'La Taverna del Mar' que se inauguró el 18 de julio y la guerra cerró al día siguiente

La ' Taverna del Mar' de S'Agaró iba a abrir sus puertas el 18 de julio de 1936, pero la G uerra Civil frustró la fiesta de inauguración.
La historia comenzó cuando Josep Ensesa Gubert convenció a su padre Josep Ensesa Pujadas, para que los terrenos de Punta d'en Pau con los que un cliente moroso pagó a su empresa harinera se convirtieran en una Ciudad Jardín.
En aquellos parajes, entre la bahía de Sant Pol de Sant Feliu de Guíxols y la playa de Sa Conca, solo se veía alguna barca de pescadores entre roquedales: el viento de Tramontana tiranizaba una vegetación de pinos y matorrales.
En 1920 Josep Ensesa Pujadas y Vicenç Gandol impulsaron las casetas de baño en la playa de Sant Pol con un servicio de autobús de ida y vuelta desde Sant Feliu.
Dos años después se iniciaron las obras de la Ciudad Jardín por el arquitecto novecentista Rafael Masó.
El éxito de los baños amplió el proyecto de urbanización: de dieciocho a cuarenta y dos chalés.
El 2 de enero de 1932 abría las puertas el Hostal de la Gavina.S'Agaró era ya el enclave más cosmopolita de la Costa Brava .
Ojeamos el primer número de la ' Revista de S'Agaró' , fundada el 1 de julio de 1935.
Redactada en castellano, catalán, inglés y francés, su aparición coincidió con la muerte del arquitecto Masó y la construcción por Francesc Folguera de 'La Taverna del Mar' junto a los baños de S'Agaró.
La revista glosa los ocios de un Hostal de la Gavina: una noche emula a una bodega de pescadores que cantan habaneras; otra se convierte en patio andaluz de fragancias florales o rinde homenaje al señor Esteve de Santiago Rusiñol en una fiesta ochocentista.
La lista de huéspedes se llena de nombres ilustres: Manuel Azaña, Josep M.
Sert, Eugenio d'Ors, Margarita Xirgu, Gregorio Martínez-Sierra o los hermanos Quintero.
El deporte, otro signo de la modernidad años treinta, consigna torneos de tenis, concursos hípicos o festivales náuticos y se complementa con la Escuela de S'Agaró.
Este internado de primera categoría ofrece benigno clima invernal, educación en grupos «reducidísimos», sólida formación de carácter y enseñanza, deportes y juegos en varias lenguas.
El 18 de julio de 1936 era la fecha escogida para inaugurar 'La Taverna del Mar', pero la noticia del levantamiento militar suspendió la celebración: «Todo estaba a punto, con aquella ilusión y optimismo que tenía mi padre; los camareros tan bien uniformados, las langostas frescas esperando a los clientes y los vinos y champán en las neveras.
No llegó nadie, ni tampoco los autobuses de lujo que hacían el trayecto Barcelona-S'Agaró», recordará Anna Ensesa Monsalvatge.
Confiscada por los republicanos con urbanización de S'Agaró, la taberna servirá de comedor del hospital de las Brigadas Internacionales en el Hostal de la Gavina: no reabrirá hasta 1939, cuando retorne a sus propietarios.La taberna en la obra de Ruiz ZafónCarlos Ruiz Zafón , que pasó sus veranos de infancia en la Costa Brava, describió aquellos paisajes en sus novelas.
Entre los lugares zafonianos del Ampurdán, la ermita de Sant Elm de Sant Feliu de Guíxols o la carretera de Tossa de Mar que aparecen en su novela 'Marina'.
El escritor veraneaba en el apartamento familiar, una urbanización a medio camino entre Sant Feliu y S'Agaró.
En 'El laberinto de los espíritus' , título que cierra su tetralogía del Cementerio de los Libros Olvidados, S'Agaró constituye el último refugio de un David Martín enfermo y perseguido.
Se esconde en una mansión que perteneció a Pedro Vidal, uno de los personajes de 'El juego del ángel' .
En esa propiedad, entre las rocas del Camino de Ronda, cerca del Hostal de la Gavina, transcurren sus últimos días.
Son tiempos de posguerra: el fugitivo ha conseguido un coche en Carabanchel y se cita con su novia Ariadna en la Puerta de Alcalá para emprender un viaje que los lleva a Bolvir de Cerdaña y San Feliu de Guíxols: «La vivienda quedaba a unos dos kilómetros del pueblo, en un lugar llamado S'Agaró, junto a la bahía de San Pol...
Nadie vivía allí en invierno.
Era una especie de urbanización de grandes mansiones de verano propiedad de familias adineradas de Barcelona y Gerona».
David está enfermo.
En la mansión de S'Agaró recapitula su desdichada existencia.
La pareja consigue la comida de unos payeses que «acudían todas las mañanas hasta un lugar a pie de playa, La Taberna del Mar, con un carromato de comestibles...»En 2013 la familia Ensesa encargó la rehabilitación de 'La Taverna del Mar' al interiorista Lázaro Rosa-Violán.
Las paredes se encalaron para realzar esa blancura alternada con azules marineros y se decoró con los carteles vintage que el artista gráfico Enric Moneny publicó en la 'Revista de S'Agaró'.
El restaurante cumple noventa años con un equipo de cocina que conduce Romain Fornell con Sergio Ártica y José Pulido.
En el menú de aniversario, pulpo sobre ensaladilla rusa, cocochas al pil-pil, gamba de Palamós cocinada en agua de Sant Pol, suquet marinero de pescado de roca con galeras y un flan que suscita la evocación proustiana de los paraísos inatacables.
Porque eso es S'Agaró. ...
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