El asesino de Facundo fue al piso de Las Tablas con intención de agredirle e intentó ocultar su rostro

La investigación en torno a la muerte violenta del hispanoargentino Facundo R. , de 37 años, en su piso de Las Tablas (Fuencarral-El Pardo), señala ahora a que el agresor, que está siendo buscado, habría acudido al encuentro con la víctima con la intención de agredirle.
Fuentes policiales detallan a ABC que fue el sospechoso quien utilizó el espray de gas pimienta contra el ingeniero, de lo que se deduce la idea de un ataque preconcebido; otra cosa muy distinta es que quisiera matarlo inicialmente.El hecho de que tomara un cuchillo de la misma cocina del ático, habitación en la que, además, se cometió el asesinato, lleva a un homicidio no premeditado; es más, el agresor se dejó allí el arma, de 20 centímetros de largo y lleno de vestigios que pueden incriminarle.
Otra cosa, insisten, es que fuera al sexto piso de la calle de Cirauqui, 4, con intención de acabar con la vida de Facundo.Otro indicio de que la idea de la cita era negativa es que el sujeto llevara unas gafas de sol, una gorra y ropa oscura para pasar más desapercibido.
Debía de tener claro que iba a ser grabado por las cámaras de videovigilancia de la urbanización, como así fue.
Es más, el propio conserje de la finca lo vio abandonarla y, pese a que le interpeló para saber quién eran, hizo caso omiso y huyó en un coche de color rojo.La clave del caso estriba en el componente personal en torno al finado.
Por un lado, los vecinos han manifestado a los agentes del Grupo V de Homicidios que Facundo, que estaba alquilado y vivía solo, algunas veces montaba fiestas y recibía visitas femeninas, con las que se le oía mantener relaciones sexuales algunas veces; aunque los investigadores han estado indagando en posibles contactos de algún tipo con hombres y en su posible presencia en aplicaciones de ligue; otra posibilidad es que la víctima quedara con su verdugo para una compraventa sospechosa o que tuviera alguna relación con alguna de sus amantes.Las hipótesis están todas abiertas en un caso que, a priori, no parece muy complicado.
La clave está en destejer la madeja de relaciones y comunicaciones más recientes del ingeniero argentino, que llevaba unos tres años habitando en el ático, de unos 90 metros cuadrados y con un alquiler que ronda los 1.600 euros mensuales.
Se trata del homicidio número 14 registrado en la región en lo que va de año 2026, según el recuento de este periódico. ...
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