El rechazo de las patronales complica la llegada de Yolanda Díaz a la dirección de la OIT
Abandonados todos los cargos orgánicos en Sumar y con el fin de su carrera en primera línea de la política cuando acabe la legislatura, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, lleva tiempo buscando la forma de dirigir la Organización Internacional del Trabajo (OIT), una agencia de las Naciones Unidas que defiende los derechos laborales, sobre la que ella misma ha reseñado su situación crítica después de que algunos países como Estados Unidos hayan dejado de abonar sus cuotas.
Con el único aval sindical por el momento, Díaz lleva muchos meses de gira por el mundo buscando los apoyos necesarios para dirigir una organización que ya le avisó seriamente de que se estaba saltando sus convenios por no contar con los empresarios en el diálogo social.
Son precisamente las patronales las que están totalmente en contra de que la vicepresidenta llegue a lo más alto de este organismo internacional al que ahora es candidata oficial tras oficializarla este jueves el presidente del Gobierno; también lo tiene difícil con países como Estados Unidos y otros gobiernos europeos de derechas.
En 2024 en el transcurso de su conferencia anual, el organismo internacional hizo pública la lista de los 24 países que no respetan algunos de los convenios internacionales de este organismo laboral de Naciones Unidas.
En esa lista apareció España y lo hizo por incumplir, por primera vez, el convenio 144 del organismo internacional , que obliga a los países miembros a garantizar el diálogo tripartito y las «consultas efectivas» del Gobierno a empresarios y sindicatos en asuntos laborales relacionados con la OIT.
Este pronunciamiento vino precedido de las denuncias que, tanto sindicatos como empresarios, realizaron en 2022 ante el organismo por la vulneración de las «consultas efectivas» por el Ejecutivo, una acusación que también elevaron las centrales ante la OIT en la etapa de Mariano Rajoy.Cesiones al nacionalismo vasco como la prevalencia de los convenios autonómicos sobre los estatales, intentos de reducir la jornada hasta 37,5 horas sin acuerdo, nuevos permisos, endurecer los despidos colectivos por imposición de EH Bildu...
El 'modus operandi' de la ministra desde que forma parte del Gobierno ha consistido en realizar una lluvia fina de enmiendas al Estatuto de los Trabajadores, bien desde Trabajo o con normas de otros departamentos, como ocurrió con la ley del 'solo sí es sí', la 'ley trans' o la ley de Familias.
Y todo ello al margen de la negociación con CEOE y sindicatos, aunque estos últimos ahora apoyen su candidatura.
El proceder del Gobierno también le ha valido críticas de organismos como el FMI o la OCDE por el mismo motivo.Desde que comenzó el año la abogada laboralista se ha volcado en una intensa gira internacional, que le ha llevado a recorrer el mundo, a una quincena de países en los que habría aprovechado para buscar los apoyos necesarios.
China, Reino Unido, Estados Unidos, Sudáfrica, Portugal Corea del Sur, Sudáfrica, Palestina, Ruanda, Canadá, Chile, Brasil y México... entre otros.
Y muchas visitas a la sede de la OCDE en Ginebra; en su 114ª Conferencia Internacional del Trabajo habría aprovechado para reunirse con sus homólogos de Trabajo y sondear sus posibilidades .
Elecciones y aspirantesEl Gobierno tenía hasta el 31 de agosto como último día para presentar su candidatura a la dirección general para las elecciones del próximo noviembre, en un organismo en el que votan 28 representantes de los gobiernos, 14 de la patronal y 14 de los sindicatos.
La elección tiene que resolverse por mayoría absoluta en rondas que van eliminando al candidato con menos apoyos hasta que uno de los aspirantes logra más del 50% de los votos.
Desde el entorno de la ministra se insiste que además del apoyo sindical, la aspirante a dirigir la OIT tiene el de países africanos y europeos.
Su rival, de momento, es el actual director, Gilbert Houngbo , que ya ha anunciado que presentará su candidatura por el Gobierno de Togo.
Como dato, se convertiría en la primera mujer al frente del organismo.En contra de su carrera para convertirse en garante de los derechos laborales en el mundo, además del rechazo patronal, está que el Gobierno de España también ha presentado candidatura para situar al ministro de Agricultura, Luis Planas , como presidente de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
No hay precedentes de que un mismo organismo de un país pueda llevarse las presidencias de dos organismos internacionales, en este caso la OIT y la FAO.-- ...
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