resulta conveniente que alguien nos recuerde cuál debe ser el umbral de tolerancia con el racismo .
Aunque Rajoy no sea el problema sino solo el síntoma de una sociedad que, en lugar de reconocer su enfermedad, ha optado por convertirla en chiste. ...
이 뉴스, 어떠셨어요?
탭 한 번으로 반응 · 로그인 불필요