Las fiestas de Facundo en su ático, en el punto de mira de la investigación de su asesinato

La Policía Nacional investiga los últimos contactos de Facundo R., el hombre asesinado la mañana de este martes en su piso de Las Tablas (Fuencarral-El Pardo) porque cree que fue un varón que estuvo en su casa hasta casi el momento del descubrimiento del cadáver el autor del suceso.
Desde el entorno del finado, se habla de fiestas e idas y venidas de compañías, sobre todo femeninas, en la vivienda.Sin embargo, los agentes del Grupo V de Homicidios de Madrid indagaron entre los vecinos que más le trataban por sus amistades masculinas.
Las cámaras del complejo residencial, en la calle de Cirauqui, 4, grabaron la salida de un hombre; así lo confirmó también el conserje, quien interpeló al sospechoso al irse del edificio, sin que le contestara, y se subió de manera rápida en un coche rojo.Los residentes explicaron a los policías que las visitas que solían acudir eran mujeres, que se oía el ruido de tacones en el ático (el domicilio está en el sexto piso, el último) y que incluso se escuchaba a Facundo cuando practicaba relaciones sexuales con ellas.
Los investigadores tienen abiertas todas las líneas, pero saben que el análisis de las llamadas, mensajes y aplicaciones de contactos en las que, supuestamente, pudiera estar dada de alta la víctima podrían conducir a esclarecer el crimen.
Es el número 14 desde enero en la región, según el recuento de este periódico.
Noticia relacionada general No No El círculo íntimo del ucraniano asesinado: «Recibía amenazas por motivos políticos del entorno del expresidente Poroshenko» Carlos HidalgoEl fallecido, de 37 años, nacido en Argentina pero con nacionalidad también española, llevaba unos tres años en la urbanización, una de las más caras de Las Tablas, que se divide en varios edificios.
Residía de alquiler.
Los arriendos de esos pisos (de dos dormitorios, unos 90 metros construidos y plaza de garaje, con piscina) ascienden a al menos 1.600 euros al mes.
Los pisos en venta están tasados, los mayores, en 1,4 millones, según el portal Idealista.Facundo R. era ingeniero, experto en energías renovables, en la empresa Scada y viajaba frecuentemente, por lo que pasaba muchas jornadas fuera de casa.
Sus padres le ayudaron en la mudanza, que duró varios días.
Pese a todo, no tenía especial relación con la gente del barrio.
Fue una vecina de la planta inferior la que dio la primera voz de alarma.
A las 9.50 de la mañana, comenzó a notar un fuerte olor a algún producto químico.
Avisó al portero, quien también se escamó.
Entonces, vio salir al presunto autor del crimen de la finca, le preguntó quién era y este puso pies en polvorosa.La Policía Nacional, este martes, en la urbanización donde ocurrieron los hechos.
José Ramón LadraLos vecinos sospechaban que algo había ocurrido en el ático.
No se oía a nadie tras la puerta y telefonearon a la sala del 091, que comisionó a la primera radiopatrulla.
El producto químico parecía, casi al cien por cien, gas pimienta, por lo que solicitaron la presencia de los Bomberos del Ayuntamiento para que lograr entrar en el piso.
Finalmente, lo hicieron por la ventana de la cocina.
En esa dependencia, en medio de un charco de sangre, yacía Facundo.
Junto a él, un cuchillo de 20 centímetros de largo.
Inicialmente se llegó a pensar que pudiera tratarse de un suicidio; pero la escena, con una docena de puñaladas, también en la espalda, dejaba poco margen a otra hipótesis que la criminal.
El Grupo de Delitos Violentos (DEVI) de la Brigada Provincial de Policía Científica recabó numerosos vestigios de la escena; no parece que el argentino fuera víctima de un robo y se investiga, entre otras cosas, si fue él quién utilizó el gas pimienta o fue su homicida.
La clave de todo parece estar en su círculo personal e íntimo. ...
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