Bronca épica contra las pancartas de «Puta España, puta selección»

Dos grandes pancartas asomaron en el sol contra la Selección Española: «PUTA ESPAÑA, PUTA SELECCIÓN!» se leía en mayúsculas en ambas, rodeadas de ikurriñas y de símbolos bilduetarras.
Un puto asco, perdón por la expresión y perdón al oficio más antiguo del mundo.
El paseíllo de Morante de la Puebla se vio empañado por los mensajes antiespañoles del sol.
Replicó con fuerza la sombra, y también parte del sol, con gritos de «¡Pedro Sánchez, hijo de puta!», con cánticos de «yo soy español, español y la letra de «que viva España».Tres chicuelinas y una media pusieron la clama, con un compás embriagador que trajo la palabra más bonita del mundo a la garganta, la del «ooole» que nace de las entrañas.
Ni los que apretaban el gatillo con sus cánticos empañaron aquel océano de delicias.
Torerísimo el prólogo.
Se rebrincaba el de Álvaro Núñez, un toro bien hecho, con seriedad sin exageraciones, obediente y de mejor aire por el derecho.
Se rajó Asustado, temeroso de tanta torería, y Morante los fue modificando de terrenos hasta los medios para regalar entre las rayas una comprometidísima serie al natural.
De asiento y pecho por delante.
De vuelos y remate de pureza.
Los tres tontos muy tontos, o diez, o veinte, pitaron cuando se perfiló para matar.
Salió en segundo lugar un novillete que ni para Sevilla. ¿Qué digo Sevilla? ¡Para El Puerto! ¿Dónde quedó el rigor, esa leyenda del toro-toro de Pamplona?
Vaya tela.
O todos moros o todos cristianos, señores.
Menudo dulce para Borja Jiménez, tantas horas sin dormir para enfrentarse al torazo santerminero y encontrarse con semejante Gavilancito.
A por todas salió el de Espartinas desde el saludo de rodillas para, ya en pie, ganar terreno y recetar en los mismos medios otra larga cambiada de hinojos.
De esa guisa arrancó una faena en la que aprovechó la movilidad y la nobleza del colorado con ligadas series, todo muy deseoso pero sin el reposo suficiente.
Además, pinchó al terciadito cuatreño.La segunda guerra civil se formó a la salida del tercero.
Y no, no por su justa presencia -dentro de sus armónicas hechuras-, sino por el pibe de camiseta sin mangas -qué cosa más antiestética- que increpó a un chaval enfundado en la camiseta de la Selección, con una bandera en la delantera de grada del 3.
No me pregunten cómo fue el tercio de varas, porque aquella formidable bronca impedía ver más allá.
Brazos al vientos, gritos de ¡fuera, fuera!, mientras el pibe en tirantes se encaraba.
Le faltaba morder.
Del tendido lo sacaron entre ovaciones mientras la afición desplegaba nuestra bandera.
Se sosegó el ambiente mientras Aguado descorchaba la faena con la apertura de la feria, con los doblones más señoriales.
Con caricias alargó el viaje del noble Gruñón, a menos.
Qué centrado anduvo el sevillano, ajeno al ensordecedor vocerío.
Con lo bonito que hubiese sido vivir aquello en silencio.
Fenomenal la estocada, pero el puntillero lo levantó tres veces y el premio quedó en saludos.Feria de San Fermín Monumental de Pamplona Viernes, 10 de julio de 2026.
Sexta corrida.
Cartel de 'No hay billetes'.
Toros de Álvaro Núñez, Morante de la Puebla, de caldero e hilo blanco: media estocada (saludos).
Borja Jiménez, de celeste y oro: dos pinchazos y estocada trasera (silencio).
Pablo Aguado, de teja y oro: buena estocada (saludos). ...
이 뉴스, 어떠셨어요?
탭 한 번으로 반응 · 로그인 불필요