Sánchez insiste en un pacto de Estado ante la emergencia climática sin aludir a los medios que prometió y no ha comprado

Una «llamada a la reflexión que debemos hacernos entre todos» para alcanzar «un gran pacto de Estado frente a la emergencia climática » Es en lo que volvía a insistir este domingo el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez , con el humo cerca y las llamas todavía ardiendo a las proximidades.
En esta ocasión en un visita mañanera al Puesto de Mando instalado en Navaluenga (Ávila) desde el que se coordina y vigila la evolución del fuego declarado el pasado miércoles en Burgohondo y que todavía sigue sin darse ni siquiera por estabilizado en la que es la quinta jornada de lucha del operativo.
El jefe del Ejecutivo centraba su breve intervención -sin preguntas- en el «agradecimiento» a todos los que están luchando contra este fuego, que desde el sábado se aborda bajo mando único por la UME (Unidad Militar de Emergencias) junto a los próximos de San Martín de Valdeiglesias (Madrid) y Almorox (Toledo).
También a los efectivos que «están poniendo a disposición» otras comunidades y países como Portugal, citaba expresamente, en alusión al contingente por tierra desplazado por el país luso.
Pero ni una palabra ni compromiso con más medios por parte del Gobierno a lucha contra los incendios, a los que también se han sumado varios aviones procedentes de Grecia e Italia.
Ni siquiera al novedoso kit antiincendios diseñado por Airbus que iba a ser instalado en los aparatos A400M del Ejército del Aire y del Espacio que se suponía la estrella del que en mayo el propio Sánchez calificaba como que iba a ser «el mayor despliegue del Estado para una campaña de incendios».
Tal y como publica ABC este domingo, de esa promesa no hay rastro alguno en el operativo, mientras Sánchez incidía de nuevo en centrar el mensaje en el cambio climático.Así, volvía a llamar a la «reflexión que debemos hacernos todos» los actores políticos, institucionales, civiles y sociales sobre la «exigencia, el deber, no solamente por la seguridad», sino t ambién «moral» por el impacto emocional que supone el impacto de los incendios para «materializar un gran pacto de Estado frente a la emergencia climática».«Respuesta acorde»Y es que, apuntaba, si bien los incendios «siempre han existido», la realidad es que su «comportamiento y magnitud», ahora se dan en un escenario de «climas tan extremos y adversos», por lo que « no sólo tenemos que dar una respuesta acorde y proporcionada a la magnitud, sino que tenemos que incorporar el conocimiento de la ciencia para hacer las mejores políticas públicas en beneficio de nuestros conciudadanos», apuntaba.Algo, añadía, que se ha de lograr de la mano de «todas las administraciones públicas y cooperando todos en la respuesta». «Prevención, respuesta y reconstrucción», concluía su intervención, en la que avanzaba que el próximo martes el Consejo de Ministros aprobará el acuerdo para reconocer las «zonas gravemente por emergencias de protección civil» aquellas afectadas por los incendios.
Según las cifras que apuntaba, «en menos de 24 horas», la superficie afectada por incendios este año ha pasado de las 130.000 dadas a conocer ayer a las 150.000 de este domingo, mientras siguen activos varios grandes fuegos.
De hecho, reseñaba, sin haber terminado todavía julio, ya se contabilizan 32 considerados «grandes», que son los que queman más de 300 hectáreas.
Supone, «multiplicar por seis las hectáreas afectadas» sobre las del año pasado, «que ya fue un año particularmente grave», advertía.Y eso, con un verano -la época de mayor riesgo- que «no ha acabado».
Por lo que se refiere al de Burgohondo, bajo un mando único con el de San Martín de Valdeiglesias y Almorox, la noche de lucha contra el fuego «ha sido muy positiva», si bien «quedan horas complejas por delante».Sánchez coincidía también con el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco -también en el Puesto de Mando, junto al ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, y el delegado del Gobierno en la Comunidad, Nicanor Sen-, en la llamada a que se «extreme» la prevención y la precaución.
En el caso de este incendio ya considerado el peor al menos en Ávila -con más de 30.000 evacuados y unos 8.000 confinados, lo que supone una cuarta parte de la provincia abulense-, se originó por una «imprudencia» , cuando al parecer unas personas estaban utilizando una máquina que podía desprender chispas en un periodo declarado de riesgo de incendios y, por lo tanto, estaba prohibido.
Con un detenido y otro investigado, Mañueco anunciaba que la Junta se personará como acusación en el procedimiento judicial que se abra contra estas personas, que además no tenían permiso para esas labores ni los medios obligados para la extinción. ...
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