El futuro del Museo del Ferrocarril: una vuelta a los orígenes, oficinas y un centro educativo

La antigua estación de Delicias no volverá a ser lo que fue en 1880, uno de los principales nudos de transporte de la capital, pero el complejo que alberga el actual Museo del Ferrocarril sí recuperará, hasta donde permita el paso del tiempo y las sucesivas reformas, su aspecto original.
Este es tan solo uno de los objetivos del plan especial promovido por Adif para este bien cultural, que será aprobado previsiblemente este martes en el último pleno municipal del curso.
El gestor de las infraestruturas ferroviarias busca, además de potenciar el uso cultural del inmueble, según explican en la memoria del proyecto consultada por ABC, ganar espacio para oficinas «para paliar el déficit derivado de la operación urbanística de Chamartín » y establecer «un campus de referencia de estudios ferroviarios que contribuya a la difusión de este campo formativo».
Este centro incluirá la reorganización e integración del Centro de Formación de Adif, la Fundación de los Ferrocarriles Españoles (FFE) y los recursos de investigación del propio museo.
Las obras afectarán tanto al antiguo Edificio de Viajeros donde se sitúa el actual Museo del Ferrocarril, como a la Nave de Fomento, que se utiliza principalmente para eventos, además de albergar oficinas.
En el imponente edificio que alberga los antiguos andenes, diseñado por el ingeniero Émile Cachelièvre (de la escuela de Gustave Eiffel) y considerado «una de las joyas de la arquitectura del hierro en Europa», una de las actuaciones más destacadas será la recuperación del vestíbulo principal.
Para conseguirlo , eliminarán las entreplantas que se han ido construyendo en las sucesivas reformas, de tal forma que se pueda volver a admirar el gran espacio vacío original.
A la vez, se levantará un cuerpo de una sola planta en el suelo del vestíbulo, totalmente separado de los muros históricos, que albergará la taquilla, información, consignas y aseos, entre otros.
Además, restaurarán la nave central y crearán pasarelas flexibles a lo largo de las vías para poder acceder a los trenes históricos expuestos sin alterar los andenes de piedra.
Esta no serán las únicas obras que se harán para poner en valor el carácter histórico del edificio: también se eliminarán los falsos techos modernos para dejar a la vista las cerchas y la estructura de madera y metal original de la cubierta, se restaurarán las fachadas originales de las naves y los pararrayos del edificio y se reparará y reubicará la marquesina histórica en su espacio original.
Además, retirarán el aparcamiento actual, cuyo lugar ocupará el jardín circular que había frente a la fachada norte.
Arriba, el interior actual del Museo del Ferrocarril.
Abajo, recreaciones de las nuevas salas expositivas que se abrirán tanto en este espacio como en la Nave de Fomento ABCTambién realizarán actuaciones bajo rasante, donde ocultarán algunas instalaciones del edifico.
En estos sótanos proponen recuperar, limpiar y restaurar el espacio de la carbonera ubicada bajo el vestíbulo principal, actualmente inaccesible para el público.
Así, tras los trabajos, el objetivo es poner en valor este espacio instalando en el suelo una ventana de vidrio que permita a los visitantes contemplar este espacio arqueológico industrial.En los techos de las naves laterales eliminarán las chapas de metal para construir las cubiertas de madera (dispuesta en tablones diagonales al estilo de la famosa Galería de las Máquinas de París) que no llegaron a ejecutarse nunca por cuestiones presupuestarias pero que sí estaban en el proyecto original de Cachèlievre.Más auditoriosCon las nuevas obras en la Nave de Fomento, construida ya en el siglo XX, el objetivo es que esta zona se convierta en un espacio más abierto destinado a actividades educativas, conferencias y divulgación.
Así, se vaciará el interior de la nave para insertar una gran estructura exenta de madera y metal que generará dos auditorios contrapuestos: uno tradicional, que dará a una sala cerrada, y otro abierto hacia una zona común de trabajo.
Bajo estos graderíos se alojarán salas de reuniones, aseos y almacenes.
Asimismo, se tirará la tapia exterior de ladrillo hacia la calle Tomás Bretón (que presenta graves desplomes y riesgo de colapso) y los cobertizos precarios adosados a ella, y en su lugar se creará un patio trasero ajardinado y abierto, protegido por una valla ligera que permita la transparencia visual.
En este sentido, se derribarán unos pequeños aseos instalados en los ochenta para abrir una nueva calle peatonal que conectará directamente el Museo del Ferrocarril con la nueva plaza trasera.La obra permitirá recuperar las antiguas carboneras, que se podrán ver a través de una ventana de vidrio colocada en el sueloTambién se eliminará la rampa del acceso norte y escaleras exteriores de hormigón construidas para salvar el forjado sanitario moderno; de tal forma que se recuperará la cota de suelo original de la calle.Finalmente, en esta nave, que albergará además los suministros y las unidades de climatización retiradas de los tejados históricos del Edificio de Viajeros, se limpiarán y recuperarán todos los acabados históricos de la fachada y las ventanas, entre otros.
Un ambiciosa labor de recuperación que permitirá, además de poner en valor el carácter histórico del complejo, generar nuevos espacios expositivos y recuperar los itinerarios originales, mejorar la integración de esta estación con todo su entorno. ...
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