La Unión Europea ve con alivio los nuevos aranceles de Trump

Por primera vez, la Unión Europea ha recibido con normalidad la nueva andanada de aranceles que ha decretado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, porque encajan en el acuerdo arancelario firmado el verano pasado.
El portavoz de la Comisión encargado de asuntos de comercio, Olof Gill, ha admitido que Bruselas «valora positivamente el hecho de que este resultado esté en consonancia con los compromisos arancelarios estadounidenses acordados en la Declaración Conjunta UE-EE.UU.», que fijaban un máximo del 15 % de recargos para las exportaciones europeas .La Comisión gestiona las competencias en materia de comercio exterior para todos los países miembros y, según ha revelado en privado un alto funcionario, esperan que «sea cual sea su forma, sea cual sea el instrumento jurídico, sea cual sea su aspecto, debería situarse por debajo del máximo del 15% que se ha acordado».
Trump está tratando de sortear los obstáculos legales que encuentran los diferentes formatos de aranceles que se empeña en instaurar.
Para la UE, «no nos preocupa demasiado cuál sea el mecanismo jurídico del sistema estadounidense siempre que sea estable y predecible, siempre que podamos confiar en que nuestras empresas se beneficien de lo establecido en el acuerdo».En su momento, el acuerdo que firmó Ursula von der Leyen en Escocia fue objeto de no pocas críticas porque se interpretó que perjudicaba a las empresas europeas, sometidas a un arancel, respecto a las estadounidenses, que ganaron un acceso gratuito al mercado comunitario.
Esas reticencias retrasaron sensiblemente la ratificación de aquella «declaración conjunta» en el Parlamento Europeo, lo que estuvo a punto de provocar una reacción colérica de Trump.
Exenciones arancelarias Ahora, este acuerdo se considera una especie de chaleco anti-Trump al menos en este campo.
En estos momentos, la UE estaba negociando posibles exenciones arancelarias para algunas exportaciones europeas muy específicas como el queso, la pasta, el aceite de oliva y los productos alcohólicos.En determinadas tecnologías sobre la gestión de productos energéticos como el gas, Washington se muestra muy interesado en que la UE pueda suministrarle los elementos esenciales.
Por tanto, aún queda espacio para seguir ajustando los intercambios entre los dos socios comerciales más importantes del mundo.
Cada día cruzan el Atlántico mercancías y servicios por valor de más de 4.600 millones de euros.
Europa sale ganando en el comercio de bienes y Estados Unidos tiene un superávit en el mercado de servicios.
En total, Europa obtendría una ventaja de alrededor del 1,5% respecto al volumen global de intercambios.Lo que no ha sentado muy bien en Bruselas han sido los argumentos que ha rebuscado la Administración estadounidense para justificar estas medidas, ya que presuponen que en Europa no se respetaría la legislación internacional sobre el trabajo forzoso.
Hasta la alta representante de Política Exterior, Kaja Kallas, quien se encontraba en visita oficial en Filipinas, ha dicho que «no se puede decir eso de la Unión Europea».
Cuando le han preguntado sobre la nueva amenaza de la Casa Blanca, ha recordado que, «si comparamos nuestras leyes laborales con las de Estados Unidos, tenemos vacaciones pagadas y muy buenas condiciones laborales para nuestros empleados.
Así que esas alegaciones no tienen fundamento».Sin embargo, la UE y Estados Unidos aún tienen pendiente una investigación promovida por Washington sobre el «exceso de capacidad» del Viejo Continente en la producción de ciertos metales y el «persistente pago insuficiente» de Alemania por los productos farmacéuticos. ...
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