El pueblo aragonés con la parrilla más grande del mundo

En el noreste de la provincia de Huesca, en la confluencia de los ríos Ésera e Isábena, se dibuja una coqueta villa –capital de La Ribagorza– con una dilatada historia que comienza en el Paleolítico, tal y como atestigua el yacimiento de Las Forcas , y llega hasta nuestros días.
Considerada como la puerta de los Pirineos centrales, Graus cuenta, también, con una rica herencia cultural, un notable patrimonio y un puñado de tradiciones de esas que pasan de generación en generación y hablan de verdad y autenticidad.
Caminar por su casco antiguo con tintes medievales, declarado Conjunto histórico-artístico , es una toda una delicia.
Más allá de seguir los restos de su muralla y de detenerse antes las tres puertas de entrada que conserva hoy día –la de Barón, Linés y Chinchin–, hay que dirigirse a la plaza Mayor, corazón y alma de este pueblo.
Aquí, uno puede apreciar los diferentes estilos arquitectónicos de los que presumen, con ejemplos tan notables como el Ayuntamiento , con arquería mudéjar al más puro estilo renacentista aragonés, o las casas-palacio del Barón o Heredia , cuyas fachadas están decoradas con alegóricas pinturas.A través de sus calles llenas de vida y sus plazas porticadas se descubren destacados monumentos como la iglesia parroquial de San Miguel, que, aunque de origen románico, fue reformadas en varias ocasiones hasta el siglo XVIII.
Esta alberga el Santo Cristo donado por San Vicente Ferrer a principios del siglo XV, patrón de la villa.
Al atravesar la calle Barranco, el visitante puede admirar el monumento dedicado al mayor representante del regeneracionismo, el pensador y político Joaquín Costa , quien pasó buena parte de su vida en este rincón aragonés.
Por último, hay que subir hasta la parte más alta del entramado urbano donde, encaramada en la ladera de la Peña del Morral, está la Basílica de la Virgen de la Peña , un mirador de excepción y su edificio más destacado.
Se trata de un templo de origen románico y tintes renacentistas que presenta una sola nave con bóvedas de crucería estrellada y que guarda en sus dependencias un curioso Museo de Iconos, espacio expositivo con imágenes religiosas de oriente y occidente.Una gastronomía de récord Graus es uno de esos destinos que se vive con los cinco sentidos, de esos de los que dejan, literalmente, un buen sabor de boca.
Y es que cada año, desde 1991, el último sábado de julio –día 25 en este caso– se celebra el que es uno de sus eventos más famosos, un festejo que en su 35 edición aspira a adquirir el estatus de Fiesta de Interés Turístico Nacional : la Fiesta de la longaniza.
Tal es su repercusión y fama que hasta el libro Guinness de los Récords la incluyó entre sus páginas con la longaniza y la parrillada más grandes del mundo, porque aquí las cosas se hacen bien o no se hacen.
Fue en 1996 cuando los vecinos de este pueblo elaboraron un ejemplar de nada más y nada menos que 505 metros de longitud y un peso de 339 kilos.
Un años más tarde, diseñaron una parrilla con una estructura a medida que era volteada por un camión grúa para asar y repartir más de 10.000 raciones simultáneas bajo la supervisión del 'Tastador' Honorífico, título que este año recae en el equipo del espacio televisivo de 'El campo es nuestro'.
Imagen de la parrilla de Graus calentándose Longaniza de Graus170 años llevan los artesanos embutiendo longaniza con las mismas manos y mimo que el primer día.
En esta edición de 2026, el chef Carmelo Bosque será el encargado de inaugurar el Longaniza Fest en la plaza Mayor, mientras que los creadores de contenido Miguel Takoyaki y Fran Riera serán nombrados como 'Medidores de la longaniza'.
Además, se volverán a realizar catas a ciegas y habrá una gran novedad y es que se nombrará, por primera vez, un Tastador Infantil .
En 1990, las compañías Aventín, Melsa y Maella decidieron crear una fundación de fabricantes para blindar y proteger la longaniza porque la gastronomía de Graus no se entiende sin ella. ...
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