Del cementerio a las clínicas: en primera línea de la lucha contra el ébola en República Democrática del Congo
Dang Bahyia-Batinda, epidemiólogo de Médicos Sin Fronteras (MSF) en la respuesta al ébola, explica su cómo trabaja para mejorar el sistema de vigilancia esencial en los alrededores de Mongwblau, uno de los epicentros del brote, con el fin de controlar la propagación del virus
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Para frenar el ébola, a veces hay que empezar por los cementerios: tenemos seis principales, pero el más grande es el cementerio de CECA 20, donde están enterrados la mayor parte de los fallecidos, tanto los que murieron en las comunidades como los que fallecieron en el Centro de Tratamiento del Ébola (CTE). Además de servir para dar sepultura a los cuerpos de los fallecidos, es también un punto importante que hay que vigilar, ya que es importante hacer un seguimiento de las personas que han estado en contacto con los cadáveres antes de los entierros, explicarles que tienen que estar en cuarentena durante un periodo de 21 días y que al menor síntoma que desarrollen acudir al CTE.
El Gobierno ha elevado ya a 1.405 el número de muertos y a 3.200 los casos confirmados por el brote de ébola declarado en el este del país el pasado 15 de mayo. Como epidemiólogo en la respuesta a la epidemia de ébola, mi función consiste en mejorar el sistema de vigilancia, algo que resulta indispensable en los alrededores de Mongbwalu —epicentro de la epidemia en República Democrática del Congo—, si queremos llegar a controlar la propagación del virus.
Hoy, por ejemplo, he decidido recorrer los centros de salud para poner en marcha la vigilancia basada en los síntomas que presentan los pacientes que son tratados allí. Muchas personas se niegan a acudir al hospital general de Mongbwalu por diversas razones, pero sí acuden a los pequeños centros de salud que hay en los distintos barrios y comunidades, por lo que resulta interesante analizar el contenido de sus registros médicos y ver qué pacientes habrían requerido la activación de una alerta que no se llevó a cabo.
Compañeros de MSF ayudan a una higienista a colocarse el equipo de protección individual (EPI) antes de entrar en un centro de salud en Mongbwalu.
Por lo tanto, vamos a tomar fotografías de los registros, los analizaremos e intentaremos averiguar por qué no derivaron a los pacientes al CTE, que es el centro más adecuado y preparado para atender los casos sospechosos. Recordemos que todos los contactos deben permanecer bajo vigilancia durante 21 días.
Seguimiento de los contactos
Hoy en día, resulta difícil localizar los expedientes de seguimiento individual de todos los pacientes a los que se ha realizado un seguimiento. En esta región, el seguimiento de los contactos se lleva a cabo mediante documentos en papel, que sigue siendo un soporte muy frágil y que no permite cruzar los datos de forma sencilla.
Es importantísimo tener localizada a cada persona que haya estado en contacto con un paciente positivo. Y actuar con rapidez es vital
Lo ideal sería utilizar las herramientas digitales que existen y que funcionan muy bien, lo que permite realizar un seguimiento óptimo de esos contactos, pero muchos centros carecen de estos recursos y, aunque los haya, muchas veces el personal no ha recibido la formación adecuada.
Es importantísimo tener localizada a cada persona que haya estado en contacto con un paciente positivo. Y actuar con rapidez es vital. Por eso me aseguro de que todos los pacientes y todos los casos sospechosos que se validan en las distintas áreas sanitarias hayan sido objeto de una investigación correcta y exhaustiva.
Miembros del personal de MSF transportan en camilla a un paciente recién llegado tras su traslado de una ambulancia al Centro de tratamiento del Ébola del Hospital General de Mongbwalu.
A modo de ejemplo, si hoy tenemos, por ejemplo, 10 casos sospechosos ingresados en el CTE y los resultados revelan que hay casos positivos, mi función, como epidemiólogo de MSF, es asegurarme de que esos resultados lleguen al equipo de Prevención y Control de Infecciones.
En mi equipo también contamos con personal encargado de desplazarse a los hogares de estos pacientes confirmados para llevar a cabo la desinfección. Y otra de mis tareas consiste en realizar análisis de tendencias; por ejemplo, examinar cuáles son las causas y síntomas de los ingresos hospitalarios y cuáles son los casos sospechosos que recibimos en el CTE, con el fin de proporcionar indicadores y datos operativos a mis compañeros del equipo de atención. Esto permite ampliar la capacidad de los centros, disponer de un número determinado de camas para los casos sospechosos y, por otra parte, también para los casos confirmados.
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MSF apoya la vigilancia, la derivación de pacientes y el tratamiento a través de un centro de tratamiento del ébola (CTE) de 105 camas en el hospital de Mongbwalu. En unas semanas se inaugurará otro CTE en la localidad. ...
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