Vino para disfrutar, no para guardar: la Generación Z cambia la relación con la botella
Cualquier amante del vino ha soñado alguna vez en su vida con tener una bodega subterránea, o con una habitación oculta a la que se accede tirando de un libro determinado y llena de estantes repletos de botellas, e incluso con pasadizos secretos que albergan cientos de miles de tesoros vinícolas.
Forma parte del imaginario colectivo que se ha formado durante décadas.
Lo hemos visto en películas, series y leído en novelas; tener una bodega , acumular etiquetas pensando en su futuro disfrute o revalorización era aspiracional .
Sin embargo, las nuevas generaciones no tienen ese sueño .
Y es comprensible si tenemos en cuenta el contexto actual, con viviendas de precios desorbitados y escasos metros, carreras cambiantes y un mundo en constante cambio.Las estadísticas muestran que los jóvenes consumen menos vino que sus padres y abuelos, pero limitar el análisis a una cuestión de volumen sería quedarse en la superficie.
La verdadera transformación tiene más que ver con la forma de relacionarse con el tiempo, con el espacio y con la propia idea de posesión.La Generación Z , que comprende a personas nacidas desde mediados de los noventa hasta 2010, ha crecido en un contexto marcado por la incertidumbre económica y la inmediatez digital.
Es una generación que accede más que acumula y que comparte más que conserva .
Y esas tendencias también han llegado al mundo del vino.Noticia relacionada general No No 'No/Low Alcohol' Los vinos 'NoLo', una tendencia imparable Laura S.
LaraJudit Ayago es sumiller y socia de la taberna Masta de Zarautz, cuyos compañeros Javi Ochoa y Gari Arruabarrena ganaron el premio Cocinero Revelación de Madrid Fusión 2026.
Ayago, nacida en los noventa, considera que la cuestión tiene más que ver con una transformación cultural : «No siento que sea tanto una diferencia generacional como de época.
Vivimos en modo scroll'», explica.
Y añade: «Lo que está claro es que el vino ha cambiado su lugar cultural y creo que esto viene de la relación que tenemos ahora con el tiempo y, sobre todo, con la atención».Los cocineros Javier Ochoa (a la derecha) y Garikoitz Arruabarrena junto con la sumiller Judit Ayago en la barra de Masta.
David del RíoLa reflexión apunta a un cambio profundo .
Durante buena parte del siglo XX, el vino ocupó un lugar estable en la cultura alimentaria española.
Formaba parte de las comidas familiares, las celebraciones y determinadas costumbres sociales.
Hoy compite con una oferta mucho más amplia de bebidas, experiencias y formas de ocio. «Vivimos en la era de la inmediatez.
Son todo 'inputs', estímulos todo el rato, en un mundo muy globalizado donde bebemos de muchas culturas diferentes», opina Ayago.El vino sigue interesando, pero de otra maneraJordi Segura, director de Euroselecció, observa este cambio desde una perspectiva diferente.
Su empresa trabaja con vinotecas, copas y herramientas para el servicio y la conservación del vino, tanto en hostelería como en el ámbito doméstico.
A su juicio, el debate sobre las nuevas generaciones no puede reducirse simplemente a que consuman menos alcohol: «no es el problema básico que ahora el joven no tome alcohol .
Yo creo que hay muchos más factores que hacen que hoy no se esté consumiendo tanto vino».
Segura cree que el sector debe reflexionar sobre la forma en que presenta el vino a nuevos consumidores : «no estamos seduciendo al mercado para que disfrute de una copa de vino bien servido en las condiciones mínimas de temperatura y con una buena copa«, asegura.Resultados de vinotecas de la empresa Euroselecció ABCMientras durante años buena parte de la comunicación del vino se apoyó en conceptos como tradición, denominaciones de origen, puntuaciones o prestigio, los consumidores más jóvenes parecen responder mejor a experiencias concretas, historias personales y formas de consumo más accesibles.
Ayago observa otro cambio significativo: la transformación de los códigos de prestigio .
Durante décadas, determinadas etiquetas funcionaban como símbolos fácilmente reconocibles de estatus económico y social.
