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El espacio da otro salto con las primeras radiografías médicas y su impacto puede llegar a millones de pacientes en la Tierra

elDiario.es

Medicina espacial - La tripulación exploró varias partes anatómicas, además de un reloj inteligente y un elemento de calibración, mientras revisaba cada captura sin ayuda inmediata desde la Tierra

Cuatro horas de formación bastaron para que tres tripulantes sin experiencia sanitaria manejaran un equipo portátil durante una misión orbital y obtuvieran imágenes útiles para diagnosticar. Fue la primera vez que se realizaron radiografías diagnósticas de seres humanos en el espacio, con una calidad comparable a la obtenida en la Tierra.

La prueba se realizó en Fram2, el vuelo comercial de SpaceX que partió el 31 de marzo de 2025 y permaneció tres días y 14 horas en una órbita polar situada entre 425 y 450 kilómetros de altitud. La cápsula Dragon viajó a bordo de un Falcon 9 y regresó al océano Pacífico el 4 de abril de 2025, después de completar la misión.

Las radiografías ampliaron las opciones de diagnóstico en el espacio

Según los resultados publicados recientemente en Radiology, revista de la Radiological Society of North America, las imágenes tomadas durante el vuelo alcanzaron una calidad equivalente a las obtenidas antes del lanzamiento.

Sheyna Gifford, investigadora principal y profesora adjunta de medicina aeroespacial en la Clínica Mayo de Rochester, explicó que disponer de otra modalidad de imagen llevaba décadas entre los objetivos del sector. La científica afirmó que “desde hace mucho tiempo era un sueño de la medicina aeroespacial disponer de algo más que una única modalidad de imagen para diagnosticar enfermedades y lesiones en el espacio”.

Durante más de cuatro décadas, la ecografía fue el único recurso fiable de imagen médica en vuelos espaciales, aunque exige bastante preparación y necesita un medio que transmita las ondas sonoras. Sus limitaciones dificultan identificar ciertas fracturas y algunas lesiones pulmonares, además de varias alteraciones del abdomen, una carencia que adquiere mayor importancia cuando las misiones duran más y se alejan de la Tierra.

Las primeras pruebas orbitales incluyeron imágenes de una mano y un antebrazo, además de exploraciones del tórax y el abdomen, mientras la pelvis completó el estudio corporal. La tripulación también examinó un objeto de calibración y un reloj inteligente, cuyo interior permitió distinguir piezas electrónicas de tamaño inferior a un milímetro. Ninguna toma necesitó ayuda en tiempo real desde tierra, ya que el material pasaba de inmediato a un ordenador de la nave para revisar su calidad.

Tres especialistas validaron la calidad de todas las imágenes

Tres radiólogos independientes analizaron después cada imagen sin saber si procedía del periodo previo al despegue o de la estancia en órbita, y compararon su calidad general con la resolución espacial. También valoraron el contraste y la colocación del equipo.

Las puntuaciones no mostraron diferencias entre las pruebas terrestres y las realizadas durante el vuelo, aunque las regiones centrales del cuerpo quedaron peor colocadas porque el paciente y el aparato flotaban. Pese a esa dificultad, todas permitían emitir un diagnóstico.

La posibilidad de alcanzar ese resultado comenzó a tomar forma en 2022, cuando un vuelo parabólico reprodujo breves periodos de microgravedad y permitió obtener la imagen de una mano. Los equipos ultraportátiles ya se utilizaban fuera de los hospitales en acontecimientos deportivos y zonas con pocos recursos, donde podían funcionar con baterías o paneles solares. Esa experiencia llevó al equipo de Gifford a valorar que un modelo comercial podía superar el lanzamiento y operar en órbita.

Los ensayos previos facilitaron un sistema preparado para nuevos destinos

Antes de despegar, el personal de SpaceX sometió el sistema SpaceXray a pruebas de impacto y compatibilidad, mientras los tripulantes practicaron con las mismas zonas anatómicas que explorarían después. El generador sufrió deformaciones externas y la rotura de una pieza de plástico durante el amerizaje y la recuperación, pero sus componentes internos siguieron funcionando y la emisión permaneció dentro de los parámetros previstos. La dosis estimada para la tripulación tampoco superó la asociada a exploraciones clínicas habituales en la Tierra.

Los participantes consideraron fácil seguir los protocolos y pidieron anclajes capaces de sujetar mejor el detector y el generador cuando ambos cuerpos quedan suspendidos. Gifford planteó reducir aún más el tamaño del sistema y reforzar su resistencia para futuras expediciones, mientras nuevos estudios deberán establecer cuándo conviene usarlo y cómo interpretar imágenes obtenidas tras semanas de microgravedad. También harán falta referencias médicas adaptadas a organismos que llevan periodos prolongados fuera de la gravedad terrestre.

La tecnología apunta también a usos fuera de las misiones espaciales

Fuera de la asistencia sanitaria, estos equipos permitirían revisar trajes espaciales y componentes electrónicos sin desmontarlos, además de estudiar satélites averiados o equipar vehículos lunares para examinar la superficie. En la Tierra, sus autores señalan aplicaciones en zonas de combate y comunidades con escasa infraestructura, incluida la detección de tuberculosis.

La primera experiencia orbital abre así una vía médica para viajes hacia la Luna y Marte, mientras extiende la misma tecnología a lugares donde un aparato hospitalario convencional no puede llegar. ...

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