Crítica de 'La Odisea' (****): Un homérico Christopher Nolan le encuentra teclas ocultas a su Ulises

ONP Summary
Christopher Nolan's film adaptation of Homer's Odyssey launched to projected $90-100 million opening weekend from 3,900 theaters—his largest debut since The Dark Knight Rises. The ambitious 13th film completed ahead of schedule with all four of Nolan's children involved in production, though the casting choices and modern language treatment of the ancient source material drew criticism that Nolan dismissed as irrelev
Progressive:Lifetime artistic vision — Progressive outlets celebrate Nolan's ambitious adaptation as fulfilling his creative ambition while resonating with contemporary global tensions.
Moderate:Commercial spectacle — Centrist coverage emphasizes record opening projections and production efficiency, with Nolan defending cinema's continued evolution.
Conservative:Dismissive arrogance — Conservative outlets criticize Nolan's condescending response to casting and language concerns as tone-deaf disregard for representation.
Como todas las películas del director Christopher Nolan , esta también es una empresa homérica, una gran producción atiborrada de minutos (172), de potencia visual y de carga filosófica y profundidad en su personaje principal, Odiseo, el mismo que interpretó Kirk Douglas con el nombre de Ulises para la inolvidable película de Mario Camerini en 1954.
El propio Nolan adapta a sus modos y formas el poema homérico con respeto a su estructura y su métrica, con respeto también a sus interiores culturales y morales de hace más de 2.500 años y con algún 'postizo' adecuado a la mirada actual sobre la guerra, sobre la culpabilidad, la conciencia, el arrepentimiento y una cierta osadía, aunque prudente, hacia la cólera de los dioses.
Como si Nolan, ante la imposibilidad del hexámetro homérico, también hubiera escarbado en el poema de Cavafis, e incluso en Esquilo y su tragedia de Agamenón, cuya vuelta a casa tras la Guerra de Troya queda expresada en esta película en singular paralelo con la de Odiseo.La Odisea siempre arranca en Ítaca, y también esta de Nolan, en las esperas, las dudas, la ambición por devorar la silla vacía del poder y ocupar la cama de Penélope.
Y la historia que se desarrolla a continuación en la pantalla ofrece el viaje de vuelta (tal vez, de ida) de Ulises, que es una aventura pero también una travesía de maduración, que se observa en un doble trauma a la llegada del héroe, uno de cualquier tiempo, la necesidad de honrar a sus soldados muertos sin haber recogido sus cadáveres, y otro más de nuestro tiempo, el arrepentimiento por su gran engaño, el caballo, y por haber llevado la matanza ciega y cruel al interior de Troya… Subraya Nolan con precisión el desorden de conciencia de Odiseo ante las imágenes de asesinatos y ferocidad contra el pueblo troyano.Están bien resueltas todas las ecuaciones internas de los personajes, sus sentimientos, los filiales de Telémaco; los paternales, reales y vengativos de Ulises; los amorosos y cautos de Penélope; los turbios de Antinoo y los de las piedras del camino, la maga Circe o la ninfa Calipso, y le da especial relieve a personajes clave, como Sinon, Mentor, Menelao, Atenea o la propia Helena de Troya… Todos ellos en la carne de intérpretes con gran personalidad: dejamos aparte a Matt Damon, que tiene una gran competencia con el recuerdo de Kirk Douglas, pero Anne Hathaway y Tom Holland están muy comprensibles en su complicado papel, y Robert Pattinson, el villano Antinoo, saca su mejor perfil mezquino, como saca Charlize Theron el suyo celestial para la atractiva Calipso.
Ha provocado cierto estupor el hecho de que a Helena de Troya la encarne Lupita Nyong'o, actriz de raza negra, y ello ha dado ocasión a que los buscadores de 'gazapos' y anacronismos se pongan medallas a costa de detalles como este o como si los cascos son o no de la época.
Mejor no pararse en ridiculeces ante una obra tan lejana en el tiempo, tan actual y probablemente de futuro (en realidad, eterna) como es 'La Odisea'.Noticia relacionada general No No La brutal preparación de Tom Holland para su pelea más decisiva en 'La Odisea'¡La época!
Ese asunto lo trata Nolan con mucha más capacidad que la que tiene un casco, y lanza una mirada sombría a lo que tuvo de anuncio apocalíptico el final de la Edad del Bronce, a los colapsos morales y a los cambios de clima y tradiciones, a la irrupción de un nuevo modo de belicosidad, con las invasiones de los Pueblos del Mar, guerreros y migrantes, que cambiaron los perfiles de la costa mediterránea… En el interior del Odiseo de Christopher Nolan hay sentimiento de culpabilidad, arrepentimiento, por haber iniciado esta época oscura, taimada y cruel, con su caballo invasor.La fidelidad de NolanLa fidelidad de Nolan al poema está en el respeto a su estructura, a contar la Telemaquia (o el viaje de Telémaco en busca de noticias de su padre), a regodear con su cine los cantos dedicados a la aventura y el viaje de Odiseo, capítulos que son conocidos por todos, el del cíclope Polifemo, el de Circe, las Sirenas y su larga estancia en las redes de Calipso, y por último la llegada a Ítaca como mendigo y la venganza (esta última parte la contó en una película reciente Umberto Pasolini, con Ralph Fiennes como Ulises), que es la más emotiva y esclarecedora de todo lo que este analítico e intrincado director de cine le ha podido arañar al interlineado del texto homérico, en cierto modo actualizando sutilmente conceptos como el remordimiento: puede notarse en la cara y actitud de Matt Damon que Nolan ha unido su Ulises y su caballo de Troya a su Oppenheimer y la bomba atómica.Puesto que no hay apenas nada que reprocharle a Nolan sobre la cantidad de cine que le ha metido a La Odisea y que atiende con todo el poderío técnico y gran sensibilidad al espectáculo de los mejores momentos de la aventura, solo hay algo que se puede enarbolar como 'queja', aunque 'queja' gustosa, y es que no consigue (tal vez ni lo pretenda) enterrar o relegar aquel 'Ulises' de Camerini, tan claro de luz, tan apasionado de épica, tan enormemente divertido y feliz, a pesar del terrible viaje, y ofrece la misma odisea pero con todas sus cicatrices y un fino envoltorio de tristeza mayúscula por el tiempo ido entre juegos y malicias de los dioses.Y Matt Damon está francamente bien, poderoso, hábil, taimado, con la conciencia resquebrajada y con la tenacidad de quien va a llegar hasta el final.
Está en su punto perfecto en lo físico y en lo psicológico.
Pero… un pero que no tiene nadie por qué compartir, Ulises es y será Kirk Douglas, con su empuje, su chispa y su hoyuelo.
Y probablemente, en el fondo, todo esto sea un detalle enorme que el genio de Christopher Nolan nos ha regalado a los demás, traernos al mejor Odiseo posible sin quitarnos de la memoria al Ulises de siempre. ...
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