Golpe para la historia de Roma: los Ligures Baebiani destapan el uso de deportaciones masivas como herramienta de control en el Imperio
Control territorial - Tito Livio narró el desplazamiento de unas 47.000 personas hacia el Samnio después de años de resistencia, dentro de una decisión impulsada por las autoridades romanas
Las calzadas llevaban tropas y funcionarios hasta territorios donde Roma acababa de imponer su autoridad, de manera que el movimiento quedaba bajo vigilancia. A esa red se añadían colonias pobladas por ciudadanos romanos, guarniciones capaces de responder ante una rebelión y repartos de tierras que premiaban a veteranos mientras modificaban la propiedad local.
El poder también recurría a censos, tributos y divisiones administrativas para saber cuántas personas habitaban cada zona, qué recursos producían y qué obligaciones debían cumplir. En muchos lugares, Roma conservaba a dirigentes locales dispuestos a colaborar, les concedía funciones públicas y premiaba su lealtad con derechos jurídicos o acceso gradual a la ciudadanía.
Estas medidas permitían controlar caminos, tierras, impuestos y autoridades sin mantener grandes ejércitos desplegados en cada territorio, aunque su aplicación variaba según la resistencia y el valor estratégico de cada región.
Un traslado forzoso cambió el destino de miles de ligures
Ese repertorio de control adquirió una forma mucho más dura cuando Roma decidió retirar de su territorio a los ligures apuanos. Tito Livio relató que unas 47.000 personas procedentes de los valles de la Magra y el Vara fueron llevadas al Samnio en dos operaciones desarrolladas durante 180 y 179 a.C.
La población había resistido durante años la expansión romana, y el traslado permitió vaciar parte de Liguria mientras instalaba nuevos habitantes en tierras confiscadas anteriormente a los samnitas. El artículo publicado en Antiquity presenta este episodio como una ocasión poco habitual para estudiar arqueológicamente una reubicación organizada por el Estado romano.
La elección del lugar favorecía además la circulación de mercancías y personas por el interior de Italia. Macchia di Circello se encontraba aproximadamente a una jornada de Saepinum, situada a 30 kilómetros, y de Beneventum, a 26 kilómetros. Los baños con mosaicos, el templo y el posible mercado indican que el asentamiento alcanzó cierta prosperidad y adquirió rasgos semiurbanos.
Gianfranco De Benedittis permitió comparar su configuración con la de Aequum Tuticum, otro vicus de la Campania interior. El traslado pudo liberar terrenos para las colonias de Luna y Luca y, al mismo tiempo, impulsar la actividad económica del Samnio mediante una población colocada junto a una ruta comercial importante.
La prospección magnética dibujó el mayor plano conocido del enclave
El proyecto UPROOTED, dirigido por Sina Clara Lehnig y Nikola Babucic desde la Universidad Libre de Berlín, ha examinado cinco hectáreas mediante prospección magnética. El magnetómetro registra alteraciones del subsuelo asociadas a muros, zanjas, calles y zonas sometidas al fuego, de modo que los arqueólogos pueden reconstruir el plano antes de excavar.
Las excavaciones confirmaron la identidad de los Ligures Baebiani
Federico Guacci había estudiado previamente imágenes por satélite y marcas de vegetación, mientras que las nuevas mediciones han proporcionado el plano más amplio obtenido hasta ahora. El asentamiento llegó a extenderse por unas 14 hectáreas, aunque todavía se desconoce su tamaño inicial y no se han localizado murallas defensivas.
Una calle de más de 90 metros avanza hacia el noroeste y coincide con una antigua ruta ganadera documentada en fotografías aéreas de 1954. Junto a ella aparecen edificios rectangulares de unos 75 por 25 metros, divididos de una manera parecida a las viviendas itálicas con atrio.
Otro camino, trazado durante más de 140 metros hacia Beneventum, llega hasta una construcción de 80 por 60 metros que pudo albergar un mercado de ganado. La posición del edificio obligaba a encauzar el tránsito por una zona administrativa y comercial. Los registros también señalan canales de drenaje, hornos, posibles talleres y cimientos de piedra que habrían soportado estructuras más ligeras.
Plinio el Viejo identificó a esta población como los Ligures Baebiani, un nombre relacionado con el cónsul Marco Bebio Tánfilo, encargado del traslado. La localización exacta permaneció dudosa hasta 1817, cuando apareció en Macchia di Circello una inscripción dedicada por la comunidad al benefactor de unos baños.
El nuevo asentamiento favoreció el comercio en el interior italiano
Werner Johannowsky y Domenico Caiazza relacionaron las excavaciones de la década de 1980 con un templo, dos complejos termales, tiendas y cerámicas fechadas desde el siglo II a.C. hasta el siglo V d.C. Bajo el templo romano apareció además un santuario samnita anterior. John Patterson estudió estos restos como muestra de la transformación que Roma provocó en los núcleos rurales y urbanos del interior italiano.
Las futuras campañas intentarán aclarar cómo vivió aquella comunidad y si ya había alguien
Las próximas campañas buscarán precisar la cronología, el rango jurídico del asentamiento y la organización de sus barrios. UPROOTED excavará zonas residenciales para estudiar la dieta, los objetos de uso diario y la continuidad de costumbres ligures tras el traslado.
El proyecto también comparará este caso con otros reasentamientos para determinar hasta qué punto Roma repetía un método o ajustaba cada operación a sus intereses territoriales. La permanencia del nombre ligur en las inscripciones ofrece una pista sobre la identidad de la comunidad, aunque todavía falta saber cómo convivió con las influencias romanas y samnitas.
La mayor duda afecta a la población que habitaba esas tierras antes de la llegada de los ligures. Las excavaciones de los años 80 interpretaron la ausencia de cerámica del siglo III a.C. como señal de una expulsión previa de los samnitas. La revisión tipocronológica de la cerámica de barniz negro realizada por Daniele Di Giuseppe obliga a reconsiderar esa lectura, pues permite admitir que parte de aquella población permaneciera en la región.
Saskia Roselaar también señaló el largo intervalo entre la confiscación romana del 298 a.C. y el asentamiento del 180 a.C., un periodo que podría indicar una intervención romana limitada durante varias generaciones. La cerámica que aparezca en futuras excavaciones deberá aclarar si los recién llegados encontraron un territorio vacío o una población con la que tuvieron que convivir. ...
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