Una máquina perfecta eclipsa a Mbappé y sus cómplices

La zancada firme y preciosista de España por el Mundial continúa dejando bonitos cadáveres.
Cayó Francia.
Cayó Mbappé.
Y con él, todos sus cómplices.
Un grupo hasta ahora temible, dueño de una pegada impresionante, que de repente pareció vulgar.
Se despide una selección que había comprado billete para las dos últimas finales.
Con un agravante: hacerlo un 14 de julio, el día de su fiesta nacional.Mbappé pone rostro al descalabro porque nadie discute que es el capo de Francia.
Se percibe desde que los jugadores asoman por el túnel de vestuarios.
Todos siguen a Kylian.
Sin embargo, Deschamps había conseguido que ese liderazgo no alterase el equilibrio de su poblada y exquisita línea de ataque.
Había espacio para que Michael Olise, la sensación de la temporada, asumiera el tablero de mandos.
También para que Ousmane Dembélé, vigente Balón de Oro, se sintiera importante.
No se estorbaban ni parecían obsesionados con engordar unas estadísticas ya colosales.
Francia respetaba el juego y el equilibrio.
Por eso había llegado tan lejos.Mbappé, con unas botas vestidas con los colores de Francia y alejadas de la abrumadora uniformidad rosa, canta con júbilo 'La Marsellesa'.
Es una de las pocas veces que sonríe durante el partido.
El toque y la intensidad de España van calando poco a poco.
El tablero se inclina hacia la portería de Maignan ante la incredulidad y el enfado del diez francés, que apenas huele el balón durante toda la primera mitad.
Tampoco sus compañeros de ataque.No es el día de Olise, escorado hacia la derecha más de la cuenta ante su incapacidad para gobernar el partido desde el pasillo central.
Tampoco se encuentra Dembélé, acelerado, atrapado en sus propios regates.
Y Mbappé sufre.
Protesta con vehemencia cada acción polémica ante el salvadoreño Iván Barton, árbitro del encuentro, que no se deja amedrentar y termina poniéndolo en su sitio.Tiene pocas oportunidades para lucirse.
Cae una y otra vez en fuera de juego y siempre se queda en el casi cuando aparece alguna opción de remate.
Las dos más claras son un balón filtrado al espacio que Unai Simón le rebaña a tiempo y un centro de Koundé desde la derecha al que no llega por muy poco.Los números apuntan al drama cuando se marcha al descanso: ningún remate, un solo regate completado de cuatro intentos y apenas 15 toques de balón.
Nadie participa menos, salvo los dos porteros.Apenas cambia el decorado después.
La superioridad de España se ensancha pese a los intentos franceses por generar peligro.
Mbappé se deja caer al medio, se escora hacia la izquierda, busca nuevos caminos.
Pero sigue sin participar en nada. «¡Vamos, vamos!», grita en castellano después del gol de Pedro Porro.
Francia es una sombra infinita, eclipsada por un equipo en el que todas las piezas funcionan a un nivel altísimo.También Lamine Yamal, aunque la semifinal tampoco sea el partido que todos aguardan de él.
El extremo sigue sin responder por completo a las expectativas, quién sabe si lastrado todavía por aquella lesión en el bíceps femoral, pero deja cada vez más destellos de genialidad.
Lo demuestra en la jugada que comienza a decantar el encuentro.
Más listo que nadie, detecta el mal control de Digne con la cabeza, se anticipa dentro del área y provoca el penalti que transforma Oyarzabal.Digne termina convertido en un monigote en cada duelo individual con el internacional español.
Lamine incluso marca en la segunda mitad, después de su mejor jugada individual y de castigar otra vez la nula oposición del lateral francés, pero el gol queda anulado por fuera de juego.En el otro costado, Mbappé es el último en rendirse.
Quiere, al menos, un gol más que lo afiance como pichichi.
Lo intenta en dos acciones consecutivas: primero, con un remate escorado desde la izquierda que resuelve bien Unai Simón; después, con un disparo cruzado desde el vértice contrario del área que acaricia el palo.
Nada le sale.
La impotencia acaba llevándolo a emplearse con excesiva dureza sobre el guardameta español cuando ya no tenía ninguna opción de robarle el balón.Ve la amarilla.
Es la última noticia de Mbappé hasta que, terminado el partido, las cámaras vuelven a encontrarlo. ...
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