Tener acceso a ciertos vinos o mostrarlos en una mesa comunicaba una determinada posición. «Si ponemos el ojo en otras disciplinas como la moda, estamos en la era del lujo silencioso .
Creo que ya no se busca tanto mostrar poder adquisitivo.
Ahora se muestra autenticidad, descubrimientos, cosas más genuinas», argumenta la sumiller.La bodega doméstica se transformaLa desaparición de las grandes colecciones no significa, sin embargo, que se haya extinguido el interés por conservar correctamente el vino.
Segura observa que las vinotecas domésticas siguen despertando interés entre los aficionados, aunque con objetivos diferentes a los de hace unos años. «Antes había una ilusión de tener una súper bodega en casa», recuerda.
Aquella aspiración respondía a una forma concreta de entender el vino.
La colección era parte del disfrute.
Ahora, según explica, la conservación sigue siendo importante, pero su finalidad ha cambiado. «Gracias a las vinotecas que tenemos, es más fácil poder almacenar, conservar y guardar las botellas en condiciones.
Y sobre todo disfrutarlas».
La conservación ya no aparece necesariamente vinculada a la acumulación .
Se conserva para disfrutar mejor y la propia integración de las vinotecas en las viviendas, según Segura, refleja esa evolución: «El cliente busca la temperatura .
Y también tener una bodega integrada en la cocina de alguna forma, una cava pequeña, igual que está integrado el horno».Vinoteca de la tienda Jugo Vinos, en Córdoba. Álvaro CarmonaPese a todos estos cambios, Ayago cree que el vino conserva una característica diferencial que puede resultar especialmente valiosa en una sociedad dominada por la velocidad: «Es casi contracultural .
Mientras todo te incita a correr y a ir súper deprisa, el vino te invita a sentarte, observarlo y reflexionar», advierte.
Y esa capacidad para exigir atención puede parecer una desventaja en una época marcada por la inmediatez.
Sin embargo, también podría convertirse en uno de sus principales atractivos.Segura resume: «Hemos pasado de guardar el vino a disfrutarlo».
La cultura de la guarda no ha desaparecido sino que la relación con la botella, igual que la relación con el tiempo, está cambiando.
Y ese cambio afecta tanto a la forma de consumir vino como a la manera de imaginar su futuro, como sucede cada vez que una generación toma el mando.Cinco consejos para empezar una colección Aunque la tendencia general apunta hacia un menor interés por las grandes bodegas domésticas, sigue existiendo una nueva generación de aficionados que desea construir una pequeña colección personal .
Para quienes quieran iniciarse, aquí hay varias recomendaciones básicas:Comprar los vinos que realmente quieras beber: La primera regla es sencilla.
Una colección debe construirse con vinos que generen interés.
Si nunca se revalorizan, al menos seguirá existiendo el placer de abrirlos.
Empezar poco a poco: No es necesario adquirir decenas de cajas desde el principio.
Una pequeña selección de botellas destinadas a distintos momentos de consumo permite aprender cómo evoluciona el vino con el tiempo.
Invertir antes en conservación que en cantidad: Una vinoteca adecuada suele ser más importante que comprar más botellas.
La temperatura estable, la ausencia de vibraciones y la protección frente a la luz son esenciales para que el vino evolucione correctamente.
Diversificar estilos y regiones: Combinar vinos españoles e internacionales, tintos, blancos y espumosos permite entender mejor cómo envejece cada categoría y reduce el riesgo de concentrar toda la colección en un único tipo de vino.
Documentar cada compra: Anotar fechas, precios y condiciones de almacenamiento facilita el seguimiento de la colección y ayuda a decidir cuándo abrir cada botella.
Además, los cuadernos de bodega son preciosos y una buena forma de volver a la experiencia sin pantallas.Guía práctica de estilos para iniciarseUna vez resuelta la cuestión del espacio, llega la gran pregunta para cualquier aspirante a coleccionista: ¿qué vinos merece realmente la pena guardar ?No todos están pensados para ello.
Algunos ganarán complejidad, profundidad y matices con el paso de los años; otros, en cambio, ofrecen su mejor versión en los primeros meses tras salir al mercado.
