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Madre Olga: «La vida de clausura es muy reglada. Te levantas a las 6:30»

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Madre Olga: «La vida de clausura es muy reglada. Te levantas a las 6:30»

La vida de los monjes y monjas de clausura se caracteriza por su discreción .

Desde el momento en el que estas personas entran al monasterio comienzan una rutina alejada del ruido de las ciudades financieras, las redes sociales o los eventos multitudinarios.

Sus días se desarrollan en entornos más recogidos, como una celda -así se llaman sus habitaciones-, la iglesia y el comedor de la comunidad.

Esto no significa que su horario sea un secreto.

Hay ocasiones puntuales en las que alguno de ellos se pone frente a un micrófono y responde al interés que su vocación suscita entre la población laica.

Este es el caso de la Madre Olga María del Redentor (Baracaldo, 1970).

Esta monja se ha sentado en el podcast 'Se buscan rebeldes' para compartir con el mundo su testimonio: de qué viven, cuántas horas dedican a la oración o en qué consisten sus momentos de «recreo».

La hermana ha resuelto estas y otras dudas sobre la rutina de su congregación y de otras de carácter de clausura.Como presentación, ella es la priora de las Carmelitas Samaritanas del Corazón de Jesús, que vivien en Viana de Cega (Valladolid), Arrate (Guipúzcoa), Segovia y Toledo.

A sus 56 años, se ha ganado fama en las redes sociales por hablar con valentía sobre su 'sí' a Dios.En España hay 7.449 monjas y monjes de clausura , según calcula la Conferencia Episcopal Española, repartidos entre 3.900 comunidades religiosas, de las cuales el 72% son femeninas y el 28% son masculinas.

Todos ellos, inlcuida la Madre Olga, siguen una rutina similar que varía de una comunidad a otra pero que mantiene ciertos puntos comunes.El horario de una monja de clausuraEn palabras de esta religiosa, la vida de una monja de clausura «es muy reglada».

Existe un horario con actividades estipuladas que todas las personas de la comunidad deben cumplir, salvo casos excepcionales. «El de una carmelita descalza -te cuento el que yo conozco-» comienza a las 6:30 y se termina a las 22:00. «Te levantas a las 6:30 , llueva, haga sol, sea verano, invierno, lo que sea.

Vas a rezar laudes.

Después tienes una hora entera de oración mental, que a mí al principio se me hacía sempiterna.

Después rezas tercia y después tienes la misa.

A todo esto ya son aproximadamente las 9:15 de la mañana», relata.

De sus palabras se extrae que su prioridad es recibir la eucaristía y cuidar su vida interior a través del rezo personal y de la Liturgia de las Horas .A partir de ahí comienza la jornada de trabajo: «Luego tienes un tiempo de trabajo hasta las 12:00».

En el caso de la Madre Olga, el trabajo consistía -en sus primeros años en el Carmelo- en cuidar a las gallinas del monasterio.

Explica que «hay conventos que hacen dulces, tienen huerta, bordados, lavandería.

Cada convento tiene su trabajo; y eso, en silencio, se trabaja en silencio».«El silencio es una cosa muy importante en la vida contemplativa en general, pero el Carmelo, hasta las 12, trabajo en silencio» Madre Olga María del Redentor Monja de clausuraEl trabajo de los monjes y monjas de clausura se desarrolla en silencio o, al menos, eso «se procura». «El silencio es una cosa muy importante en el Carmelo, en la vida contemplativa en general, pero el Carmelo, hasta las 12, trabajo en silencio».

Esto permite generar un ambiente de recogimiento al tiempo que se realizan las tareas manuales.

Más adelante los religiosos tienen momentos para conversar.

La Madre Olga y las carmelitas comen «como en cualquier casa»«A las 12 vuelves al coro, Ángelus, sexta y a comer», continúa la monja.

El momento de la comida también tiene sus peculiaridades: «A comer también en silencio mientras se escucha una lectura» y «en el Carmelo se come más o menos de todo menos carne».

Sobre las 14:00 se recoge el comedor, «lo típico, cocina, fregadero, como en cualquier casa y luego se tiene una hora entera de recreo».El recreo es la primera ocasión del día para compartir experiencias, anécdotas e ideas con los compañeros de comunidad. «Ahí sí te reúnes con todas las hermanas y se habla los 60 minutos, todas hablando como sin parar».

Durante esa hora de conversación las hermanas de la Madre Olga no están con la smanos quietas: «Se cose, se borda, se hacen rosarios, trabajo manual, o sea, no se pierde un minuto en ese aspecto».«Se cose, se borda, se hacen rosarios, trabajo manual, o sea, no se pierde un minuto» Madre Olga María del Redentor Monja de clausura«Después del recreo hay una hora de descanso, de recogimiento, en la que se puede descansar o no, pero tú tienes que estar en la celda recogida, en silencio, sin hacer ruido para que alguien pueda, si lo necesita, descansar.

En esa hora sí puedes leer, pero sin salir de la celda y guardando el silencio», declara.Cuando el reloj toca las 15:00, la Madre Olga y otros tantos monjes de clausura bajan a la capilla a rezar nona, otra entrada de las Horas. «Entre nona y la lectura espiritual se emplea una hora.

Vuelves a la celda a leer y después de la lectura espiritual hasta la hora de vísperas, que suelen quedar aproximadamente 2 horas, otra vez es tiempo de trabajo.

Después ya es vísperas, oficio de lectura y la oración.

Otra hora entera de oración mental».

Madre Olga continúa enumerando la cena, su recogida y otra hora de recreo, «el rezo de completas y a la cama». «Esto se cuenta así muy fácil, pero se aseguro que cuando llega completas no puedes con la vida, es agotador» Madre Olga María del Redentor Monja de clausuraAsí expuesto, este horario puede resultar atractivo por su orden y sencillez, pero la Madre Olga insiste en que llevarlo a cabo es más agotador de lo que muchos con los que habla se piensan. «Esto se cuenta así muy fácil, pero se aseguro que cuando llega completas no puedes con la vida, es agotador».El recreo: el momento de hacerse más santasLa monja insiste en la importancia de los ratos de recreo para la santificación de su congregación. « Santa Teresa de Jesús daba mucha importancia al recreo para que las hermanas fueran muy conversables ¿Cómo es esto?», se pregunta el Padre Pablo, que entrevista a la Madre Olga en 'Se buscan rebeldes'.«Cuanto más santas, más conversables», esto le enseña que «una mujer santa tiene que ser una mujer conversable, una persona normal» con la que sea sencillo establecer una conversación agradable.

Dice Madre Olga con un tono de humor que los «raros, incomprensibles, remilgados, ñoños, no son santos».En ese rato de conversación amena entre las hermanas fomenta aquella frase que la santa escribió en 'Camino de perfección': «Que las personas cuando os traten amen vuestra manera de tratar y sentir y vivir».

La priora de las carmelitas samaritanas lo traduce a «que no demos miedito, que hagamos la vida cristiana atractiva y asequible, que no seamos tan raras que tiremos para atrás a la gente». ...

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