Pablo Gil: «Me espanta pensar que la mitad de la población quiere ser funcionario»

El sistema laboral en España se encuentra en una profunda crisis desde hace ya varios años.
Encontrar un empleo es cada vez más complicado.
Y cuando este aparece, su principal rasgo es la precariedad.
Principalmente de sueldo, pero también de otras condiciones como el horario o el bienestar y el buen trato que se recibe de la parte contratante.
Quizás es por eso que cada vez más jóvenes, ante la perspectiva que les llega del sector laboral, deciden tomar un camino paralelo, el de las oposiciones públicas.
Sin embargo, depender del estado tiene sus ventajas y sus inconvenientes.
La parte buena es que da una cierta estabilidad.
Lo malo, que no deja de ser una situación que no permite prosperar mucho, ni a nivel individual ni a nivel global, ya que cuantos más empleados públicos tenga una sociedad, más fácil será que sus tejidos productivos se degeneren.Si no se mueven elementos que le permitan al país generar riqueza, será muy complicado que este pueda mantener a todos esos funcionarios cuyos salarios depende únicamente de la administración.
Por ello, hay quienes viendo este panorama se preguntan por la solvencia de España a medio y largo plazo, cuando todos aquellos que quieran ser trabajadores públicos lo terminen consiguiendo.En España hay demasiados funcionariosAsí lo manifiesta el reputado economista Pablo Gil, quien critica la cantidad de jóvenes que en los últimos años prefieren dar de lado sus vocaciones y su valentía para centrarse en una oposición que les blinde ante los caprichos del mercado.
Una posición más cómoda, pero que en muchos casos anula cualquier posibilidad de crecimiento. «Hay un hecho que a mí me espanta que es que la mitad de la población quieren ser funcionarios».
Gil critica especialmente a los jóvenes que optan por este camino, ya que considera que ellos son quienes deben intentarlo sin mirar las consecuencias, sobre todo aquellos que no tengan grandes cargas familiares a su alrededor.Por ello, le inculca a su descendencia esa ambición para querer seguir creciendo siempre: «Yo a mis hijos les digo no, ahora es el momento de estrellarte.
Ahora no tienes hijos, todavía estás viviendo en mi casa, tienes una red de seguridad brutal.
Prueba todo lo que se te ocurra y si no sale bien no pasa nada».Para Pablo Gil, el momento de apostar es ahora incluso aunque no se lleve una mano ganadora. «Les digo, '¿cuándo lo vas a hacer? ¿Con 40 años y dos hijos?
Olvídate.
Ahí no es.
Es ahora».
Para este especialista, España tiene un gran problema de base que está germinando en sus nuevas generaciones.«Que la mentalidad de los veinteañeros sea la de sacar una oposición para garantizar un salario... no es la sociedad que construye una economía» Pablo Gil Economista«Que la mentalidad de los veinteañeros sea la de sacarme una oposición para garantizarme un salario muy bajo de por vida, porque es lo que vas a conseguir...
Estamos locos.
Esta no es la sociedad que construye una economía buena a futuro».
Por eso, apuesta por un cambio general que debería ser impulsado desde las más altas esferas.
Sin embargo, Gil considera que precisamente, como conviene a los de arriba, este perdura en el tiempo. «Esa mentalidad en la gente joven la inyectan los políticos.
Nunca ha sido, para el que tiene interés, más fácil aprender que ahora porque tienes toda la información gratuita como quien dice, en canales abiertos y te puedes montar tu aprendizaje de forma personalizada».
Esta mentalidad no solo la aplica con sus hijos, sino también con él mismo.
Por ello, no se pone límites e intentar seguir aprendiendo cada día para no dejar de prosperar. «Yo leo a muchísima gente que me gusta que te enseña cosas de las que yo no sé.
Y todos los días yo tengo como tarea tres horas de lectura diarias.
Me obligo todos los días». ...
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