Toni Nadal, sobre Rafa: «Me dijo 'estoy tan acostumbrado a que la culpa sea mía»

La relación entre Rafa Nadal y su tío Toni siempre ha sido de lo más particular.
Algo que prácticamente solo entendían ellos.
Ni siquiera los familiares más cercanos al campeón balear, ya que ni sus padres, Sebastián y Ana María, sabían hasta qué punto llegaba la exigencia del entrenador con su pupilo.Recientemente, el documental que narra la vida de Rafa ha desvelado algunos aspectos muy llamativos de toda su trayectoria, tanto deportiva como personal.
Y nadie se inmiscuye en ambas tanto como Toni, quien era técnico y tío a partes iguales en jornada completa.El propio entrenador confesaba en la producción televisiva algunos de sus métodos de entrenamiento con Rafael.
Desde no dejarle beber la primera hora de entrenamiento hasta exigirle a una edad muy temprana como si fuera un profesional para crear una mentalidad inquebrantable.
Probablemente, la más poderosa en la historia del deporte.Si Toni no hubiera detectado esa fortaleza inabarcable nunca hubiera puesto en práctica unos métodos tan exigentes.
Y, probablemente, sin esa exigencia exacerbada Nadal nunca hubiera sido un campeón de tal magnitud.Tan duros eran sus métodos de entrenamiento que Ana María confesaba en el documental que de haber sabido los límites hasta los que llegó siendo Rafa aún un niño, no le habría dejado a Toni presionarle tanto.
Sin embargo, el propio entrenador, ahora en su faceta de coach y conferenciante, también ha confesado algunos episodios de sus entrenamientos con Nadal cuando era solo un niño.Raqueta rota, mentalidad inquebrantableDe hecho, Toni siempre ha defendido que nunca le ha pedido a Rafa algo que no le hubiera pedido en su vida fuera de las pistas.
Lo que no era bueno en un sitio no lo sería en ningún otro.
En una de sus conferencias, Toni recordaba una anécdota que le pasó cuando su sobrino era todavía un chico muy joven que intentaba abrirse camino en los torneos junior y que para él explica muy bien cómo era su mentalidad.Ambos se encontraban en mitad de una competición a donde la gente ya acudía a ver a Rafa como joven promesa del tenis mallorquín. «Yo veía jugar a mi sobrino allí a lo lejos.
Era un completo desastre.
Perdía 5-0 con un chico no muy bueno».
A pesar de la paliza que estaba recibiendo Rafa, Toni no tenía previsto intervenir, ya que era más de pedirle explicaciones y conclusiones después.
Le consideraba ya lo suficientemente maduro como para afrontar estos momentos solo.Sin embargo, algo pasó que cambió la situación por completo.
Llegó un amigo mío, exjugador, y me dijo 'tu sobrino está jugando con una raqueta rota'».
Toni se quedó muy extrañado, ya que no entendió muy bien que si la raqueta de Rafael estaba rota de verdad, siguiera jugando con ella.
Además, a él no le gustaba buscar excusas para las derrotas.En efecto, a Rafael se le había roto la parte de la raqueta que recubre el cordaje. «Los que hayan jugado alguna vez a tenis, con el marco roto es prácticamente imposible jugar.
Las pelotas se van todas siempre fuera».
En vista de lo sucedido, Toni decidió ir hasta el lado de la pista donde estaba jugando su sobrino. «Me acerqué a la pista de Rafael y le dije 'oye, la raqueta está rota.
Creo que la raqueta está rota'.
Y empezó a mirarla y me dijo 'sí, voy a cambiarla'».
Y Nadal siguió jugando tan tranquilo, aunque la maniobra tuvo su efecto. «La cambió y el panorama también cambió, aunque al final perdió 6-0 y 7-5».
Sin embargo, a Toni se le quedó una idea dando vueltas a su cabeza, algo a lo que no encontraba explicación. «Cuando acabó el partido me acerqué a él y le dije '¿tú me puedes decir que un chico de 15 años después de tantos años jugando no sabe ver cuándo una raqueta está rota?».«Estoy tan acostumbrado a tener siempre la culpa yo...» Rafa NadalAquella inocente pregunta sacó a relucir al Rafa Nadal que Toni había creado.
Al campeón que después de casi dos décadas de carrera tiene en sus vitrinas 22 Grand Slams y casi 100 títulos individuales, aunque por aquel entonces fuera todavía un adolescente lejos del profesionalismo y la mayoría de edad. «Me dijo 'estoy tan acostumbrado a tener siempre la culpa yo que jamás me hubiera imaginado que fuera la raqueta la que me hacía perder».
Una respuesta que dejó a Toni boquiabierto y que aún hay, casi 25 años después, sigue recordando como si fuera ayer en muchos de sus actos para mostrar al mundo la mentalidad de Rafa, algo único en la historia del deporte. ...
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