La España retrasada

Está la España que celebra en los bares y en las plazas, con cerveza, vuvuzelas, a gritos, y la que contiene la emoción y sufre en silencio en el salón.
Diría que es la misma España, porque con este calor el viento no corre pero las voces sí, y se cuelan las conversaciones de otros, y el jolgorio de otros, como si fuéramos uno, a través de las ventanas.
En mi casa ahogamos el «gol» en la garganta porque el fútbol ahora es más un juego de mímica que uno de darle al balón, intuimos el «vamos», el «bien», porque aprendimos a leer los labios antes de la Ley Vinicius, y hasta hacemos el camaleón, mirando la tele de frente y, de reojo, la cámara por se despiertan los niños.
Está la España adelantada y la del retardo , que ve en diferido pero es la de más recursos, la que paga DAZN pero le espoilean los goles.
La TDT es el oráculo, imagino que porque RTVE es de todos, la que te quiere, la que tú quieres.
Esto pasó en mi casa: –Goooool– gritábamos en un susurro.
Segundos después:–Eeespaña–, chillaba, con gallo incluido, una mujer con acento.
Nos miramos, desconcertados. ¿Lo habrá anulado el VAR? ¿Otro gol?
Ya no sabíamos si estábamos viendo el partido o en una película de Nolan, con varias líneas temporales y un misterio que desentrañar: ¿por qué Juan Carlos Rivero sigue comentando fútbol en la pública?El comentarista confundió a un vivo con un muerto contra Portugal y aquí cambió Nantes por Niza, atentado que se conmemoró antes del partido y, en uno de sus juegos de palabras, al hablar del árbitro Iván Barton, empezó a delirar: Burton Reynolds he dicho… Era Richard Burton.
Burt Reynolds.
Ya sabía yo que había algo que… la neurona iba cruzada».
Menos hablar de fútbol, le dio tiempo a todo.
Saludó a sus sobrinos, hizo promoción del programa de Marta Flich y Gonzalo Miró («Juega Mbappé, España va directa al grano»), citó a Leiva porque le gustaba y hasta se atrevió con la física… o no: «Decía Einstein… ¿qué decía?».
A otra cosa.
Luego le empezó a preocupar la salud de nuestro portero. «Algo le pasa a Unai».
Acababa de darse un golpe.
Y a desbarrar con un discurso demasiado próximo al buen humor de Rajoy: «Francia empieza a verlo negro», tras un tiro fallado de Mbappé, cuando la semifinal iba ya 0-2.
Como no iba a ser menos que el expresidente, también acuñó su propio lema sobre «fabricar máquinas»: «Los seguidores españoles, vengan de donde vengan, de cualquier procedencia, de cualquier lugar, de cualquier generación, como sucede con este grupo de chavales, un grupo de jugadores que viene de diferentes sitios y que también son de generaciones distintas».
Supongo que en esto también hay dos Españas, la que ve el Mundial y la que escucha a un señor que habla de todo menos de fútbol. ...
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