La capacidad de envejecimiento depende de factores como la acidez, la concentración, la estructura, el método de elaboración o el estilo buscado por el productor.La contraetiqueta puede ofrecer algunas pistas sobre la crianza o el proceso de elaboración, aunque no siempre permite determinar el potencial de guarda.
Por eso conviene conocer qué estilos suelen evolucionar mejor con el tiempo.Espumosos de larga crianza y vinos de añadaCopa de vino espumoso.
GTRESPocas cosas resultan tan tentadoras como descorchar un espumoso , pero algunos de ellos están diseñados para mejorar lentamente en botella.
Los elaborados mediante método tradicional y sometidos a largas crianzas sobre lías (los restos de levaduras que permanecen en contacto con el vino tras la segunda fermentación), suelen adquirir una complejidad extraordinaria con los años.
Cuanto mayor haya sido ese tiempo de crianza, mayor suele ser también su capacidad de evolución.
También los espumosos de añada , elaborados exclusivamente con uvas de una misma cosecha, suelen ser buenos candidatos para la guarda.
En cambio, muchos ancestrales y espumosos concebidos para expresar frescura y fruta funcionan mejor en su juventud y están pensados para el disfrute inmediato .
Blancos con estructuraCopa de vino blanco.
ABCExiste la idea de que los blancos deben consumirse jóvenes, pero algunos de los vinos más longevos del mundo pertenecen precisamente a esta categoría.
Más que la presencia o no de barrica, lo importante es que el vino cuente con suficiente acidez, concentración y complejidad para evolucionar.
Las crianzas sobre lías, los trabajos en barrica o determinados procesos de elaboración pueden aportar esa estructura adicional, aunque también existen blancos elaborados exclusivamente en acero inoxidable capaces de desarrollarse durante muchos años.
Riesling, chenin blanc, furmint, godello o algunos albariños son buenos ejemplos de ello.
Rosados gastronómicosCopa de vino rosado.
Patrick SeegerLos rosados han dejado de ser una categoría exclusivamente asociada al consumo estival.
Cada vez son más los productores que elaboran vinos rosados con vocación gastronómica y capacidad de envejecimiento.
No depende únicamente de que hayan pasado por barrica o hayan tenido una crianza determinada.
La clave vuelve a estar en el equilibrio, la estructura y la intención del elaborador.
Algunos rosados de Provenza, Tavel o determinados españoles pueden evolucionar sorprendentemente bien durante años, ofreciendo perfiles muy distintos a los de su juventud.
Tintos con capacidad de envejecimientoCopa de vino tinto.
ABCEs, probablemente, la categoría más familiar para el aficionado español.
Sin embargo, la capacidad de guarda de un tinto no depende únicamente del tiempo que haya pasado en barrica.
La acidez, la calidad del tanino, la concentración y el equilibrio general del vino son factores mucho más determinantes.
La crianza puede ayudar a desarrollar complejidad y favorecer una evolución más lenta , pero por sí sola no garantiza la longevidad.
Rioja, Ribera del Duero, Priorat, Borgoña, Barolo o algunos vinos atlánticos españoles ofrecen numerosos ejemplos de tintos capaces de evolucionar durante décadas cuando cuentan con la estructura adecuada.
Dulces, generosos y vinos de crianza oxidativaCopas de vino dulce para acompañar el postre.
Asia MartínSi existe una categoría especialmente agradecida para quienes disfrutan observando el paso del tiempo, es esta.
Los vinos dulces , los generosos y los elaborados mediante crianza oxidativa figuran entre los más resistentes al envejecimiento .
Muchos de ellos pueden mantenerse en excelentes condiciones durante décadas e incluso mejorar durante largos periodos.
Jereces, madeiras, oportos, rancios y otros estilos tradicionales constituyen algunos de los mejores aliados de cualquier coleccionista.
Además, presentan una ventaja añadida: una vez abiertos, suelen conservarse durante mucho más tiempo que otros vinos, lo que permite disfrutarlos poco a poco sin la presión de terminarlos en pocos días. ...
이 뉴스, 어떠셨어요?
탭 한 번으로 반응 · 로그인 불필요